Cerradas las vías institucionales, ¿qué salida le queda a la crisis política de Venezuela?

El Tribunal Supremo de Justicia negó este lunes el recurso presentado por la Fiscalía para suspender la Constituyente convocada por Nicolás Maduro.
12 Jun 2017 – 7:00 PM EDT

CARACAS, Venezuela.- El juego está trancado en Venezuela. Al negar este lunes el recurso presentado por la fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz, contra la Constituyente, el Tribunal Supremo de Justicia bloquea la última vía legal que permitiría frenar la iniciativa planteada por el presidente Nicolás Maduro para reescribir la Constitución y diseñar un Estado a su medida. Cerrados todos los caminos pacíficos e institucionales, el país se asoma peligrosamente al abismo de la violencia.

Maduro no le deja otra alternativa a los venezolanos. “Constituyente o guerra”, exclamó el Jefe de Estado, que resolvió activar este mecanismo sin previamente consultar la opinión de los ciudadanos en referendo. Un sondeo publicado recientemente por la firma Datanálisis señala que 85% de los encuestados considera innecesario que se modifique la actual Carta Magna y 69,1% rechaza la Constituyente.

Aunque el instrumento tendría por objeto redactar una nueva Constitución, el régimen ya adelantó que utilizará la Constituyente para “aniquilar” a la oposición que tacha de “violenta” y “terrorista”, anular al Parlamento, enjuiciar a los diputados y remover a Ortega Díaz, reconocida figura del chavismo que durante nueve años ha dirigido el Ministerio Público y que a finales de marzo rompió con el Ejecutivo tras denunciar la “ruptura del orden constitucional”.

La imposición de Maduro echó más leña al fuego de la indignación popular y dio nuevos motivos a la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) para mantenerse en la calle, en una protesta que ya supera los 70 días y suma, al menos, 67 muertos.


En un mensaje grabado desde la cárcel militar de Ramo Verde, donde cumple una condena a casi 14 años de prisión, el fundador del partido opositor Voluntad Popular, Leopoldo López, llamó a los miembros de la Fuerza Armada Nacional a “ rebelarse ante órdenes que buscan reprimir al pueblo”.

“En Venezuela hemos agotado todos los recursos institucionales previstos en el ordenamiento jurídico para que puedan hacerse valer los derechos, canalizar las demandas y encontrar respuestas efectivas, el quiebre de esas vías institucionales es lo que explica el porqué millones de venezolanos han tomado la calle”, apunta Oscar Vallés, jefe del Departamento de Estudios Políticos de la Universidad Metropolitana de Caracas (Unimet).


Vallés sostiene que los venezolanos sienten que “la calle es el único canal de participación política”, debido a que la revolución chavista ha secuestrado todos los poderes públicos para sus fines, generando una “profunda crisis de representación política”.

Valiéndose de su influencia sobre los tribunales y el Consejo Nacional Electoral, Maduro truncó el referendo revocatorio que la oposición promovió en 2016 y suspendió los comicios regionales que debieron celebrarse en diciembre pasado. Además, inhabilitó a la Asamblea Nacional y desconoce todas las peticiones que la MUD ha presentado ante la Defensoría del Pueblo y el Consejo Moral Republicano.

“Es sumamente difícil tratar de acceder a los marcos institucionales para tratar de promover derechos consagrados en la Constitución, el Estado revolucionario detiene cualquier avance que impulse el cambio y la transición política en Venezuela, y el régimen no está dispuesto a rectificar”, observa Vallés.

Confrontación total

Está previsto que la Constituyente “plenipotenciaria” se instale a principios de agosto. Eso quiere decir que en menos de dos meses, ninguna institución quedará en pie en Venezuela y todo el poder pasará a manos de una corporación encabezada por Maduro. En el chavismo no todos apoyan esta idea. Teniendo como principal referente a la fiscal Ortega Díaz, exministros y generales retirados que apoyaron al difunto presidente Hugo Chávez han expresado públicamente su condena a esta propuesta.

El politólogo Guillermo Aveledo Coll apunta que la decisión del mandatario de pasar por encima de la mayoría para ejecutar sus planes, “va allanando rutas para la legitimación de una rebelión generalizada, escenario que el Estado revolucionario preferiría no enfrentar, pero que tampoco teme, pues la capacidad de la sociedad de crear un cambio de poder por esa vía es mucho más tenue”.


“Maduro puede que no desee conflicto, pero las causas estructurales del mismo no son controladas por él, ni por ningún líder venezolano. ¿Cómo se manifestará de manera abierta y frontal? No lo sabemos, pero eso no suele ser positivo”, advierte Aveledo Coll, quien cree que el choque definitivo solo puede evitarse por medio de un “acuerdo” entre las partes o una fractura del Estado chavista, donde “la facción que emerja dominante claudique o detenga el propósito revolucionario”.

Hasta la fecha, Maduro no ha retrocedido ni un milímetro, pese a su baja popularidad, a la profundización de la debacle económica, al auge de la protesta y al aumento de la presión internacional. El exsecretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Jesús Torrealba, considera que el Presidente se ha encargado de dilapidar todas las posibilidades que ha tenido para enmendar el rumbo de su gobierno y entablar una negociación con sus adversarios.

Torrealba estima que la demanda introducida por la fiscal Ortega Díaz y desechada por el Tribunal Supremo de Justicia, brindaba a la revolución “una oportunidad para soldar una fractura interna e intentar recomponer su supervivencia dentro del cauce institucional”. Sin embargo, Maduro prefirió apretar el acelerador.

El antiguo vocero de la MUD también asume un tono crítico al evaluar a la oposición. Alerta que la protesta puede terminar “estrellándose” si no aterriza en un escenario político-institucional que facilite una solución pacífica y negociada, tal como lo desea la mayoría de los venezolanos y lo reclaman los principales actores de la comunidad internacional.

“Sería un error que ambas direcciones políticas cedan a la tentación de resolver sus diferencias por medio de la pura musculatura, cuando para un gobierno sin pueblo y una oposición sin ejército eso no parece viable. Obcecarse en una posición que pretenda resolver por la fuerza esta confrontación es estar a espaldas de las realidades del país y del entorno internacional”, concluye Torrealba.

En fotos: Los 10 temas que tienen a los venezolanos en las calles contra Nicolás Maduro

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