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Control de Inmigración y Aduanas (ICE)

“No tenemos dinero ni para irnos”: piensan ‘autodeportarse’ pero las redadas los llevaron a la quiebra

Mississippi es uno de los estados más pobres de Estados Unidos, donde ya el 30% de los niños vive en la pobreza. Aunque los hispanos solo son el 3% de la población, las redadas que afectaron a esta comunidad también representan un duro golpe para la precaria economía local.
24 Ago 2019 – 07:19 AM EDT
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Vive en Mississippi sin documentos desde hace 15 años. Las polleras que le daban trabajo no quieren contratarla desde las redadas. Crédito: Mauricio Rodríguez-Pons

MORTON-CANTON, Mississippi.- Si una sola cosa pudiera pedirle ella a Donald Trump sería que la deje trabajar unos meses más para pagar los billes, las cuentas que debe, y juntar unos dólares para el viaje de regreso: “Que nos dejara trabajar otros días, porque no tenemos dinero ni para querer irnos”.

Ella ni tiene el dinero ni quiere volver quebrada y con tres hijas al pueblo pobre que dejó hace 15 años. Pero tal y como están las cosas –con las redadas masivas, el desempleo y los tiroteos con blanco hispano– casi le da el mismo miedo quedarse en Estados Unidos que volver a Guatemala.

Ya no tiene trabajo, no tiene papeles, es madre soltera, paga 500 dólares de renta, debe 200 de agua y tiene pánico de que al salir de su casa la arreste Inmigración. Hasta hace dos semanas trabajaba en una de las plantas procesadoras de pollo que ICE allanó en Mississippi el 7 de agosto, de donde se llevó 680 detenidos, y se salvó por poco de que se la llevaran también a ella.

Desde ese día sus hijas -de 14, 11 y 3 años- creen que en cualquier momento le puede pasar lo mismo: “Dicen: ‘Si te vienen a agarrar, mami, ¿con quién nos vamos a quedar nosotros, si no tenemos familiares aquí?’ Yo siempre las voy a dejar a la escuela y los traigo para la casa”.

El día de la redada fue su primer día de clases y varios de sus compañeros se quedaron solos o tuvieron que irse a casa de sus tíos porque sus padres fueron arrestados y llevados a centros de detención en Louisiana.

Las tres nacieron en Estados Unidos y tampoco quieren marcharse a un lugar que no conocen si a su madre la deportan o si les toca irse por sus propios pies.

“Vamos a llegar igual adonde no hay trabajo. Mi pueblo es muy pobre. Si hubiera trabajo allá, trabajara uno para comer, para comprar sus cosas, pero no hay. Si trabajáramos allá, para qué vamos a venir para acá”, dice ella, que vino de Huehuetenango directo a trabajar en las polleras de Mississippi.

Desde la redada no han vuelto a darle empleo las compañías que por décadas contrataron mano de obra indocumentada de forma directa y a través de terceros para trabajar en Morton, Mississippi. Ni Koch Foods –donde trabajó cuatro años picando pollo– ni en PH Foods –donde llevaba dos años trabajando hasta que ocurrió la redada–. Varias sedes de ambas compañías en el pueblo, junto con otras de Pearl River Foods, Peco Foods y A&B, fueron requisadas por ICE en el operativo de Migración más grande ejecutado hasta ahora en un solo estado.

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“Cuando estábamos trabajando teníamos como comprarles su comida a los niños y ahora no tenemos con qué. Es muy triste lo que estamos viviendo”, se lamenta.

Familias con hipotecas y sin ingresos

Mississippi es uno de los estados más pobres de Estados Unidos. Allí, el 30% de los niños viven en la pobreza, niños negros no inmigrantes. Aunque los hispanos solo son el 3% de la población, las redadas que afectaron a esta comunidad también representan un duro golpe para la precaria economía local.

“Es devastador y estoy francamente aterrorizado por lo que sucederá en las próximas semanas y meses para estas familias que ahora han sido privados de cualquier ingreso en sus hogares. Es una grave crisis de pobreza, desesperación y miedo”, dice Cliff Johnson, director del MacArthur Justice Center de la Universidad de Mississippi.

Johnson es uno de los abogados que presta servicios pro bono a los migrantes afectados por las redadas: “Tenemos a 680 que fueron detenidas y un centenar que fueron despedidas de sus trabajos al día siguiente de las redadas. Estamos muy preocupados de lo que pueda pasar en el próximo mes, cuando estas personas no puedan pagar su renta, no puedan hacer los pagos del automóvil, los pagos de su casa”.

Muchos de los inmigrantes que han buscado ayuda legal en su clínica de la iglesia católica Sacred Heart han vivido en Mississippi por 15, 20 años y están pagando hipotecas y automóviles y ya tienen un acceso restringido a la atención médica porque no pueden pagarla.

Algunas familias tenían un solo proveedor, el padre o la madre, que ya no está, y en otras, ninguno de los padres puede trabajar. Muy pocas tienen ahorros y si los tienen, no son suficientes para vivir, como no lo serían para ningún estadounidense promedio: si acaso, el 65% tiene 1,500 dólares adicionales en el banco.

“La gente tiene un margen muy delgado cada mes, viviendo de cheque en cheque, como muchos de nosotros vivimos. Y cuando quitas ese dinero, todo se desmorona”, dice el abogado.

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