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El juez Neil Gorsuch durante un momento de su audiencia en el Senado.

Lo que hemos aprendido sobre el juez Gorsuch en tres días de interrogatorio en el Senado

Lo que hemos aprendido sobre el juez Gorsuch en tres días de interrogatorio en el Senado

El elegido por Trump para la Corte Suprema demuestra elocuencia y sentido del humor, promete moderación e independencia, pero evita expresar opinión sobre los asuntos más controvertidos.

El juez Neil Gorsuch durante un momento de su audiencia en el Senado.
El juez Neil Gorsuch durante un momento de su audiencia en el Senado.

El juez Neil Gorsuch salió airoso de tres días de interrogatorio en el Senado para ocupar el sitio vacante en la Corte Suprema.

Su primera gran exposición pública en tres largos días revela un magistrado comedido, de ideas muy conservadoras y defensor feroz de su independencia. También un hombre elocuente, de tono amigable y con sentido del humor.

De momento, ningún senador demócrata se ha comprometido a votar por Gorsuch. Los republicanos tienen 52 votos en el Senado, pero necesitan 60 para la confirmación. Si no los consiguen, aseguran que cambiarán las reglas para que no sea necesaria esa mayoría. Pero la alteración de las normas es arriesgada ya que les afectará en el futuro cuando el equilibrio de partidos sea el contrario.

Con este atajo, es probable que Gorsuch sea elegido juez de la Corte Suprema. Éstos son algunos de los rasgos que ha mostrado en estos tres días de intenso interrogatorio.

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El juez no es del agrado de algunos activistas pro-vida, vive en una ciudad muy liberal y es hijo de una mujer que fue pionera (aunque controversial) en la administración.

No es un títere de Trump

Igual que hizo en privado, Gorsuch criticó varias veces durante su testimonio los ataques del presidente Trump contra los jueces. Siempre con los mismos adjetivos, escogidos con cuidado.

“Me importa mucho la independencia de la Justicia. Cuando alguien critica la honestidad o la integridad o los motivos de un juez federal me parece descorazonador y desmolarizador”, dijo al ser interrogado específicamente sobre los ataques de Trump contra los jueces que paralizaron su veto de entrada de ciudadanos de siete países de mayoría musulmana. Utilizó los mismos adjetivos el martes y el miércoles.

Aunque un colega demócrata ya lo había hecho el día anterior, el senador republicano Lindsey Graham insistió este miércoles en ese punto sobre si eso incluía a Trump. Gorsuch dijo que sí y defendió el trabajo de los jueces.

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“Ningún hombre está por encima de la ley”, dijo también al ser preguntado directamente por los posibles casos judiciales contra Trump.

El senador republicano Chuck Grassley le pidió: “Específicamente, díganos si tendría algún problema en decidir contra el presidente que le ha nombrado”.

“Ésa es una pregunta muy fácil”, contestó rápido el juez. “No tengo ninguna dificultad en decidir en contra o a favor de cualquier partido más allá de lo que requieran la ley, los hechos y el caso en particular”.

Gorsuch aseguró que Trump no le pidió que tomara ninguna posición sobre ningún caso y que no sería “apropiado” hacerlo.

El senador Graham le preguntó cómo habría contestado si el presidente le hubiera pedido que votara para rechazar la sentencia Roe vs Wade que legalizó el aborto en todo Estados Unidos en 1973.

“Senador, me habría levantado y me habría ido”, dijo Gorsuch.

Republicanos y demócratas, en contienda por Neil Gorsuch Univision

Es elocuente y sabe evitar preguntas

“Es muy raro que me falten las palabras”, dijo el juez durante el interrogatorio donde demostró que efectivamente puede hablar durante horas con dominio de la retórica.

Con un tono tranquilo y una pronunciación exquisita de cada palabra, contestaba con un discurso pausado. En su testimonio quedó claro que es un magistrado al que le gusta explicar y evitar la jerga legal.

La última comparecencia pública de Gorsuch antes de las audiencias fue en la presentación de su candidatura junto a Trump, un momento de sobriedad y pocas palabras. Pero el magistrado ha mostrado en estos tres días que es una persona elocuente, con capacidad para dirigir la conversación y también para evitar contestar a las preguntas más delicadas.

Los demócratas no lograron que expresara opiniones contundentes sobre asuntos como el aborto, las limitaciones del voto, la tortura, la igualdad de derechos de los gays o la cláusula que prohíbe a los presidentes recibir dinero de extranjeros y por la que Trump ha sido denunciado.

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Si el Senado lo confirma, al magistrado que sea elegido por el presidente le tocará opinar sobre los derechos de los transexuales, los mexicanos de la frontera, el veto de entrada de extranjeros o las emisiones contaminantes.

Varios senadores le presionaron sin éxito para que dejara claras sus posiciones, pero el juez se refugiaba a menudo en historias personales o en la defensa de la independencia judicial.

“Vengo de una familia de mujeres fuertes”, dijo Gorsuch. Habló de la igualdad y de lo que quiere para sus hijas y el resto de las mujeres en general, pero evitó decir si votaría o no a favor de sentencias que limitaran la legislación actual sobre el aborto.

“Lo que un buen juez intenta hacer es interpretar lo que significan las palabras”, dijo sobre la Constitución.

“No le puedo prometer cómo decidiré sobre un caso particular… Sería una violación de la independencia judicial”, le dijo a la senadora demócrata Dianne Feinstein. Gorsuch prometió que examinará “con cuidado” la ley y los méritos de cada caso para seguir las reglas que marca la ley. “No puedo prometer más ni garantizar menos”.

