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Muertes

Hugo Chávez, el hombre que amó a Fidel Castro (y viceversa)

Desde el inicio de su gobierno, Hugo Chávez tuvo al comandante cubano como su consejero y aliado. Lo consultó cuando la oposición venezolana quiso revocarle el mandato y durante el golpe de Estado de 2002. Desarrollaron una estrecha relación de amistad, pero también económica. Y estuvieron juntos hasta cuando el venezolano conoció el cáncer del que finalmente murió.
27 Nov 2016 – 08:21 PM EST

Caracas, VENEZUELA.- Podía estar hablando de la lactancia materna, del conflicto en Medio Oriente o de los embates del capitalismo en Marte. Pero siempre, en sus largas peroratas transmitidas en cadena de televisión y radio, hacía una breve pausa para evocar a su idolatrado mentor político. “How are you, Fidel?”, decía en la lengua del odiado “imperio” el dirigente de la revolución bolivariana, Hugo Chávez, cuando saludaba al fundador de la revolución cubana y lo convertía en una presencia constante en la vida de todos los venezolanos.

Chávez amó a Fidel Castro. “Fidel es para mí un padre, un compañero, un maestro de estrategia perfecta”, confesó al diario cubano Granma en 2005. Su admiración no era de este mundo. “Maestro, lo digo sin complejos, tú eres padre de los revolucionarios de este continente. Tú eres Padre Nuestro, le dijo (Pablo) Neruda a (Simón) Bolívar y yo te lo digo a ti. Padre Nuestro que estás en la tierra, en el agua y en el aire”, le ofrendó esta plegaria en noviembre de 2007.

Castro aupó a Chávez en los albores de su meteórica carrera política, recibiéndolo con honores en La Habana en diciembre de 1994, un par de años después de que el militar venezolano encabezara dos golpes de Estado contra el entonces presidente Carlos Andrés Pérez.

También lo acompañó en el ocaso de su vida. “Recuerdo cuando Fidel me dijo que tenía cáncer", reveló en noviembre de 2011 el mandatario venezolano, que decidió poner su salud en manos de los médicos en La Habana. "Hasta aquí llegué, pensé, pero Fidel me dio mucho ánimo. Yo estuve varios días en terapia intensiva y él (Castro) se asomaba por la ventanita todas las tardes y con la mirada me decía, tú no te mueres hoy Chávez”, agregó. Y, finalmente, falleció el 5 de marzo de 2013.

Una relación... económica

Fidel Castro no pudo salvar a Chávez de una prematura muerte física, pero sí lo ayudó a evitar su deceso político. Chávez admitió en 2004 que fue gracias a Castro que pudo sobrevivir el referendo revocatorio que ese año promovió la oposición para desalojarlo del poder. “Hay una encuestadora internacional recomendada por un amigo que vino a mitad del 2003, pasó como dos meses aquí y fueron a Palacio y me dieron la noticia bomba: ‘Presidente, si el referéndum fuera ahorita usted lo perdería’. Yo recuerdo que aquella noche para mí fue una bomba (…) Entonces, fue cuando empezamos a trabajar con las misiones (programas sociales), diseñamos aquí la primera y empecé a pedirle apoyo a Fidel. Le dije: ‘Mira, tengo esta idea, atacar por debajo con toda la fuerza’, y me dijo: ‘Si algo sé yo es de eso, cuenta con todo mi apoyo’. Y empezaron a llegar los médicos por centenares, un puente aéreo, aviones van, aviones vienen y a buscar recursos, aquí la economía mejoró, organizar los barrios, las comunidades”, relató el bolivariano.

La estrecha relación personal se tradujo en una sólida relación económica, con la firma de acuerdos de cooperación desde el año 2000 que contemplaban el envío de decenas de miles de barriles de petróleo venezolano a la isla caribeña, a cambio de centenares de asesores cubanos que arribaron a Caracas para prestar servicios en salud, educación y deportes. Chávez declaró en 2012 que ya eran 44,804 los colaboradores antillanos en Venezuela apoyando en asuntos que iban desde la promoción cultural hasta la recuperación del sistema eléctrico.

El despacho de crudo solo entre 2006 y 2015, se calculó en un promedio de 94 mil barriles por día y los expertos creen que la factura petrolera que Cuba debe a Venezuela alcanzó los 26.5 mil millones de dólares. Con estos datos en la mano, la oposición cuestiona constantemente el intercambio bilateral, acusando al régimen chavista de “regalar” el crudo a los cubanos.


