La detención de Guaidó es solo el último: los abusos de la policía política de Maduro que han sacudido a Venezuela

La breve retención del presidente de la Asamblea Nacional volvió a poner los focos sobre el servicio de inteligencia chavista. Es el último episodio de una serie de actuaciones que dejan en evidencia fallas y desviaciones en el seno del Sebin, un órgano temido por la disidencia y símbolo de la persecución política en Venezuela.
16 Ene 2019 – 1:03 PM EST

CARACAS, Venezuela. - La policía política de Nicolás Maduro está en el ojo del huracán. El confuso procedimiento que concluyó el pasado domingo con la detención por unos minutos del presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, es el más reciente de una serie de escándalos protagonizados por el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin).

Apenas trascendió en las redes sociales la noticia de la captura del jefe del Parlamento de mayoría opositora, el ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, admitió con inusitada rapidez en la televisora estatal que “se había dado una situación irregular donde un grupo de funcionarios (del Sebin), actuando de manera unilateral, realizaron un procedimiento irregular en contra del diputado Juan Guaidó”.

El ataque contra Guaidó provocó una fuerte reacción internacional y deterioró aún más la imagen de Maduro, cuyo segundo mandato que comenzó este 10 de enero es calificado como ilegítimo por Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea y la Organización de Estados Americanos (OEA). Rodríguez resintió el golpe, acusó a la “voceros internacionales de la extrema derecha” de pretender levantar un “show mediático” y aseguró que los agentes del Sebin ya habían sido “destituidos y sometidos a los procedimientos disciplinarios más estrictos”.

Muerte y polémica

Pero este no es el primer caso que deja en evidencia fallas y desviaciones en el seno del Sebin, un órgano temido por la disidencia y símbolo de la persecución política en Venezuela. El 8 de octubre pasado, el fiscal general designado por el chavismo, Tarek William Saab, informó que el concejal opositor Fernando Albán había muerto en las instalaciones de esta institución policial, ubicada en Plaza Venezuela, en el centro del área metropolitana de Caracas.


“La versión preliminar que nuestros funcionarios han recogido en el lugar de los hechos, apenas conocimos la noticia, es que el ciudadano solicitó ir al baño y estando allí se lanzó al vacío de un piso 10”, expresó Saab. Mientras el gobierno trataba de imponer la versión del suicidio, la oposición y organizaciones defensoras de Derechos Humanos afirmaban que Albán –detenido 72 horas antes por su presunta vinculación con un supuesto intento de magnicidio contra Maduro – había sido asesinado.

“La muerte del concejal Fernando Albán es un crimen de Estado. Es la consecuencia directa del ascenso del terrorismo de Estado por parte de la dictadura de Nicolás Maduro que, de forma sistemática y generalizada, persigue, encarcela y tortura a centenares de opositores políticos con el firme objetivo de generar terror en la población y consolidar los mecanismos de control social y político”, protestó la ONG Provea.

Un par de semanas después del fallecimiento de Albán, en las redes sociales se esparció como pólvora el rumor sobre un presunto enfrentamiento entre funcionarios del Sebin y miembros del equipo de seguridad del presidente Maduro. El gobierno jamás aclaró la situación, pero a las pocas horas destituyó al director del organismo, general en jefe Gustavo González López, a quien siempre se ha relacionado con Diosdado Cabello, primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

A falta de una versión oficial, el ex vicepresidente de la República y aliado de Maduro, José Vicente Rangel, señaló el 18 de noviembre en su programa televisivo que el incidente “estuvo a punto de tener un grave desenlace que pudo comprometer la seguridad del Jefe del Estado” y que habría tenido su origen en las “fallas de tipo disciplinario en el organismo policial”.

Motín en El Helicoide

Antes de que se precipitaran todos estos hechos, un motín encabezado por un grupo de presos políticos el 16 de mayo de 2018 en El Helicoide –cárcel controlada por el Sebin- alimentó las especulaciones sobre las supuestas divisiones en el chavismo. La revuelta que se desató en las narices del cuerpo de inteligencia empañó el cierre de la campaña de Maduro para las elecciones presidenciales del 20 de mayo, calificadas como fraudulentas por la oposición venezolana y las democracias occidentales.

