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Un brote de paperas: Stephen Miller había intentado ya cerrar las fronteras por razones de salud pública

El asesor principal del presidente Donald Trump había intentado detener la inmigración desde que el mandatario llegó a la Casa Blanca en enero de 2017.
4 May 2020 – 12:26 PM EDT
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La pandemia del coronavirus fue la excusa perfecta para que el principal asesor político de la Casa Blanca Stephen Miller pusiera en marcha un plan que venía elaborando desde que Donald Trump llegó a la Casa Blanca: cerrar las fronteras.

No había sido posible poner ese proyecto en práctica debido a múltiples inconvenientes, uno de los principales era que no había como sustentarlo. Miller, considerado como uno de los arquitectos de la política de 'tolerancia cero' del mandatario, pretendió en varias ocasiones en los últimos tres años utilizar una oscura parte de la ley de inmigración para proteger a la nación de enfermedades en el extranjero como una forma de estrechar las fronteras.

La lista de enfermedades que convierten en inadmisible a un extranjero en Estados Unidos incluye gonorrea, lepra, sífilis y tuberculosis. Pero ninguna de las cuatro ha sido considerada en la actualidad como un problema de salud pública al nivel del coronavirus, por lo que el plan de Miller permanecía engavetado.

En busca de enfermedades contagiosas

En 2019, Miller utilizó su poder para que se invocaran los amplios poderes de salud pública del presidente luego de un brote de paperas se extendió por los centros de detención de inmigrantes en seis estados. Ese mismo año, lo intentó sin éxito cuando las estaciones y de la Patrulla Fronteriza (Border Patrol) se vieron afectadas por la gripe, reportó este lunes el diario The New York Times.

Un año antes, Miller buscó evidencia de enfermedades contagiosas entre los integrantes de las caravanas que huían de los países del Triángulo Norte (El Salvador, Guatemala y Honduras) y México en busca de asilo en Estados Unidos.

Trump en varias ocasiones acusó a las caravanas de estar integradas por extranjeros ilegales que venían con la intención de invadir Estados Unidos, pero se trataba, en su mayoría, de mujeres y niños que huían de sus países a causa de la violencia y la pobreza extremas indocumentados que huían de sus países para salvar sus vidas.

En 2018, docenas de inmigrantes indocumentados bajo custodia federal murieron, entre ellos dos menores de 10 años con una diferencia de tres semanas. El periódico indicó que los decesos fueron resultado de negligencia por parte de las autoridades fronterizas, pero Miller insistió en el uso del poder presidencial para justificar el cierre de las fronteras.

La publicación añade que el plan de Miller, abrazado por el presidente, fue criticado por secretarios del gabinete y abogados, quienes argumentaron que la situación de salud pública en ese momento no proporcionaba una base legal suficiente para tal uso del poder ejecutivo. Sin embargo, todo cambió con la llegada de la pandemia del covid-19 la tercera semana de marzo, cuando el presidente Trump decretó una emergencia nacional y cerró las fronteras para todo viaje no esencial.

Poco después, Trump firmó una segunda orden ejecutiva suspendiendo temporalmente la entrada de no inmigrantes y puso en pausa los procesos de residencia legal permanente por un lapso de 60 días.

Desempolvando planes

La pandemia del coronavirus le ha permitido a Miller desempolvar una serie de borradores y reutilizarlos en órdenes ejecutivas y discusiones de políticas que han tenido lugar repetidamente desde que Trump asumió el cargo y que han ganado nueva legitimidad, según dijeron tres exfuncionarios al diario y que estuvieron involucrados en las deliberaciones sobre el tema.

Uno de ellos le dijo a The New York Times que las ideas sobre la invocación de la salud pública y otros poderes de emergencia habían estado en una "lista de deseos" de unas 50 ideas para reducir la inmigración que Miller creó en los primeros seis meses del gobierno.

Agregó que Miller estructuró sus propuestas no solo analizando las leyes de inmigración existentes, sino todo el código federal para buscar disposiciones que le permitieran al presidente detener el flujo de migrantes hacia Estados Unidos basado en la salud pública.

A finales de abril, un informe del Southern Poverty Law Center (SPLC) titulado ‘La orden de inmigración de Trump fue redactada por funcionarios con vínculos con grupos de odio’, reveló que la pandemia del coronavirus se convirtió en el pretexto para que el gobierno avance en la imposición de una dura política migratoria basada en el principio de la ‘tolerancia cero’.


Añadió que su elaboración ha estado a cargo por funcionarios con vínculos con grupos de odio’, entre ellos Miller, y que ha habido un largo trabajo en las sombras dirigido a detener la inmigración indocumentada y estrechar los caminos legales de la inmigración documentada al país.

El informe, basado en un estudio publicado en noviembre del año pasado sobre la base de más de 900 correos electrónicos enviados por Miller a entidades que el SPLC identifica como 'grupos de odio', revela que en el decreto migratorio que el presidente firmó en abril para limitar la migración a Estados Unidos, también participó Robert Law, actual director de la Oficina de Política y Estrategia para la Oficina de Ciudadanía y Servicios de Inmigración (USCIS).

“Ambos desempeñaron un papel importante en la redacción de la orden (...) Y tanto Miller como Law tienen vínculos de larga data con grupos de odio antiinmigrantes” detallados en el informe de noviembre, agrega el informe.

Miller es considserado, junto con el exfiscal general Jeff Sessions, como el autor de la política migratoria de 'tolerancia cero'. Antes de la llegada de Trump a la Casa Blanca, Miller trabajó con Sessions cuando el político ocupaba el cargo de senador por el estado de Alabama.

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