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Los obispos católicos de EEUU le piden a Trump que trate con respeto a los inmigrantes

Los religiosos esperan que el nuevo gobernante comience su mandato reconociendo las contribuciones de los inmigrantes a la nación y no separe a las familias con su plan de deportaciones.
15 Nov 2016 – 10:58 AM EST

Alarmados por el anuncio de deportaciones masivas y el endurecimiento de la política de refugiados, un grupo de obispos católicos le envió el lunes una carta al presidente electo Donald Trump para pedirle un trato humano a los inmigrantes uy que reconozca el aporte de los refugiados.

Los religiosos presentaron la petición en el inicio de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB), que cada año reúne en el otoño en Baltimore, Maryland.

Los obispos, encabezados por el presidente de la USCCB y arzobispo de Luisiana, Joseph Kurtz, saludaron la elección del magnate neoyorquino como el 45 presidente de Estados Unidos, e indicaron que el servicio y la bienvenida a las personas que huyen de los conflictos y de la violencia es parte de su identidad como católicos, por lo que continuarán ofreciendo esta ayuda.

“Continuaremos promoviendo políticas humanas que protejan la dignidad inherente de refugiados y de los inmigrantes, para mantener unidas a las familias, a la vez que conservamos el honor y el respeto las leyes de este país”, agregó Kurtz.


Las amenazas de Trump

En el comienzo de su campaña Trump amenazó con deportar a los 11 millones de inmigrantes que viven en el país, de acuerdo con cifras del Centro de Estudios Pew. El 31 de agosto, en Phoenix, Arizona, el empresario dijo que su plan se enfocaría en la expulsión de dos millones de inmigrantes ilegales con antecedentes criminales y otros cuatro millones que dejaron expirar sus visas.

De los otros cinco millones, indicó que deberán salir y solicitar en el exterior una visa de inmigrante para poder regresar, pero no dio garantías de que podrán volver debido a su condición de indocumentados.

El domingo, en sus primeras declaraciones como presidente electo, dijo a la cadena CBS que su prioridad será la deportación de hasta tres millones de indocumentados con antecedentes además de la seguridad fronteriza, y que luego vería qué hará con el resto.


Trato humano

El obispo Kurtz dijo además que “es un deber acoger y proteger a los recién llegados, en particular a los refugiados”, y mostró su disposición a trabajar con el nuevo Gobierno para garantizar la recepción de refugiados con humanidad.

El arzobispo de Luisiana indicó que los obispos y religiosos tienen que defender a las familias indocumentadas que temen las políticas de inmigración de Trump, y expresó su apoyo a los “hermanos y hermanas” que llegan al país huyendo de la persecución y para trabajar “duro”: “Estamos con ustedes”, subrayó.

Desde que Trump ganó la elección la semana pasada, el miedo y la incertidumbre se apoderaron de la comunidad inmigrante que teme una agresiva política de deportaciones a partir del 20 de enero, cuanto Trump llegue a la Casa Blanca.

“Me preocupa porque tengo una niña con parálisis cerebral”, dice en un correo electrónico Gisela. “Si me tuviera que ir a México, pues ella  no tendría ninguna ayuda, perdería sus terapias, sus citas con los médicos, entre otras cosas. Me preocupa mucho”.

“Mi hija es dreamer, ella lloró mucho anoche (día de la elección de Trump), ella tiene muchos planes, va al colegio, tiene un buen trabajo gracias a DACA, tiene planes de ir a la universidad”, dice José.


Futuro incierto

Además de la deportación de millones de indocumentados, Trump dijo durante la campaña que cancelaría las acciones ejecutivas migratorias del presidente Barack Obama, entre ellas la Acción Diferida de los dreamers de 2012 (DACA).

El programa protege de la deportación a cerca de 900,000 jóvenes indocumentados que entraron siendo niños a Estados Unidos y carecen de antecedentes criminales.

Trump tampoco no ha explicado qué hará con los dreamers si cancela DACA y los beneficiarios del programa temen que la información que entregaron al gobierno sobre sus identidades vaya a ser utilizada para deportarlos del país.

El viernes de la semana pasada el obispo auxiliar de Seattle y presidente de la Comisión Episcopal de Migración en la USCCB, Eusebio Elizondo, emitió un comunicado para defender el trato “humano” a los inmigrantes tras la victoria de Trump.

Además de deportar a millones de inmigrantes y cancelar acciones ejecutivas, Trump prometió construir un muro en la frontera con México, aunque el domingo dijo, en otro cambio de postura, que en algunas zonas solo serán “vallas”.

“Creemos que la unidad familiar es la piedra angular de la sociedad, por lo que es vital para proteger la integridad de la familia”, dicen los obispos en la carta. “Por esta razón, se nos recuerda que detrás de cada "estadística hay una persona que es madre, padre, hijo, hija, hermana o hermano y tiene dignidad como hijo de Dios”.

Los religiosos también dijeron que estaban orando “para que a medida que la nueva administración comience su papel de líder en nuestro país, reconocerá las contribuciones de los refugiados e inmigrantes
a la prosperidad y bienestar general de nuestra nación”.

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