Teniendo en cuenta la declaración del ministro Rodríguez sobre la breve detención de Guaidó, podría afirmarse que la remoción de González López y el nombramiento el 30 de octubre en su lugar del general Manuel Ricardo Cristopher Figuera, antiguo director del Centro Estratégico de Seguridad y Protección de la Patria (Cesspa), aún no ha resuelto los problemas de “indisciplina” en el Sebin.

Denuncias de detenciones ilegales, abusos y tortura

Violando la inmunidad parlamentaria y sin una orden judicial, el Sebin arrestó el 7 de agosto de 2018 al diputado opositor Juan Requesens por su supuesta implicación en el presunto intento de magnicidio contra Maduro. Mientras la opinión pública se preguntaba por el paradero del legislador, que pasó 120 horas totalmente incomunicado, se filtró a las redes un video que mostraba a Requesens con el torso desnudo y vistiendo solamente un short azul que parecía manchado con excremento.


La oposición denunció que con esas imágenes el gobierno pretendía humillar al parlamentario, a lo que Maduro respondió: “Él (Requesens) se puso nervioso. Muy nervioso. Hay un video que surgió ayer, yo pedí una investigación porque son videos privados del cuerpo médico del Sebin, cuando le están haciendo el chequeo médico y lo filman, y él se puso nervioso, y se ve la situación de nerviosismo cuando el Sebin llegó con la orden de aprehensión legal”.

El informe presentado en mayo de 2018 por el panel de expertos designado por el secretario general de la OEA, Luis Almagro, que encontró “fundamento suficiente” sobre crímenes de lesa humanidad en Venezuela, recoge decenas de testimonios que describen los abusos perpetrados por la policía política de Maduro. “El Sebin, la Guardia Nacional y las policías estatales y municipales controladas por el gobierno de Maduro, detienen y torturan con absoluta impunidad (…) en el caso del Sebin, se registraron casos de tortura en las sedes de El Helicoide y Plaza Venezuela (conocida como ‘La Tumba’)”, sostiene la investigación.

“En la sede de Plaza Venezuela era más lo psicológico, la falta de luz, el aire frío, el no poder ver el sol. En cambio, en El Helicoide es más el palo, la madera, el tubo”. Con estas palabras el ex dirigente estudiantil, Lorent Saleh, describió los maltratos que sufrió durante los cuatro años que estuvo recluido en el Sebin, hasta su liberación y destierro a España el pasado 12 de octubre.

El abogado y coordinador de la ONG Una Ventana a la Libertad, Carlos Nieto Palma, asevera que “la policía política de la dictadura de Maduro no tiene nada que envidiarle a la temida Seguridad Nacional de la también dictadura del general Marcos Pérez Jiménez, entre los años 1953 y 1958”. Nieto Palma ha reseñado los distintos “métodos de tortura” empleados por el Sebin:

1) Crucifixión: la persona es guindada de un objeto fijo mediante esposas, generalmente un tubo o una reja, hasta que aporta la información requerida o confiesa algún delito. Para evitar las marcas, las muñecas son recubiertas con papel periódico o cinta adhesiva.

2) Ahogamiento con bolsa impregnada con alguna sustancia química como amoníaco o insecticida.

3) Ahogamiento con balde de agua o con un paño húmedo.

4) Golpes en las piernas con bates o palos de madera. Generalmente son infligidos en la parte anterior de los miembros.

5) Golpes a una persona envuelta en una colchoneta.

6) Choques eléctricos en los genitales o en otras partes del cuerpo.


Dicen que la revolución devora a sus hijos, pero en el caso de Venezuela se podría decir que el Sebin se comió a su padre. El 13 de marzo de 2018, funcionarios de la policía política detuvieron en un hotel de Caracas al exministro Miguel Rodríguez Torres, mayor general del Ejército y fundador del Sebin, acusado de orquestar “complots que perseguían la intención aviesa de atentar contra la unidad monolítica de nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana”, según el régimen chavista.

En fotos: El antes y después de los presos políticos que se rebelaron en una cárcel de Venezuela

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