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Después, defendió la buena fe de Feinstein por la pregunta ante las críticas de un colega republicano.

Tampoco aclaró qué haría en un caso en que la Administración decidiera aplicar la tortura en interrogatorios y argumentara que tiene autoridad legal suficiente para hacerlo, como hizo la de George W. Bush cuando Gorsuch trabajaba en el Departamento de Justicia.

Lo máximo que consiguieron los senadores en este asunto es que Gorsuch expresara escepticismo sobre la autoridad ejecutiva. “Los presidentes dan todo tipo de argumentos sobre su autoridad inherente. Pero por eso tenemos tribunales: para decidir”.

Es muy conservador

Gorsuch es un juez conservador y sus casos en el pasado muestran posiciones más favorables a las empresas que a los trabajadores, desconfianza de las agencias federales y una interpretación literal de la ley.

Según un grupo de profesores de Derecho que han hecho un índice de jueces según su historial de decisiones, Gorsuch está a la derecha del magistrado conservador Antonin Scalia, fallecido en febrero de 2016.

“Soy un admirador de Antonin Scalia”, dijo Gorsuch en su tercer día de audiencia. Aun así, insistió en que no seguirá exactamente sus pasos ni los de otros. “Nadie habla por mí. Soy un juez, soy independiente”, repitió.

Supo esquivar el punto que más preocupa a los demócratas sobre si es un “originalista”, es decir que no admite otra interpretación de la Constitución más allá del texto tal y como fue escrito.

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Cuando la senadora demócrata Amy Klobuchar lo interrogó sobre si se toma la Constitución al pie de la letra puso como ejemplo cómo el texto se refiere sólo en masculino al hablar del presidente en una treintena de ocasiones.

“Por supuesto que las mujeres pueden ser presidentas de Estados Unidos. Soy padre de dos hijas y espero que una de ellas sea presidenta de Estados Unidos”, dijo Gosuch.

También admitió que los autores de la Constitución eran “sexistas y racistas” por lo que hay que interpretar el texto sin “volver atrás”.

El juez insistió varias veces en que no le gustan “las etiquetas”.

Gorsuch se negó varias veces a expresar opiniones sobre la igualdad de derechos y el respeto a la privacidad de las parejas del mismo sexo. Se limitó a decir que considerará cada caso según sus méritos.

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Sabe cortejar a los demócratas

Gorsuch alabó Merrick Garland, el juez nominado al Supremo por Barack Obama y que los republicanos se negaron a considerar dejando vacante el puesto más de un año tras la muerte de Scalia.

“Es un juez sobresaliente”, dijo. “En cuanto veo su nombre en una opinión, la leo con especial cuidado”.

Se quedó, eso sí, en las buenas palabras y no quiso entrar en el debate político de si la comisión de asuntos judiciales debería haber escuchado al elegido por Obama.

En otro momento de su testimonio, Gorsuch se refirió a los senadores como “buena gente”.

Mostró un tono amigable también con sus interrogadores más críticos, como el demócrata de Minnesota Al Franken, que al final de la sesión de este miércoles le felicitó por "la manera" en la que había comportado en las sesiones de audiencia.

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"Estamos juntos en el mismo barco", le dijo Gorsuch a Franken.

El juez también fue cuidadoso en no mostrar simpatía hacia los senadores republicanos que aprovechaban las preguntas para criticar a sus colegas demócratas.

El principal mensaje de Gorsuch era, sobre todo, que no es un juez con una ideología partidista claramente identificable.

“No veo jueces republicanos y jueces demócratas. Veo jueces”, aseguró con tono solemne ante las preguntas del senador demócrata de Rhode Island Sheldon Whitehouse, escéptico sobre su supuesta neutralidad.

Es un defensor del 'establishment'

No es un magistrado revolucionario ni dado a cambiar el sistema o a destruir las formas tradicionales de Gobierno. Durante su testimonio hizo un esfuerzo especial por destacar la labor del Congreso.

En su mensaje mirando a cámara hacia el final de su tercer día de testimonio y -según dijo- dirigido a los televidentes quiso hablar de la institución impopular (y de la que depende que sea o no magistrado del alto tribunal).

"Me gustaría que los estadounidenses pudieran haber visto lo que yo he visto", dijo Gorsuch sobre su relación con los senadores desde que Trump anunció su elección. "Creo en el Gobierno".

“Creo que este cuerpo todavía funciona. Es la voz del pueblo”, dijo.

Varias veces en su testimonio indicó que no adoptará el tono de Scalia contra los legisladores. "Sus palabras son sus palabras", dijo Gorsuch.

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Puede ser divertido

Durante tres días de audiencia, el juez bromeó a menudo con los senadores que lo interrogaban, republicanos y demócratas. Se reía con ellos y a menudo soltaba carcajadas.

Uno de los momentos con más risas fue cuando por error pronunció la palabra " bigly", un error de pronunciación del presidente Trump, que une las palabras " big league".

"Acaba de decir bigly", anunció el senador Ben Sasse.

"Ha conseguido avergonzarme delante mi sobrino y le encanta", bromeó el juez.

Antes de empezar a testificar, abrazó a su mujer y contó una anécdota sobre su suegra.

“Mientras salía a trabajar, nunca olvidaré cómo susurraba a su hija, en un tono de voz suficientemente alto para que yo lo escuchara: ‘¿estás segura de que de verdad es abogado?’”

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