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La Casa Blanca más lenta en tres décadas: Trump ha nombrado a menos del 10% de los cargos que necesita el gobierno federal

El presidente llegará a los 100 días de gobierno con la peor marca en la selección del personal. Lleva más de un mes de retraso en el ritmo normal de envío de candidatos al Senado para su confirmación y está descubriendo el efecto que tiene en el manejo de la administración pública.
13 Abr 2017 – 10:58 AM EDT

El presidente Donald Trump se acerca a la marca de tres meses en el cargo con retrasos respecto a sus predecesores en nombramientos y organización del personal de la Casa Blanca. El nuevo gobierno republicano es el más lento de las últimas tres décadas.

Existen varias estimaciones, pero el trabajo más completo de comparación es el que ha hecho un grupo de profesores de varias universidades llamado White House Transition Project, que recoge información pormenorizada de los pasos que dieron los presidentes en sus primeros 100 días en el cargo desde Dwight Eisenhower, quen gobernó desde 1953 hasta 1961.

El grupo, que se fundó en 1997, rastrea ahora los 970 nombramientos que tradicionalmente tiene que hacer el presidente y que requieren confirmación del Senado. Trump apenas ha seleccionado a 45 hasta ahora.

Trump lleva un mes de retraso en la elección de estos cargos respecto a la media de lo que es normal para este momento de la Presidencia. Según los últimos datos, tiene un déficit de nombramientos del 52% respecto a lo que es normal a estas alturas. Esto es independiente de que el Senado los confirme o no.

El principal retraso es que la nueva Casa Blanca no propone tantas personas como es habitual. Pero el Senado, de mayoría republicana, también tiene un retraso en la confirmación de las personas que el presidente propone. Ahora que el Congreso está de descanso por las fiestas pascuales, la Casa Blanca no tiene manera de acelerar el ritmo para mejorar el número de nombrados.

“Nada evitará que la Administración Trump consiga la marca de ‘la peor’ en los primeros 100 días en comparación con los últimos 30 años”, dice el estudio, que se va actualizando con los últimos datos disponibles.


Retraso en la selección

Uno de los principales motivos del retraso es el proceso de selección y veto de las personas de la nueva Casa Blanca. Lo habitual es que sea muy rápido en los primeros días de un presidente porque su equipo ya ha preparado los principales nombramientos y los más fáciles de aprobar.

Pero el nuevo presidente tardó 10 días más de lo habitual en completar el proceso de revisión de sus candidatos antes de mandar a ningún elegido para el examen del Senado. Los senadores también tardaron desde el principio 11 días más de media en tomar decisiones. Como resultado, la nueva Casa Blanca está incompleta y ha ido acumulando retrasos.

Se cumple la experiencia del pasado: cuanto más tarda un presidente en hacer sus nombramientos, más tarda el Senado en confirmarlos, incluso aunque, como en este caso, esté controlado por su propio partido.

Más que cantidad, importa la calidad de los puestos que faltan por completar.

Los cargos identificados como clave son unos 220. A estas alturas, las nuevas administraciones suelen haber logrado el nombramiento del 21% de estos cargos de mayor responsabilidad. La Administración Trump ha conseguido alrededor del 10%. En el mismo período, el presidente Barack Obama había conseguido al arranque de su mandato la confirmación del doble de cargos respecto a los que Trump sólo ha presentado al Senado.


Examen de fidelidad

Uno de los problemas de la Casa Blanca ha sido la preocupación por la fidelidad durante la campaña presidencial exigida por Trump, un candidato polémico que recibió pocos apoyos dentro de su partido. Así ha descartado a algunos posibles nombramientos de personas bien preparadas para el cargo.

Por eso, Rex Tillerson, el secretario de Estado, sigue sin segundo. Tillerson, sin experiencia diplomática, había elegido a Elliott Abrams, un veterano diplomático que trabajó en los gobiernos de Ronald Reagan y George W. Bush. Pero Abrams había criticado a Trump durante la campaña y el presidente no lo quiso pese a sus credenciales. Este miércoles, el presidente mandó por fin un candidato al Senado para hacer de vice de Tillerson: el abogado John Sullivan, con experiencia en el diálogo entre Estados Unidos e Irak.

Los efectos del retraso

La Casa Blanca pidió a diplomáticos y otros expertos que trabajaban en la Administración Obama que se quedaran, especialmente en el área de asuntos internacionales y de seguridad, pero pocos aceptaron.

Uno de los mayores agujeros se encuentra en el Departamento de Estado. Para Tillerson, es un problema por su desconocimiento de los detalles de las relaciones internacionales que se ha notado en el poco contacto que ha querido tener con la prensa desde su nombramiento.

El Gobierno alemán, en particular, se ha quejado de la falta de interlocutor claro, por ejemplo para los preparativos de la reunión de líderes mundiales que se celebrará en Hamburgo en julio.

La falta de personal se traduce a menudo en una lentitud de toma de posiciones, incluso sobre asuntos sobre los que Trump se pronunció durante la campaña. Por ejemplo, ahora no ha aclarado si seguirán las negociaciones comerciales con la UE o si Estados Unidos se retirará del acuerdo de Paris contra el cambio climático.

La falta de personal se nota hasta en los festejos. La oficina de la primera dama es una de las que tiene falta de personal y Melania Trump sigue viviendo en Nueva York. La fiesta de Pascua, con la que se abre cada año la Casa Blanca a miles de personas, ha estado en peligro este año. El principal fabricante de huevos decorativos para la ocasión recurrió hace unas semanas a Twitter para avisar del retraso al presidente y a la primera dama.

Sorpresa por la carga

Todas las transiciones requieren cierto aprendizaje por parte de los nuevos equipos y descubrimiento de la carga de trabajo.

“Las nuevas administraciones suelen llegar al cargo habiendo subestimado el número de peticiones que recibirán en el mandato del presidente”, escribe el profesor Terry Sullivan, de la Universidad de Chapel Hill, en Carolina del Norte, director del proyecto sobre la transición.

Algunos equipos, como los de George W. Bush o Ronald Reagan, encargaron estudios de lo que habían hecho sus predecesores para ajustar su rutina diaria, pero aun así la mayoría de presidentes y su personal descubrieron la cantidad de tareas en el cargo.

El secreto del éxito depende de las capacidades de cada equipo y ni siquiera tiene que ver con el número de horas que emplean los nuevos en su recién estrenado trabajo.

Dedicarle tiempo a las tareas no equivale a una Presidencia exitosa. De hecho, entre los presidentes estudiados por el White House Transition Project el que tuvo la jornada de trabajo más larga en sus primeros 100 días, según los rastros que ha dejado, fue Jimmy Carter, cuyos días laborales duraban más de 17 horas. El que menos horas pasaba oficialmente trabajando era Eisenhower, algo menos de 10.

El consejo de Dan Pfeiffer, ex director de Comunicación de Obama, para estos primeros meses es ser humilde y olvidarse de la experiencia de cómo era estar en campaña: “No eres tan listo como crees que eres… Sé tan humilde como puedas porque vas a darte cuenta muy rápido de que lo que está en juego es diferente”.

En fotos: Así transcurrieron los primeros 100 días de Donald Trump en la Casa Blanca

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