March For Our Lives

El trauma: la cicatriz invisible que dejan masacres como la de Parkland y que vuelve a abrirse con esta protesta

Este sábado los estudiantes de la escuela Marjory Stoneman Douglas lideran la histórica March for Our Lives, un evento que según expertos en salud mental los hará sentir empoderados en vez de desvalidos y sin esperanza. Pero bajo esa coraza de heroísmo, todavía hay una herida abierta.
24 Mar 2018 – 12:37 PM EDT

Han hablado con legisladores para promover regulaciones al porte de armas, conversado personalmente con Trump, debatido con políticos, recaudado millones de dólares para su causa y organizado importantes protestas, entre ellas la llamada March for Our Lives que esté sábado ha tomado las calles de Washington, pero para muchos –acaso la mayoría– de los estudiantes de la secundaria Marjory Stoneman Douglas de Parkland, las heridas invisibles que dejó la masacre siguen abiertas.

Las secuelas de una experiencia traumática como la que vivieron no sólo ellos, sino sus maestros, padres y la comunidad entera, no desaparecen fácilmente y su manifestación y duración varían de persona a persona. Saber identificarlas y cuándo buscar ayuda es imprescindible, advierten los expertos en la materia.

Es ahora, un mes después de aquel fatídico 14 de febrero, cuando podría comenzar a hablarse en algunos casos de un diagnóstico de Síndrome de Estrés Postraumático (PTSD por sus siglas en inglés), que conlleva una serie de síntomas específicos de intensidad alta y durante un largo período de tiempo. No todas las personas que viven una experiencia traumática sufren de PTSD. Se cree que su incidencia ronda el 10% de quienes vivieron la situación.

Durante las primeras 48 horas de un suceso traumático es normal que las personas presenten ciertas reacciones de estrés agudo como ansiedad, miedo, hiper-excitación, hipervigilancia, pensamientos intrusivos, indiferencia, problemas de sueño, pesadillas o emociones de rabia y tristeza, todos síntomas similares a los del PTSD explica a Univision Noticias Joshua Klapow, psicólogo clínico de la Universidad de Alabama en Birmingham.

Si estas reacciones persisten por más tiempo se habla de Desorden de Estrés Agudo que afecta al 30% de las víctimas, y ya cuando se prolonga por más de un mes y mantiene cierto grado de intensidad que entorpece la vida cotidiana, puede haber un diagnóstico de Síndrome de Estrés Postraumático si se cumplen determinados criterios.

Sin embargo, esto no quiere decir que todo aquel que a estas alturas siga presentando algunos síntomas necesariamente sea diagnosticado con PTSD. “Algunas personas pueden tener pesadillas de forma intermitente hasta un año después de lo ocurrido lo que no necesariamente implica que se sufra de PTSD”, ejemplifica Klapow.


La clave está en determinar si el individuo va mejorando o si, por el contrario, sigue enfrentando las mismas emociones y reacciones iniciales, aclara a Univision Noticias Robin Gurwitch, psicóloga clínica especializada en trauma infantil que trabaja en el Centro Médico de la Universidad de Duke. “Un mes es un parámetro de tiempo razonable para evaluar si la víctima está sanando. Si transcurrido este lapso no ha habido ningún tipo de mejora, es necesario hacer más para ayudarlos”.

La buena noticia, recalca Gurwitch, es que existen muchas terapias psicológicas disponibles que son efectivas para ayudar a jóvenes o incluso niños con PTSD y que no requieren ningún tipo de medicación.

De sobreviviente a sobreviviente

El cómo afecta el suceso a la persona y cuánto tardará en recuperarse depende de cada quien y de sus circunstancias, pero sí hay factores de riesgo que podrían dificultarlo: haber vivido experiencias traumáticas previas, tener antecedentes de depresión y/o abuso, proximidad etc. Los expertos coinciden en que no existen fórmulas individuales y cada quien debe vivir su proceso, sin compararse ni preocuparse por los demás.

“No vi al autor de la masacre. No estaba cerca de nadie que había muerto. Siempre encontraba formas de minimizar mi experiencia, como si mi sufrimiento no contara porque no había sido ‘tan malo’ como lo que habían vivido los demás”, cuenta Heather Martin, quien estuvo en el tiroteo de Columbine (1999), en una carta dirigida a los estudiantes de Parkland donde relata que tardó nueve años en autodenominarse sobreviviente.

A raíz de la masacre, desarrolló un desorden alimenticio, dejó los estudios y cayó en las drogas, pero después de mucho tiempo logró seguir adelante e incluso fundó un grupo llamado The Rebels Project donde víctimas de los tiroteos intercambian mensajes y experiencias.

