Más allá de las ventanas de autos destrozadas, personas derribadas en plena calle —o incluso un niño pequeño detenido, con su gorro de invierno azul— , las imágenes de agentes federales enmascarados se han convertido en un punto de conflicto en las operaciones antiinmigrantes de la administración Trump.
Controversia por máscaras que usan agentes de ICE: ¿por qué se cubren el rostro y qué impacto tiene?
No hay precedentes recientes en EEUU de una operación policial estadounidense que oculte de forma tan sistemática a miles de sus agentes ante el público, una práctica que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) considera importante para proteger a su personal del acoso en línea.
No hay precedentes recientes en EEUU de una operación policial estadounidense que oculte de forma tan sistemática a miles de sus agentes ante el público, una práctica que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) considera importante para proteger a su personal del acoso en línea. Pero expertos advierten que el uso de máscaras cumple otro propósito: infundir miedo en las comunidades, y corre el riesgo de quebrar normas, la rendición de cuentas y la confianza entre la policía y la ciudadanía.
Prohibir las máscaras —o permitir que continúen— se ha convertido en una cuestión central del debate en el Congreso sobre la financiación de Seguridad Nacional, de cara al plazo límite de la medianoche del viernes, cuando la agencia se enfrenta a un cierre parcial.
"Los seres humanos leemos los rostros de los demás; así es como nos comunicamos", dijo Justin Smith, exsheriff de Colorado y director ejecutivo y CEO de la Asociación Nacional de sheriffs.
"Cuando hay numerosos agentes federales involucrados en estas operaciones y no pueden ser identificados, no se les ve la cara, eso tiende a incomodar a la gente", añadió. "Eso plantea preguntas".
Los demócratas exigen “caras descubiertas”
Los agentes federales con máscaras han sido una constante durante el primer año de la operación de deportaciones masivas del presidente Donald Trump.
Lo que comenzó como una imagen perturbadora la primavera pasada —cuando agentes de civil, al subirse las máscaras, rodearon y detuvieron a una estudiante de doctorado de la Universidad de Tufts cerca de su casa en Massachusetts— se ha convertido en escenas habituales en Los Ángeles, Chicago y otras ciudades. La muerte a tiros de dos ciudadanos estadounidenses a manos de agentes federales de inmigración durante manifestaciones contra redadas del ICE en Minneapolis desató protestas generalizadas y empujó a los legisladores a reaccionar.
"Cámaras encendidas, máscaras fuera" se ha vuelto un lema entre los demócratas, que también exigen que los agentes lleven cámaras corporales para garantizar mayor rendición de cuentas y supervisión de las operaciones.
El líder demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, dijo a los periodistas en el Capitolio que quitarse las máscaras es una "línea roja innegociable" en las conversaciones.
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) afirma en su sitio web que sus agentes "usan máscaras para evitar el doxing, que puede poner en riesgo a ellos y a sus familias. Todos los agentes de las fuerzas del orden del ICE llevan placas y credenciales y se identificarán cuando sea necesario por razones de seguridad pública o legales".
Impulsado por los fondos de la gran ley de recortes fiscales de Trump —que destinó unos 170,000 millones de dólares a Seguridad Nacional—, ICE ha crecido hasta convertirse en una de las mayores operaciones policiales del país. El año pasado anunció que había más que duplicado su plantilla, hasta 22,000 agentes, con contrataciones aceleradas e incentivos de 50,000 dólares.
La mayoría de los republicanos sostiene que el clima político actual deja expuestos a los agentes de inmigración —muchos de ellos nuevos— si se hacen públicas sus caras e identidades.
El senador Thom Tillis, republicano por Carolina del Norte, dijo que no puede estar de acuerdo con la exigencia demócrata de que los agentes se descubran el rostro.
"Hay mucha gente despiadada ahí fuera; toman una foto de tu cara y, antes de que te des cuenta, amenazan a tus hijos o a tu pareja en casa", dijo. "Esa es la realidad del mundo en el que vivimos".
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ICE destaca por el uso de máscaras
Al parecer, ninguna otra agencia policial del país utiliza de forma regular el enmascaramiento a gran escala. En general, las máscaras se emplean en operativos especiales, como trabajos encubiertos, o en situaciones de control de grandes multitudes o protestas, así como por mal tiempo o motivos de salud individuales.
Expertos señalaron que quizá solo durante las redadas del Ku Klux Klan o en el Viejo Oeste el uso de máscaras fue una herramienta más extendida.
"No tiene precedentes en la historia moderna de EEUU", dijo Naureen Shah, de la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU), en Washington. Añadió que la idea de patrullas enmascaradas en las calles buscando inmigrantes puede dejar a la gente asustada y confundida sobre con quién se está encontrando, lo que, sugirió, forma parte del objetivo.
"Creo que está calculado para aterrorizar a la gente", dijo. "No creo que nadie, de manera visceral, sienta que esto es algo que queremos convertir en una presencia permanente en nuestras calles".
Hacia el final de la primera administración Trump, el Congreso intentó poner freno después de que en 2020 agentes federales enmascarados aparecieran para sofocar protestas en Portland y otras ciudades. Una disposición que exigía que los agentes se identificaran claramente se incluyó en una amplia ley de autorización de defensa que Trump firmó.
El año pasado, California se convirtió en el primer estado del país en prohibir que la mayoría de los agentes del orden —incluidos los federales de inmigración— cubran sus rostros. El Departamento de Justicia de la administración Trump demandó al estado, alegando que sus políticas "crean riesgos" para los agentes.
La policía busca un punto medio; los defensores dicen que no basta con quitar las máscaras
Smith, de la asociación de sheriffs, dijo que no hay una respuesta fácil al debate actual y sugirió que quizá podría alcanzarse un punto intermedio: permitir el uso de máscaras, pero exigir que la placa u otros números de identificación estén claramente visibles.
Defensores señalaron que, aunque quitar las máscaras sería un paso importante, otras restricciones a las operaciones de control migratorio podrían ser incluso más relevantes. De esta forma, presionan al Congreso para limitar la capacidad de ICE de apoyarse en órdenes administrativas, especialmente para entrar en viviendas, y exigen que esas acciones requieran órdenes judiciales, con aval de los tribunales.
También hay un esfuerzo por poner fin a las patrullas itinerantes: la facultad de los agentes de inmigración para usar la raza, el idioma o el lugar de trabajo de una persona para cuestionar su estatus legal, lo que se suele conocer como 'paradas Kavanaugh', en referencia a la opinión concurrente del juez de la Corte Suprema, en una decisión del verano pasado.
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Greg Chen, director senior de asuntos gubernamentales de la Asociación Estadounidense de Abogados de Inmigración, dijo que, dado que el Congreso otorgó a Seguridad Nacional una financiación tan robusta en la ley de recortes fiscales, "por eso las reformas de política son tan importantes ahora para mantener a la agencia bajo control".
La congresista Ayanna Pressley, demócrata por Massachusetts, que regresó recientemente de Minnesota, dijo que el peso de la operación de control enmascarada se siente de formas que afectan a todos, independientemente del estatus migratorio.
"Es una presencia muy pesada de vigilancia e intimidación", dijo. "Nadie está exento".
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