"Nunca volverán a ser los mismos": los efectos de la separación de niños de sus padres en la frontera

Estrés postraumático, depresión y propensión al alcoholismo son apenas algunos de ellos. Según distintos expertos, sin importar las circunstancias o la edad del menor, ser separado de sus padres genera una experiencia traumática que lo marcará de por vida, no sólo en el plano psicológico, sino también biológico y cognitivo. Las consecuencias pueden manifestarse incluso en la adultez.

Más de 100 millas separaron a la hondureña Mirian de su bebé de año y medio mientras ella estuvo detenida en un centro de ICE en Taylor, Texas, y su pequeño fue llevado a un albergue en San Antonio. La distancia se prolongó dos meses, el tiempo en que un juez de inmigración resolvió que ella podía pedir asilo, fue liberada y concluyó el trámite para recuperar al pequeño. En otro caso, el de una pequeña de 12 años apodada Marie, la despedida de sus padres ocurrió en su país natal, El Salvador, donde su familia decidió que ella debía emprender el viaje sola hasta Estados Unidos para encontrar un futuro mejor. Hoy se encuentra retenida en un albergue en California y afrontando un embarazo que se cree fue producto de una violación durante la travesía.

Sus edades e historias son distintas, pero estos niños comparten una herida: el haberse separado de forma traumática de sus padres por un proceso migratorio, algo que les dejará huellas emocionales, físicas y mentales de forma permanente.

"Nunca volverán a ser los mismos", advierten los expertos que ven con preocupación las recientes acciones del gobierno de Donald Trump de separar a las familias que ingresan a Estados Unidos de forma ilegal.

"Nos preocupa la política del Departamento de Justicia y Seguridad Fronteriza de separar a los niños, algunos con tan solo un año de edad, de sus padres. La evidencia científica claramente indica que las experiencias de la infancia temprana forman a la persona de por vida. Este período crítico en la vida puede tener efectos sobre el bienestar psicológico y emocional", aseguró un grupo de científicos especializados en desarrollo humano, en una carta abierta dirigida al fiscal general Jeff Sessions, quien anunció la política de "tolerancia cero" con los indocumentados que deciden cruzar ilegalmente hacia Estados Unidos.

"El amplio consenso de la comunidad psicológica y neurocientífica es que las políticas actuales del gobierno estadounidense sobre la separación forzosa, solamente pueden ser vistas como una forma extrema de abuso emocional en los niños. Esto tiene el potencial real de causar efectos a largo plazo y posiblemente permanentes", afirman en la carta que suscriben más de 1,300 firmantes de prestigiosas instituciones.

Otros organismos como la Asociación Americana de Psicología y la Organización de las Naciones Unidas también han alzado la voz para defender los derechos de estos niños cuyo futuro y potencial están en riesgo.

En su consultorio en Los Ángeles, el pediatra Ilan Shapiro, vocero de la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP), contó a Univision Noticias que ha constatado las circunstancias extremas que viven estas familias al huir de sus países o cuando deciden enviar a sus hijos a cruzar la frontera no por opción, sino por desesperación ante la violencia que viven.

"Me ha tocado atender a familiares que envían a su hija con anticonceptivos, en vez de con un osito de peluche. Ya eso define la realidad de lo que estos niños pueden enfrentar durante el periplo. Así será la desesperación, para que como padre sientas que la mejor opción es mandar a tu hija a una travesía sin saber el resultado final, pero apostando a que será mejor que lo que ya vives en ese lugar", dice.

La lista de secuelas que deja la separación familiar en los niños y adolescentes es larga y dolorosa. Te contamos algunas de ellas:

  • Estrés tóxico

Se habla de estrés tóxico cuando un niño experimenta una adversidad de forma prolongada sin contar con el apoyo adecuado, "lo que puede afectar el desarrollo del cerebro y otros órganos, y aumentar el riesgo de enfermedades", tal y como explica el Centro de Desarrollo Infantil de la Universidad de Harvard.

"Las consecuencias no son exclusivas para ese niño que está frente a nosotros, sino para ese mismo niño cuando sea un adulto de 20, 30 años. El estrés tóxico genera secuelas de por vida y no exclusivamente psicológicas", aclara Shapiro.

  • Retrasos en el desarrollo

Nora Baladerian, psicóloga clínica especializada en trauma y abuso, dice a Univision Noticias que el lazo con los padres es una "faceta fundamental en el desarrollo humano" y que el trauma de la separación genera consecuencias de por vida que, aunque pueden ser reducidas con el tratamiento adecuado, jamás pueden ser reparadas del todo.

