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Muertes

¿Defensa propia o asesinato? El caso de 3 hermanas que mataron a su padre para detener los abusos

Tres jóvenes rusas enfrentan una condena de hasta 20 años de prisión por la muerte de su padre, aunque los investigadores lo consideran como un caso de "defensa propia necesaria" porque él las sometió a golpizas y agresiones sexuales durante varios años. El caso se encuentra ahora en un limbo judicial.
16 May 2020 – 12:23 PM EDT

Cuando la Policía llegó al apartamento encontró el cuerpo de un hombre de unos 50 años tendido en el suelo y con múltiples heridas en el cuello, los brazos y el torso. Lo golpearon con un martillo y le clavaron el puñal varias veces, la última en el corazón. El cadáver también tenía restos de gas pimienta, que le rociaron antes de que caminara lentamente hacia afuera de la vivienda para pedir ayuda.

Las autoridades arrestaron a las principales sospechosas, las tres hijas del hombre muerto, Krestina, Angelina y Maria Khachaturyan, de entre 17 y 19 años. Ellas seguían en el lugar mientras se realizaban las primeras averiguaciones en el apartamento.

Una de ellas fue quien llamó a la Policía confesando que había matado a su propio padre, Mikhail Khachaturyan, alegando que éste la había atacado bajo la influencia de una fuerte dosis de sedantes. Sus hermanas también aceptaron su participación en el crimen. Las tres fueron puestas bajo custodia.

Este incidente que ocurrió hace casi dos años en Moscú, la capital de Rusia, acaparó de inmediato la atención del país más grande del mundo. Entonces, el debate popular giraba en torno a la razón que llevó a estas jóvenes a quitarle la vida de esa manera a su padre.

El caso dio un giro inesperado cuando la investigación reveló que lo mataron para evitar que las siguiera abusando física, emocional y sexualmente. En los interrogatorios relataron que desde niñas pasaron por ese infierno y que su madre también fue víctima de los maltratos.


Aunque los fiscales consideraron a principios de este año que no se trató de un asesinato a sangre fría y lo catalogaron como un caso de “autodefensa necesaria”, el comité de investigación de Rusia rechazó tal posición pidiendo que se mantenga la acusación de asesinato contra las hermanas Khachaturyan, dijo un abogado defensor a la cadena británica de noticias BBC.

“El comité de investigación llevó a cabo una investigación adicional, pero llegó a la misma conclusión (que sigue en pie el cargo original de homicidio)", explicó el abogado Alexei Lipser al mismo medio.

Ya que el organismo no mostró nueva evidencia, Lipser cree que los fiscales mantendrán su postura de retirar el cargo criminal, dejando este controvertido caso literalmente en un limbo jurídico.

“Ahora, o bien los investigadores tienen que estar de acuerdo con el fiscal y cambiar el cargo (a defensa propia) o siguen haciendo el ping-pong de un lado a otro", señaló el abogado a la BBC.

Las hermanas Khachaturyan enfrentan condenas de entre 8 y 20 años de cárcel si las encuentran culpables de asesinato premeditado. Desde finales de 2019 se encuentran en casas de familiares en espera de su juicio. Les prohibieron comunicarse entre sí. Una apelación logró que las dejaran en libertad bajo supervisión, argumentando que actuaron desesperadamente para quitarse de encima a un padre abusivo.


“Estábamos cansadas de esa vida”

La tarde que mataron a su padre, él llamó a cada una a su habitación, las regañó a gritos y les roció gas pimienta. Se había enfadado por el desorden en el apartamento. La hermana mayor, Krestina, de 19 años, se desmayó por los efectos del potente químico. Fue “la gota que derramó el vaso”, describió María, la hermana menor, en los interrogatorios con las autoridades.

Las menores, María y Angelina, se acercaron a su padre cuando éste dormía. Una le pegó varias veces con un martillo y la otra le clavó un cuchillo. Cuando Krestina volvió en sí y vio la escena, roció gas pimienta en el rostro de su padre pensando que sus hermanas estaban en peligro. Angelina finalmente le clavó el puñal en el corazón cuando este había salido del apartamento. Ahí falleció.

Al día siguiente, Angelina le dijo a la Policía que su padre la agredió sexualmente por primera vez a finales de 2014, mientras estaban de vacaciones en Israel. Posteriormente sufrió diversas formas de acoso sexual, siempre en su habitación en Moscú.


“Nos decía regularmente que el sexo fuera del matrimonio es un pecado (…) Pero debido a que éramos su sangre y sus hijas, él podía hacer con nosotras lo que quisiera y debíamos someternos a eso”, declaró Angelina a las autoridades, según el diario The Guardian.

Esta joven también describió la situación en el apartamento antes de la muerte de su padre. “Mis hermanas y yo estábamos cansadas de esa vida, pero temíamos recurrir a alguien en busca de ayuda porque él tenía conexiones en todas partes (…) Decirles a nuestros familiares tampoco era una solución al problema, porque podrían no habernos creído”, detalló ella.

Mensajes de voz por WhatsApp recopilados como evidencia muestran que el padre solía amenazarlas con agredirlas sexualmente o incluso asesinarlas. “Te venceré en todo, te mataré. Vete, vete, no me lleves a pecar”, se escucha en uno de los audios que quedó en el teléfono de Angelina.


La investigación también descubrió que este hombre abusó sexualmente a sus otras dos hijas y que las trataba más como sirvientas. Quien lo desobedecía recibía una paliza. "Lo servíamos en la casa, planchando, limpiando, cocinando para él y dándole comida cuando lo pedía", relató María a los detectives.

Este caso ha generado un debate en torno a la violencia doméstica, pues en ese país no existe una ley específica. Mientras los defensores de los derechos de la mujer han realizado varias protestas pidiendo revocar una legislación de 2017 que suavizó los castigos contra los agresores, los sectores conservadores advierten que si quitan dicha norma se desintegrarían las familias rusas y sus “valores tradicionales”.

También la familia Khachaturyan está dividida por este proceso penal. Por un lado, dos hijas no involucradas en el incidente acusan a sus tres hermanas de haber matado a su padre para robarle dinero. Pero su madre, Aurelia Dunduk, una testigo clave en este proceso judicial y quien ya no vivía con ellas porque huyó de los abusos de su esposo, cree que sus hijas actuaron en defensa propia.

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