Estoy "100%" segura que Kavanaugh me agredió: el testimonio de Christine Blasey Ford

Por primera vez el país pudo ver a la profesora universitaria que acusa el nominado a la Corte Suprema de Justicia de haberla agredido e intentado violar cuando eran adolescentes. Durante la audiencia, recalcó que está "100%" segura de que fue Kavanaugh quien la atacó.
27 Sep 2018 – 3:21 PM EDT

WASHINGTON DC.- Por las últimas dos semanas ha sido la persona más famosa del país y, sin embargo, este jueves fue la primera vez que el país pudo verla y escuchar su voz y su testimonio.

Christine Blasey Ford, la profesora universitaria que acusa al nominado a la Corte Suprema, Brett Kavanaugh, de haber intentado violarla en una fiesta estudiantil en el verano de 1982, se presentó en una audiencia adicional del proceso de confirmación de Kavanaugh que el Comité Judicial se vio forzado a convocar luego de que se conociera la denuncia en su contra. Desde entonces han surgido dos más.

Pero esta sesión estaba centrada en Ford, quien leyó el testimonio que ya había presentado la víspera al panel. Y lo hizo de manera visiblemente emocionada, con la voz entrecortada, particularmente en el pasaje en el que describía cómo Kavanaugh y su amigo Mark Judge la metieron en un cuarto y trataron de quitarle la ropa. Ambos hombres niegan que eso sucediera.


A todo lo largo de la audiencia, Ford se mostró nerviosa, a veces compungida cuando recontaba el episodio, y nunca pareció verse cómoda en el salón en el que se realizó la comparecencia, que fue otro al mucho más amplio de las primeras sesiones del proceso de Kavanaugh, algo que facilitó el control de manifestantes y hasta de la prensa.

Al final de la jornada, cómo se percibió lo que dijo Ford, entre los senadores y en la opinión pública, es lo que determinará cuánto pesará su historia a la hora de confirmar o rechazar la nominación de Kavanaugh, algo que el Senado podría hacer tan pronto como el fin de semana.

Aterrada y nerviosa

Ford se comportó con una nerviosa calma. Ya había advertido que estaba aterrada con la responsabilidad de hablar ante el comité y la propia fiscal encargada por los republicanos para llevar el interrogatorio y reconoció la dureza del momento para ella.

Después de haber leído su testimonio con voz entrecortada por la emoción que le generaba el recuerdo del intento de violación del que acusa a Kavanaugh, la profesora universitaria pareció haber retomado la compostura, salvo en los momentos en los que volvió a recordar el ataque del que dice haber sido víctima.

En líneas generales Blasey Ford respondió con frases sencillas a las preguntas que se le hicieron, con una sinceridad que contrasta con la gravedad de una audiencia senatorial realizada en estos salones de mármoles y maderas oscuras.

La profesora no parece que haya sido sometida a los típicos entrenamientos sobre cómo responder a los senadores, o al menos no pareció como si estuviera leyendo respuestas ensayadas al momento de hacerlo, pese a que tampoco puede decirse que se viera cómoda en el puesto que está ocupando.

Silencio republicano

Fue una sesión inusual, en la que los 11 senadores republicanos decidieron no hacer preguntas directas a la acusadora y dejar la vocería en manos de la fiscal de Maricopa, Arizona, Rachel Mitchell, una mujer especializada en el tratamiento de casos de violencia sexual.

Mientras los republicanos cedieron sus cinco minutos de preguntas a la fiscal Mitchell, los demócratas usaron su tiempo no tanto para hacer preguntas sino para alabar la “valentía” de la acusadora de Kavanaugh y criticar el manejo que el liderazgo republicano ha hecho de su denuncia y la de las otras dos mujeres que han surgido hasta ahora.


La función de los demócratas fue ofrecer a la profesora el mayor apoyo moral para que compartiera esa experiencia de testificar, que ella calificó como “aterradora”, y al mismo tiempo recalcar ante la opinión pública que el testimonio no puede ofrecer las aclaratorias que se podrían obtener mediante una investigación del FBI.

En un punto de la audiencia, la periodista de The New York Times, Maggie Haberman, los republicanos que antes le dijeron que era buena idea tener a una mujer fiscal interrogando a Christine Blasey Ford cambiaron de opinión.

Es posible que el interrogatorio de Mitchell haya proyectado entre algunos una imagen inquisitiva injusta con una persona que se describe como víctima de una agresión sexual, aunque siempre se mostró amable con la testigo, intercambiando comentarios graciosos y risas con ella.

El que Mitchell llevará la voz cantante puede ser percibido por algunos como una cesión de sus responsabilidades de la bancada republicana, de servir como canalizadores de las inquietudes de sus electores a la hora de interpelar a la profesora Blasey Ford.


En 12 imágenes: el accidentado proceso de confirmación de Kavanaugh en la Corte Suprema

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El fantasma de Anita Hill

Desde que se conoció la historia de Blasey Ford se ha hablado sobre el parecido del caso con el de Anita Hill en 1991. Y su presencia en la sala de audiencia fue palpable.

Hill es la mujer que en 1991 acusó al entonces nominado a magistrado de la Corte Suprema, Clearence Thomas, quien, como Kavanaugh, ya había superado las audiencias de confirmación en el Comité Judicial. En su caso, ya había recinido el visto bueno del panel y esperaba el voto del pleno.

Dianne Feinstein la senadora demócrata de más alto rango, la recordó a Anita Hill al hacer las diferencias entre el momento que se vive hoy, con el movimiento #MeToo del último año.

Feintein siempre ha dicho que ver a Hill siendo maltratada por un panel de solo senadores, hombres blancos, la motivó a competir por un puesto en el Senado por California, algo que logró en 1992.

Al inicio de la sesión Feintein recordó como en 1991 se abrió una investigación del FBI, cosa que no ha sucedido en este caso.


La senadora demócrata reconoció que hay diferencias de estilo, debidas al momento distinto que vive a la sociedad estadounidense en temas de género, pero aseguró que sus colegas republicanos ya han tomado una decisión de escuchar a Ford y seguir con el proceso de nominación.

Para Feinstein y otros tres senadores presentes en la audiencia del Senado, se trató de una repetición muy personal de lo experimentado en 1991 con el caso de Anita Hill.

Dos republicanos, el jefe del panel Chuck Grassley y el senador por Utah Orin Hatch, y el demócrata Patrick Leahy, eran jóvenes políticos que estuvieron en las sesiones en las que Anita Hill habló sobre el acoso sexual que dijo haber sufrido por parte de Clarence Thomas.

En 1991, Grassley y Hatch terminaron votando por Thomas, mientras que Leahy se opuso por dudas sobre la manera como el hoy magistrado interpretaba la Constitución. Es posible que la ecuación se repita a la hora de someter a la votación final a Kavanaugh.


Está claro que al final del día, la manera más o menos convincente que Ford y Kavanaugh presenten sus versiones serán las que determinarán en la opinión pública quién dice la verdad o quién tiene la razón.

Para los senadores, se trata de evaluar la veracidad de los hechos, pese a que no puedan disponer de todas las herramientas que les daría una investigación profesional más allá de la que han realizado sus equipos, para proceder a un voto para confirmar o rechazar la nominación de Kavanaugh como juez de la Corte Suprema.

Será un juego de valoraciones. Los republicanos, quienes ejercen el control del comité, dirán que escucharon a la denunciante y al denunciado, mientras que los demócratas insistirán en que no se ha producido una investigación creíble por parte de FBI para poder llegar al fondo del tema.

En fotos: Así transcurrió el interrogatorio a Christine Blasey Ford por el Comité Judicial del Senado

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