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El viaje más difícil de Merkel: cómo defender la democracia y ser aliada de Trump

La visita de la canciller alemana a la Casa Blanca este viernes está rodeada de tensión. Su experiencia en forjar acuerdos y tratar con líderes difíciles como el ruso Vladimir Putin puede servirle de guía.
16 Mar 2017 – 8:20 AM EDT

En sus primeros años de negociaciones, hace una década, la canciller Angela Merkel no aguantaba que el presidente francés Nicolas Sarkozy la tocara.

Los diplomáticos alemanes incluso recomendaron a sus colegas franceses que el líder galo fuera más comedido en sus interacciones alegando diferencias culturales. Pero Merkel acabó abrazando en alguna ocasión a Sarkozy y logró pactar con él acuerdos sobre financiación, cambio climático o el rescate del euro.

La canciller alemana tiene años de experiencia en tratar con líderes opuestos en personalidad y en intereses y en forjar acuerdos con ellos. Su primera visita a Donald Trump este viernes pone a prueba de nuevo sus capacidades diplomáticas con una presión inusual sobre ella desde dentro de su país y desde Europa.


La experiencia con Putin

“Por supuesto que Merkel está preparada para gestionar a líderes difíciles, por ejemplo Putin”, explica a Univision Susanne Dröge, del Instituto Alemán para Asuntos Internacionales y de Seguridad, un think-tank de Berlín. “No se llevaba bien con el presidente Bush, en particular en la lucha contra el cambio climático, pero al final le convenció para que ayudara en el proceso del G-8”.

Aun así, Dröge señala que la tensión transatlántica actual tiene pocos precedentes, “y no sólo para los alemanes”.

Trump insultó varias veces durante la campaña a Merkel e incluso después de ganar las elecciones siguió criticando la política de acogida de refugiados como “un error catastrófico”. Trump también ha atacado a la Unión Europea, que insiste en llamar “el consorcio”, y muestra su simpatía por la salida del Reino Unido de la UE gracias a su amigo Nigel Farage, el británico cuyo partido impulsó el Brexit y uno de los políticos más denostados por europeístas como Merkel.

Michael Werz, del think-tank Center for American Progress, señala lo raro que es ver a un líder alemán visitando Washington sin saber si está “ante un aliado o ante un competidor estratégico”. “Por primera vez desde los años 50, todo está en cuestión”, dice.

Amiga de Obama

Merkel, que tenía una buena relación personal y profesional con el presidente Barack Obama, ha sido la líder europea más crítica con Trump. Tras la victoria del republicano, la conservadora alemana hizo un comunicado defendiendo los valores de la democracia occidental.

“Alemania y Estados Unidos están conectados por los valores de la democracia, la libertad y el respeto a la ley y a la dignidad del hombre, independientemente del origen, el color de la piel, la religión, el género, la orientación sexual y las ideas políticas. Ofrezco al próximo presidente de Estados Unidos cooperación sobre la base de estos valores”, dijo el 9 de noviembre.

Para la canciller, defender los valores democráticos es una manera de ganar capital político en casa. Menos de un cuarto de los alemanes creen ahora que Estados Unidos es un aliado de fiar, según una encuesta tras la victoria de Trump.

Elecciones alemanas

Además, Merkel se encuentra en una posición delicada, a unos meses de sus elecciones y mientras ve en las encuestas el avance de sus rivales socialdemócratas.

“Tiene que encontrar un equilibrio entre conseguir acuerdos y defender los valores democráticos ante Trump. No puede parecer débil”, explica Werz.

Las elecciones parlamentarias en Alemania se celebran en septiembre y el ascenso de Trump ya ha tenido un impacto empujando a los grupos nacionalistas. Aun así, los partidos de extrema derecha siguen siendo minoritarios y el mensaje anti-inmigrante y proteccionista no ha calado como en Francia o en Países Bajos.

Merkel llega con una buena noticia tras la victoria en Países Bajos del primer ministro conservador Mark Rutte y los resultados por debajo de las expectativas de Geert Wilders, del partido anti-inmigrante apoyado por seguidores de Trump también en Estados Unidos. El Gobierno alemán se ha congratulado del resultado.

La siguiente cita que preocupa a Merkel ahora son las elecciones presidenciales francesas a finales de abril. Esos comicios tendrán “mucho más impacto en Alemania que las elecciones de Estados Unidos”, según Susanne Dröge.

La oficina de la canciller alemana ha intentado rebajar las expectativas del encuentro con Trump, entre otras cosas porque la Casa Blanca todavía no ha tomado decisiones sobre qué hará en asuntos cruciales como el comercio con los países europeos o los acuerdos de lucha contra el cambio climático que Estados Unidos firmó.

Para Alemania, como para el resto de la UE, Estados Unidos sigue siendo un aliado imprescindible. Merkel será la anfitriona de la cumbre del G-20 en Hamburgo en julio y uno de los objetivos de su visita a Washington es tratar de que Trump no arruine esa cumbre con su canto a una política aislacionista y proteccionista.

La ventaja para Merkel puede estar en la indecisión de Trump.

Por ejemplo, la Casa Blanca dijo en un briefing sobre la visita de Merkel que “no ha formulado un posición final” sobre si seguirá avanzando para la firma de un tratado comercial con la Unión Europea. Los países miembros de la Unión no pueden firmar acuerdos bilaterales por su cuenta. Ni siquiera Reino Unido, que todavía sigue estando dentro.

En el diván

Ambos equipos se centran ahora en intentar entenderse. Los alemanes, en particular, han hecho un gran esfuerzo desde el año pasado para tratar de comprender qué quiere la Administración Trump, con reuniones recurrentes con miembros primero de la transición y luego del actual gobierno.

“Estamos en una nueva era”, dice Werz. “Es una Casa Blanca sin una política clara en asuntos internacionales, así que la gente tiene que intentar entender una personalidad muy volátil. Se va a perder mucho tiempo haciendo interpretaciones psicológicas”.

La Casa Blanca dice que Trump está “muy interesado” en que Merkel le cuente cómo se trabaja con Vladimir Putin.

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