Inocente: liberan a Imelda Cortez, la joven abusada por su padrastro que estaba presa acusada de querer matar a su bebé

Un juez determinó que Imelda, de 20 años, es inocente de los cargos que se le acusaban. Durante el último año medio la joven víctima de violación estuvo presa, acusada de intento de homicidio: la hija que tuvo de su padrastro no murió, pero aún así insistían en señalarla de quererla matar, mientras ignoraban las pruebas del abuso que ha sufrido.
17 Dic 2018 – 3:55 PM EST

Un juez en El Salvador decidió este lunes que la joven Imelda Cortez, acusada de homicidio agravado después de presentar una emergencia obstétrica tras haber sido violada durante años, es inocente. Los fiscales, que anteriormente habían rechazado incluir en el caso las pruebas de que la niña fue abusada por su padrastro de forma recurrente desde que tenía 12 años, decidieron retirar los cargos.

Paula Ávila Guillén, abogada de derechos humanos y directora de Iniciativas de América Latina en el Women’s Equality Center (WEC), informó a través de su cuenta de Twitter que Imelda Cortez había quedado en libertad. "La pelea continúa para las decenas de mujeres que están encarceladas injustamente en El Salvador, muchas de ellas, víctimas de violencia sexual", escribió.


A las afueras del centro judicial de Usulután, a unos 90 kilómetros de San Salvador, la esperaban familiares y activistas, a quienes abrazó a su salida: "Sí se pudo", gritaron los presentes.

Este caso puso de relieve la terrible violencia institucional que existe en el país en contra de las mujeres más pobres. Se trata de una niña que resultó embarazada cuando todavía era una menor de edad, después de ser violada por su padrastro de 70 años.

Imelda Cortez vivía con su mamá, dos hermanos y su padrastro en una casita rural, bastante pobre en abril de 2017, cuando sufrió un fuerte dolor abdominal y fue al baño. Sin entender qué pasaba, sintiendo ganas de defecar, se fue a la letrina y allí se le salió la bebé. Todavía con la placenta dentro del vientre consiguió salir de la habitación.

Gritó por ayuda antes de caer inconsciente. Su madre, con la ayuda de un vecino, la llevó al hospital. Cuando los médicos la interrogaron, ella explicó que no sabía que estaba embarazada, que su padrastro "la usaba" desde los 12 años y que la había amenazado con que no dijera nada o la mataría a ella y a su mamá. Además, le dijo que no se preocupara porque él "no podía embarazar mujeres".

Aún así, los médicos del hospital la reportaron con la policía: por la forma en la que llegó, la acusaron de querer abortar a su hija. Aunque la niña fue hallada en buen estado de salud, Imelda estuvo en prisión desde entonces, acusada de homicidio agravado. Sin que existiera ninguna evidencia que indicara que había intentado acabar con su embarazo o hacerle daño a la bebé.

Considerado el país con la prohibición más estricta del aborto, El Salvador es el único país del mundo que acusa y encarcela a mujeres con regularidad, por causas relacionadas con la restricción del procedimiento. Las penas por abortar son de ocho años, pero como a las mujeres terminan acusándolas de homicidio, terminan recibiendo condenas de mucho más tiempo.

A pesar de la presión nacional e internacional, en abril de 2018 la Asamblea Legislativa se negó a discutir la ley que hubiese permitido el aborto cuando la vida o la salud de la mujer está en riesgo o en casos de violación de una menor.

Reacciones a la decisión

"Finalmente se hizo justicia en el caso de Imelda", dijo su abogada Ana Martinez, en un comunicado. "Nuestra meta desde el principio era mostrar que esta joven era inocente de los cargos que el fiscal presentó. Esto fue un error judicial desde el principio. Pudimos demostrar su inocencia. Esta joven vulnerable sobrevivió a la violencia sexual solo para ser perseguida por un crimen que no cometió. Hoy Imelda va a casa con su familia y finalmente podrá conocer a su hija e intentar reconstruir su vida. Deseamos lo mismo pronto para las mujeres que siguen encarceladas por emergencias obstétricas".

Ávila Guillén, quien trabaja defendiendo los derechos de las mujeres en toda la región, dijo lo siguiente: “Un juez confirmó hoy lo que ya sabíamos desde el principio: Imelda es inocente. Imelda Cortez era una niña que vivía en la pobreza cuando su padrastro comenzó a violarla, ella era una joven cuando dio a luz a una niña engendrada por la persona que debería haberla protegido. Hoy es una victoria, no hay duda sobre eso. Pero, sabemos que las mujeres como Imelda todavía están obligadas y encarceladas por estas leyes tan crueles. El caso de Imelda ejemplifica el terror que las prohibiciones del aborto extremo ejercen sobre las mujeres y niñas pobres y vulnerables".

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