"Sabemos por muchos estudios que la separación temprana de los padres hace que los niños no se desarrollen ni física, ni psicológicamente como aquellos que tienen relaciones estables con sus progenitores", aclara. "El crecimiento se retrasa y no se alcanza el potencial de desarrollo que hubiera sido posible si el trauma no hubiera ocurrido".

Según el pediatra Ilan Shapiro, muchos de estos niños no alcanzarán los hitos de desarrollo esperados para su edad e incluso pueden retroceder en algunos de ellos. "Los niños que deberían hablar, no lo hacen o dominan muchas menos palabras. Los que tendrían que estar corriendo, van mucho más retrasados. Tienden a retroceder".

  • Mayor riesgo de enfermedades crónicas en la adultez

Existe amplia evidencia de que la ocurrencia de un evento traumático conlleva secuelas físicas que se manifiestan incluso durante la adultez.

Uno de las investigaciones más exhaustivas en la materia fue el Estudio de Eventos Adversos en la Infancia (ACE), que concluyó que estos eventos traumáticos aumentan el riesgo de padecer enfermedad pulmonar obstructiva crónica, problemas de hígado, enfermedades coronarias, alcoholismo y depresión entre otros problemas de salud.


  • Somatización del estrés

Luz Garcini, psicóloga e investigadora de la Universidad de Rice (Houston) y quien ha trabajado con inmigrantes en la frontera, cuenta a Univision Noticias que los niños que enfrentan una separación muchas veces "somatizan dolores de estómago o de cabeza, y eso los lleva incluso a desarrollar enfermedades físicas como colitis o dolor crónico pese a su corta edad". En su criterio, el hecho de que los niños hispanos sean muy cercanos a sus padres y pasen tanto tiempo con ellos, empeora el efecto adverso de la separación.

  • Mientras más pequeños, peor

Según Baladerian, "cuanto más joven es el niño que enfrenta esta separación, peores son las consecuencias (...) Los bebés también sufren las secuelas de la separación", recalca Shapiro recordando que ya desde el vientre materno, los niños desarrollan una conexión emocional con su mamá.

"No por casualidad vemos cómo los hijos de embarazadas con mucho estrés tienden a nacer con bajo peso y a manifestar problemas de nacimiento", dice.


  • Ansiedad, depresión, estrés postraumático

Todos estos problemas de salud mental pueden surgir por el trauma de la separación. "Mientras más tiempo están separados hijos y padres, mayores son los síntomas de ansiedad y depresión", afirma la presidenta de la Academia Estadounidense de Psicología, Jessica Henderson Daniel, en un comunicado.


  • Problemas para relacionarse

La forma como estos niños –por más pequeños que sean– reaccionan a la separación varía, precisa Baladerian. "Algunos están molestos, otros perdidos… Sea cual sea el caso, no hay vida normal después de un trauma como ese. Pueden encontrar maneras de lidiar con él, pero la pérdida de un padre en estas circunstancias no puede ser reparada", insiste.


Las relaciones con los demás a largo plazo se trastocan. "La víctima de un ataque tan brutal como una separación abrupta destruye o impide la habilidad de construir relaciones de todo tipo en el futuro", agrega. "Al momento en que te separan de tu protector completo estás perdido. Como niño te sientes inseguro, desolado y no sabes qué va a pasar. Esa duda te paraliza", aclara Shapiro.

La raíz de este comportamiento es biológica: "El cuerpo está diseñado para hacer dos cosas ante un peligro inmediato: o corres o te haces el muerto. Si te quitan a tu mamá puedes deprimirte mucho, ser agresivo o dejar de comer". En su consulta ha visto a niños con desnutrición por este motivo. "Llegan a la cita tristes. No son ese niño contento que sonríe todo el tiempo. Se nota que no han sido cuidados en mucho tiempo y están solos sin la persona que debería estar protegiéndolos".

  • Dificultades de aprendizaje y ocupacionales

Muchas maestras reportan que encuentran problemas académicos y de concentración al trabajar con alumnos que han atravesado situaciones de este tipo, cuenta Garcini. Entre los efectos neurológicos enumerados en la carta abierta dirigida a Sessions,los científicos incluyen una reducción de los niveles de la dopamina y serotonina, que impactan el estado de ánimo, el aprendizaje y la capacidad de tomar decisiones.

  • Propensión a conductas de alto riesgo y a ser víctimas de maltrato

Si la separación ocurre durante la pubertad o la adolescencia puede haber una tendencia al abuso de drogas, al embarazo temprano e incluso mayores probabilidades de padecer enfermedades de transmisión sexual, cuenta Shapiro.

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