Deportaciones

"No tengo a nadie en El Salvador": esta niña de 11 años enfrenta la deportación por un error de la corte

A su madre, Doris, y a su hermana Adamaris les llegó su cita en la corte de inmigración para el 12 de marzo. La niña también se presentó, aunque no había sido llamada. Pero eso no constó en ninguna parte y días después recibió una carta de la jueza que lleva su caso con la orden para que saliera de Estados Unidos.
11 Abr 2019 – 7:28 PM EDT

HOUSTON, Texas.- A la casa de la familia salvadoreña Maradiaga Alvarado llegó hace 15 días una carta en inglés firmada por una jueza de inmigración, pero no la entendieron porque no hablan el idioma. El miércoles, cuando Dora se presentó con sus dos hijas a la corte, como les tocaba, le pidió a alguien que le tradujera el papel. Era la orden de deportación de Laura, la menor de sus hijas, de 11 años.

"La demandada no se presentó" en la corte el 12 de marzo de 2019 a la 1:30pm. Esa era la razón por la que la jueza Clarease Rankin Yates ordenaba la salida de Estados Unidos de la niña. Y la realidad es que Laura, su madre y su hermana Adamaris, las tres, se presentaron juntas en esa cita, que era la primera para todas. Pero Laura no fue hallada en el sistema ese día y la madre, preocupada, le preguntó a una intérprete de la corte qué hacer: "La traductora cometió el error de decirles que todo iba a estar bien", dice César Espinosa, director ejecutivo de la organización pro defensa de los inmigrantes FIEL. Él cree que ella debió recomendarle hablar con un abogado o alguien que al menos pudiera explicarle qué debía hacer.

Pero los problemas con el caso de Laura comenzaron antes. Después de que entraron a Estados Unidos el 5 de octubre por Brownsville, Texas, les asignaron su primera corte para el 2 de febrero. El gobierno seguía cerrado en medio de la disputa del presidente Donald Trump con los congresistas para que le aprobaran los fondos para el muro fronterizo. Llegó entonces una nueva cita, pero solo para Dora y Adamaris con fecha del 12 de marzo. El citatorio de Laura no llegó. La única carta que recibieron dirigida a la niña era su orden de deportación.

"No es justo que en las cortes no se aseguren de que estos errores no se cometan", dice Silvia Mintz, la abogada que la defenderá. "Es una injusticia la que se está cometiendo en su caso. Ella se presentó a la corte, no fue error de ella sino de los secretarios de la corte", agrega.

"Esta familia estaba haciendo lo correcto, nunca perdieron una corte e hicieron lo que les pidieron. No están corriendo de inmigración, no se están escondiendo", criticó Espinosa.

La huida

En El Salvador, Laura solo tiene a su abuelo de 75 años. El resto de la familia cayó en desgracia con la pandilla Barrio 18 desde que uno de sus tíos fue testigo de un crimen. A él lo mataron de un machetazo en el estómago. Los siguientes asesinados fueron dos de sus primos y otros dos están desaparecidos.

"Me siento muy mal de dejar a mi familia, que me deporten sin nadie que me reciba allá", dice Laura, que asegura que lo que más disfruta es ir a su colegio en Houston y sus clases de matemática. "Ya sufrimos demasiado con las muertes de mi familia y mi papá, y ya no quiero sufrir más dejando a mi familia aquí".

Las tres mujeres tuvieron más razones para huir de su país el pasado cinco de octubre. Adamaris, de 15 años, recibió amenazas de otro pandillero: que si no se convertía en su novia, su mamá sufriría las consecuencias. El miedo la paralizó y ya no quiso volver a la escuela, ir a la tienda o simplemente salir de la casa. La madre se dedicó a trabajar y a ahorrar algo dinero para dejarlo todo en El Salvador y comenzar una nueva vida en Estados Unidos.

"Se nos hace ilógico que una niña de 11 años pueda potencialmente ser separada de su familia, la única que conoce y tiene aquí en Estados Unidos y en el mundo", reclama César Espinosa.

Dora sostiene dos fotos en sus manos. La primera que muestra es la de una niña de 12 años de su comuna que fue asesinada. Era la hija de una de sus amigas. "Nosotros no queremos llegar a eso", dice la madre al ver a sus hijas. La siguiente es una foto reciente de las tres en un boliche de Houston. Y es así como siempre quiere ver a su familia: unida y feliz.

"La pueden deportar sin sus padres"

Mintz explica que el siguiente paso para mantener a Laura con su familia es una moción para reabrir el caso pidiéndole a la jueza que considere que el error no fue de la niña sino de la corte. La introducirán este viernes por la mañana. Si la jueza se niega, el plan B es apelar su decisión.

Una vez que eso pase, intentarán que toda la familia pueda iniciar un caso de asilo por la violencia que sufrieron al pertenecer a un grupo específico.

La hija mayor de Dora, Katerin, de 21 años, viajó desde California a Texas para estar con sus hermanas y su madre. Ella asegura que ahora trabaja duro para poder mantener las dos casas. Tuvo que dejar los estudios. Katerin introdujo un caso de asilo por las mismas razones que podrían hacerlo las demás. Tiene su cita de corte en 2020.

Sin embargo, la deportación sigue siendo una posibilidad real para Laura. "Podría ocurrir ya", dice Mintz, aunque se trate de una menor de edad. "Tiene un caso con migración y no tiene estatus en Estados Unidos y la pueden deportar sin sus padres, aún cuando es un caso familiar", explica.

Dora no quisiera volver a El Salvador, pero es una posibilidad sobre la mesa: "Le dije que si la deportan me voy con ella. Es la última chiquita y por qué la voy a dejar ir sola. Corre el mismo riesgo que el resto de mis familiares asesinados".

Han pasado pocas horas desde que Laura entendió lo que podía pasarle. El miércoles, cuando lo supo, paso el día llorando y deambulando por la casa.

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