Una enfermera que fue deportada a México obtiene permiso para regresar a EEUU y reunirse con sus hijos

Maria Mendoza-Sánchez fue deportada en 2017 y tras ganar una visa para trabajadores con habilidades especiales, obtuvo un permiso especial del Servicio de Inmigración para regresar a su trabajo en un hospital en California.
1 Dic 2018 – 3:15 PM EST

Maria Mendoza-Sánchez recibió este viernes una llamada que le cambió la vida, o mejor sería decir, que promete devolverle algo de la que tuvo hasta hace 15 meses cuando fue deportada a México pese haber vivido más de dos décadas en EEUU, haber desarrollado una exitosa carrera como enfermera y tener hijos de nacionalidad estadounidense.

Mendoza-Sanchez fue contactada por el consulado estadounidense en Ciudad de México este viernes para informarle que el Servicio de Inmigración había aprobado la visa que obtuvo bajo el programa de trabajadores con habilidades especiales.

“Esto es asombroso, casi no puedo creerlo”, dijo la enfermera al diario San Francisco Chronicle y explicó cómo le dio la noticia a sus hijos: “Les dije que se despertaran. Les pedí que se reunieran en un cuarto y les dije: ‘Mamí volverá a casa’. Ellos estaban muy contentos y les dije: ‘Prepárense para ir al colegio’”.

Desde México, Mendoza-Sánchez aplicó por una visa H-1B para trabajadores especiales y obtuvo unas de los 65,000 permisos, que son válidos por tres años prorrogables.

Pero como ella estaba impedida de obtener una visa por vías normales, debido a que técnicamente está catalogada como traficante de personas al haber traído a su hija en 1994 de manera ilegal, tuvo que pedir un permiso especial para trabajadores calificados.

El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de EEUU determinó que ella podía acogerse al beneficio y Mendoza-Sánchez acudió con sus abogados a una entrevista en el consulado en México ante el que presentó testimonios de personas que hablaban de su buen carácter y la necesidad de sus servicios en el sistema de salud de California.

El caso de esta mujer mexicana fue planteado por la senadora de California Dianne Feinstein, así como el alcalde de Oakland y el equipo del hospital de esa ciudad donde ella trabajaba. Feintein llegó a presentar un proyecto de ley que le habría permitido regresar a la mujer a EEUU, pero no logró pasar al pleno del Senado.

Orden de deportación

En 1994, Mendoza-Sanchez ingresó a EEUU sin la visa necesaria para reunirse con su esposo, quien había emigrado cinco años antes.

A principios de la década del 2000 obtuvo un permiso de trabajo mientras estudiaba enfermería en San Francisco y empezó a cumplir u turno nocturno como asistente en la Universidad Holy Names de Oakland. En 2015 logró un trabajo bien pagado como enfermera en el Hospital Highland de esa ciudad.

Aunque ella y su esposo empezaron a tratar de regularizar su condición migratoria desde 2002, en 2013 recibió una orden de deportación de parte de un juez. El gobierno de Barack Obama le otorgó una prórroga de dos años, cuando priorizó la deportación de criminales.

Pero con la llegada de Donald Trump esa política fue revertida y siete meses después la pareja fue enviada de regreso a México dejando atrás a sus dos hijas estadounidenses y una hija mayor que llegó con ellos en 1994 y que, como dreamer, ahora está bajo la protección de DACA.

“Ha sido un año muy duro, el primer año que no estuvimos juntos”, dijo Mendoza-Sánchez, quien planea volver a Oakland en las próximas semanas y, pasadas las navidades, presentar ante las autoridades migratorias pruebas de empleo para poder solicitar a su esposo como dependiente.


La mano de obra inmigrante en Estados Unidos (FOTOS)

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