“No dejes que los demás te dicten cómo o cómo no debes estar. Vas a cuestionar tus sentimientos todo el tiempo. Vas a sufrir, vas a olvidar y de pronto recordar. Vas a cambiar”, les dice.


A Jami Ano, otra sobreviviente de Columbine, le parece inspirador todo el movimiento que han emprendido los estudiantes de Parkland, pero a la vez no puede evitar preocuparse por su bienestar. “¿Están comiendo? ¿Durmiendo hablando con un consejero? ¿Se están cuidando ellos mismos? Están haciendo tanto y están experimentando tantas cosas en su interior que nadie más necesariamente llega a ver”, dijo a Vox.

Las declaraciones de muchos alumnos de Stoneman High a muchos medios de comunicación asoman las luchas internas que enfrentan.

Un sonajeo de llaves bastó para que Lea Serrano, de 14 años, creyera que iban a dispararle mientras comía junto a su familia en un restaurante semanas después de haber sobrevivido a la masacre de Parkland. “Esto viene en oleadas”, relató al New York Times.

“No sé cómo ni si podré volver a mi escuela de nuevo”, admitió Jordan Campbell al New Yorker.

No todos se han convertido en activistas y tampoco es algo por lo que deban afligirse o a lo que deban aspirar. Muchos, como Brooke Harrison, quien estuvo presente en uno de los salones donde tres jóvenes perdieron la vida y siete fueron heridos, han sentido la necesidad de permanecer en casa junto a sus seres queridos. “Mis amigos y mi familia me necesitan ahora. Simplemente necesito estar con la gente que amo”, contó a New York Magazine.

Esa red de apoyo es esencial para que las víctimas de situaciones traumáticas salgan adelante. “Un buen parámetro para determinar si el adolescente puede recuperarse es saber si cuenta con un sistema de apoyo que lo ayude a validar su experiencia y le permita hablar de sus emociones”, aclara Gurwitch, psicóloga especializada en trauma infantil.

Marchar para sanar

El activismo puede ayudar en la recuperación. “Si los jóvenes se movilizan, como ha ocurrido después del tiroteo de Parkland, se sienten más empoderados en vez de desvalidos y sin esperanza”, dice a Univision Noticias Mary Karapetian Alvord, psicóloga y directora de Alvor, Baker & Associates, quien trabaja con adolescentes y ha escrito varios libros enfocados en la salud mental de los jóvenes.

“Los movimientos, marchas, rituales de solidaridad ayudan en el proceso de sanación de distintas formas. Primero proveen apoyo y te conectan con los demás, lo que aminora el estrés. Segundo, permiten drenar la ansiedad, el duelo y la rabia, lo que contribuye a difuminar esas emociones fuertes. Por último, crean un significado y esto facilita la resolución del trauma. Les permite tener un sentido de propósito ante un acto sinsentido”, explica Klapow, psicólogo clínico de la Universidad de Alabama en Birmingham.

Hay quienes incluso dan un paso más allá, y no sólo sanan, sino que salen a flote más fortalecidas y mejores. Cuando esto ocurre se habla de Crecimiento Postraumático (PTG, por sus siglas en inglés) pero no es algo a lo que las víctimas deban apuntar o que los terapeutas deban siquiera mencionarles porque los somete a una presión innecesaria.

Cómo ayudarte a ti mismo o a un ser querido

“Nunca olvidamos el trauma, pero sí podemos lograr ponerlo en perspectiva y seguir delante de forma proactiva”, asegura Karapetian. En concreto, ofrece algunos consejos para cualquiera que se sienta afectado por lo ocurrido (no sólo los adolescentes, sino también padres, rescatistas, maestros o miembros de la comunidad).

  • Habla con tus familiares y amigos. El hermetismo y aislamiento no te ayudarán.
  • Canaliza los pensamientos negativos. No se trata de borrarlos, sino de ponerlos en perspectiva y de considerar otras posibilidades alternativas. Piensa: qué le dirías a un amigo en esta situación.
  • Intenta retomar la rutina lo más pronto posible.
  • Tómate un tiempo para relajarte. Has ejercicio, practica algún deporte o actividad que te guste.
  • Idea un plan de seguridad junto a tu familia.
  • Si los síntomas son muy severos o persisten, busca ayuda profesional.
  • En estos links encontrar recursos muy útiles: National Child Traumatic Stress Network (tiene informacién en español), American Psychological Association.

#MarchForOurLives: Así transcurrió la movilización estudiantil contra las armas en Washington DC (fotos)

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