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"Muchos están pensando irse a los bosques": el miedo a Trump de una comunidad de indocumentados

Lucía Quiej, una inmigrante indocumentada guatemalteca que cría sola a sus cinco hijos después de que su esposo fuera deportado, relata el temor que existe en su comunidad tras la elección de Trump como presidente.
14 Nov 2016 – 4:29 PM EST

MIAMI, Florida.- Con tristeza, muchas preguntas, algunas lágrimas y sobre todo mucho miedo. Así afronta una comunidad de inmigrantes indocumentados de Florida, la mayoría trabajadores del campo de México y Centroamérica, la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos.

"Hay mucho miedo y muchos están pensando irse a los bosques con tiendas de campaña y que uno salga a comprar", explica Lucía Quiej, una indocumentada guatemalteca de Homestead, en el sur de Florida. "Otros comentaban que es muy peligroso... que las culebras, los mosquitos, se van a enfermar nuestros hijos..."

La propuesta de esconderse, que surgió este domingo por parte de algunos vecinos en una reunión de la organización We Count, no fue bien recibida por todos, pero refleja el miedo que generó el discurso antinmigrante que usó el presidente electo durante la campaña presidencial, en la que prometió construir un muro en la frontera entre EEUU y México para frenar la inmigración ilegal, deportar a millones de indocumentados y revocar las acciones ejecutivas de Barack Obama en materia migratoria.

Según Quiej, que se hizo popular en uno de los debates demócratas cuando les preguntó a los entonces precandidatos Hillary Clinton y Bernie Sanders por su plan para reagrupar familias, el temor entre los indocumentados de su vecindario creció considerablemente la misma noche de las elecciones.


"La organización de We Count nos llevó a un restaurante para mirar los resultados. La comunidad estaba ahí reunida y estaban mirando que Trump estaba ganando y ellos empezaron a desesperarse, a estar como tristes. Como Trump ya había dicho que va a deportar criminales... pero él nos llama criminales a nosotros que trabajamos en la agricultura, recogiendo tomates, cebolla, lechuga... Se desesperaron: unos se iban, otros estaban esperando ahí y yo me vine con mis hijos porque tenían que ir al siguiente día a la escuela".

A esta mujer, que cría sola a sus cinco hijos después de que su marido fuera deportado, le tocó contestar las preguntas de los pequeños, aunque en ocasiones las respuestas venían de sus hijas mayores, Angélica y Elena, de 13 y 16 años, que le recordaron que un presidente no puede pasar por encima de la Constitución ni las leyes. "En la escuela les explican de eso, de la política también", afirma Quiej.

Y aunque es uno de los temores de Lucía, a sus hijos no pueden quitarles la ciudadanía porque nacieron en EEUU. Por el momento, en la tarde de este lunes participarán en una reunión de estudiantes de varias escuelas de su zona que van a ser declaradas "santuarios" para los migrantes indocumentados.

Mientras ella sigue preocupada por mantener a sus hijos con los trabajos que encuentra como cuidadora de niños, no pierde la oportunidad para mandarle un mensaje a Trump: "Le diría que reflexione y haga conciencia y que cambie sus pensamientos para mejorar a la comunidad porque nosotros enriquecemos y engrandecemos este país con nuestro granito de arena".


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