“Cuando dicen los burgueses que le estamos regalando el petróleo a Cuba… miren, si nos pusiéramos a echar números y a llevarlo a bolívares o a dólares, nos conseguiríamos con que todo lo que Cuba nos presta a nosotros, nos apoya en las grandes misiones, la misión Barrio Adentro, la atención gratuita a todo nuestro pueblo, en bolívares significa o tiene un equivalente mucho mayor al valor que tiene en bolívares el petróleo que nosotros le mandamos a Cuba”, se defendió Chávez en febrero de 2012. Concluyó aquella intervención exclamando: “¡Dios bendiga a Fidel Castro!”.

La revolución chavista es el principal socio comercial de la revolución cubana, con un intercambio que en 2014 se ubicó en 7,258 millones de dólares. Entre 2008 y 2011, Caracas transfirió a la isla 18 mil millones de dólares por concepto de préstamos, inversiones o donaciones, según la Asociación para el Estudio de la Economía Cubana (ASCE). Ambas repúblicas han constituido empresas mixtas para actividades petroquímicas, producción de software, exploración geológica, insumos agrícolas, pesca, hostelería y desarrollo de flotas marinas, entre otras.

“Castro ofreció paquete ideológico con branding incluido, mano de obra esclava, refacciones jurídicas, tecnologías digitales y métodos de vigilancia heredados de la Stasi (órgano de inteligencia de la Alemania Oriental), a cambio de un segundo aire a la decrépita leyenda de la revolución latinoamericana, medido en una fortuna incalculable. Chávez obtuvo la realización de su propio sueño narcisista que, como todos, exige la destrucción del otro, en este caso, del país que se entregó a su fantasía omnipotente”, describe Colette Capriles, profesora de Ciencias Sociales y Filosofía Política de la Universidad Simón Bolívar, en Venezuela.

“Para ser breve, diría que podemos ver a Chávez y a Castro como dos buenos y prósperos comerciantes, duchos en el negocio de la dominación”, sintetiza Capriles.

Siempre juntos

El politólogo Carlos Raúl Hernández observa que “como muchos jóvenes latinoamericanos de la época, Hugo Chávez se convirtió en fan y, luego, en imitador y caricatura viviente de Fidel Castro”. Subraya que fue el líder cubano “quien lo convence de que su trabajo no es ganar las elecciones e instalar un gobierno democrático, sino hacer una revolución, crear una dictadura totalitaria y vitalicia”.

Hernández sostiene que el cubano fue además "el siniestro ingeniero del procedimiento que hace a Maduro vicepresidente y luego presidente”, además de su mejor consejero.

Un día antes de las elecciones que lo llevaron por primera vez al poder, el 5 de diciembre de 1998, Chávez reconoció en una entrevista con el periodista Jorge Ramos, que Cuba “sí es una dictadura". Mas de inmediato aclaró: “Pero yo no puedo condenar a Cuba, hay un principio de Derecho Internacional que es la autodeterminación de los pueblos, no puedo desde Caracas empezar a juzgar a los gobiernos y los pueblos del mundo”.

Pero apenas el candidato llegó a Presidente, su discurso cambió. “Yo lanzo la siguiente pregunta: ¿dónde habrá más democracia, en Estados Unidos o en Cuba? (...) Yo no tengo duda en decirlo, en Cuba”, sentenció el comandante venezolano en 2009.


En las horas más críticas de su mandato, cuando enfrentó el golpe de Estado en abril de 2002, Chávez acudió a su consejero para tratar de sortear aquel vendaval que amenazaba con arrastrarlo al abismo de la historia. “Aquí mismo (en el palacio de Miraflores) fue que yo hablé con Fidel, cuando Fidel me dijo esa noche, como a esta hora sería, al filo de la medianoche del 11 de abril, hace diez años, me dijo: ‘Chávez, tú no mueres hoy, tú eres un soldado, tú no eres (Salvador) Allende’”.

El 24 de diciembre de 2011, reunido con sus ministros y en cadena nacional, el entonces presidente venezolano comentó que “hace años estoy pintando un Fidel, pero Fidel tiene la nariz más rara del mundo, sí, yo borré esa nariz no sé cuántas veces, le tomé foto y tal, y no logré la nariz de Fidel”. Sus adversarios denuncian, sin embargo, que sí logró calcar el modelo de control político castrista para Venezuela.

Aunque más joven, Chávez murió primero. Antes de marcharse, en 2007, anticipó una especie de homenaje póstumo a su amigo que, en ese tiempo, enfrentaba graves problemas de salud: “Fidel para mí es un gran maestro. Un sabio no debería morir nunca, un hombre como Fidel no morirá nunca, porque quedará en estos pueblos”.

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