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La historia de cómo esta mujer guatemalteca recuperó al hijo de la que fue separada cuando pidió asilo en Texas

Más de un mes estuvieron madre e hijo separados, un caso que siguió la publicación ‘The Intercept’ y que identifica como una de las primeras separaciones familiares ocurrida en Texas bajo la política de "tolerancia cero".
21 Jun 2018 – 7:12 AM EDT

Delia (nombre supuesto) es una mujer con relativa suerte. Vino a EEUU, obtuvo asilo por violencia doméstica justo el día que el gobierno dijo que no consideraba que esos casos eran necesariamente causa de protección, fue separada de su hijo de 5 años pero 38 días después logró recuperarlo.

La publicación online The Intercept publica este jueves un trabajo firmado por la periodista Debbie Nathan sobre el caso de Delia, una mujer guatemalteca a la que identifica como “posiblemente la primera de esas familias, al menos en Texas” que fueron separadas cuando se puso en práctica la política de ‘tolerancia cero’ que anunció el fiscal general Jeff Sessions.

The Intercept indica que supo de la situación de la mujer el 12 de mayo, cuatro días después de que fue separada de su hijo y cinco desde que ingresó a EEUU por el puesto fronterizo de Brownsville, Texas, donde pidió asilo por haber sufrido violencia doméstica a manos del padre del niño quien asegura que había amenazado las vidas de ambos.

“Ella estaba buscando ayuda en EEUU y nunca imaginó que su caso de violencia doméstica podría ser desdeñada y burlada por lo agentes de la Patrulla Fronteriza que la procesaron, o que ella y su hijo serían separados mientras él gritaba en pánico”, indica el reporte firmado por la periodista Debbie Nathan, quien acompañó a Delia hasta que pudo reunirse con su hijo.

La guatemalteca cuenta que en el centro de detención de Laredo al que fue enviada conoció a varias mujeres que habían sido encausadas criminalmente por inmigración ilegal, como Sessions ordenó que se hiciera bajo la nueva política, y que habían sido separadas de sus hijos.


Delia logró la representación legal de Virginia Raymond, directora legal de ‘Austin Region Justice for Our Neighbors’, una organización sin fines de lucro de las varias que ha estado prestando asistencia a inmigrantes.

El 27 de mayo, cuando Raymond viajó al sitió de detenciones donde su futura clienta estaba recluida, ésta se mostró muy sorprendida.

“Delia no sabía que ella (Raymond) venía. “Cuando el personal me dijo: ‘Tu abogada está aquí’, yo dije: ¿Qué abogada?”, se lee en la nota. Finalmente, Raymond se ocupó del caso tras reconocer que la guatemalteca tenía “miedo creíble” de regresar a su país.

A pesar de que contaba con abogada, el 6 de junio, Delia estuvo a punto de responder sin asistencia la entrevista, justamente llamada de “miedo creíble” con el agente del Servicio de Inmigración y Ciudadanía que determina si la historia de los solicitantes de asilo es suficientemente sólida como para hacerla meritoria de ser presentada para su solución ante un tribunal.

Raymond logró entrar al cubículo donde Delia estaba hablando por teléfono con el agente migratorio y contó que tras las preguntas básicas, como nombre y fecha de nacimiento, el agente preguntó si tenía hijos y si este estaba en Guatemala, algo que la abogada consideraba que habría sido una pregunta válida tres meses atrás, pero no ahora bajo la política de ‘tolerancia cero’.

Pobre comunicación oficial

The Intercep transcribe el intercambio que siguió entre Delia y la agente para mostrar el grado de incomunicación que existe entre las agencias de gobierno que lidian con las familias inmigrantes que son detenidas en la frontera.

-- No, respondió Delia al agente. Me lo quitaron.

-- ¿Qué?, dijo el agente.

-- Me lo quitaron en la frontera.

-- ¿Por qué?

-- No sé, respondió Delia.

-- ¿Quién se lo llevó?.

-- No lo sé.

La abogada le tuvo que explicar a la agente sobre la nueva política de 'tolerancia cero' y ella terminó encontrando un memo del 1 de junio, lo leyó y al final ofreció una disculpa a la guatemalteca: "Siento que esto te pasara a ti. No es correcto”, dice la nota de The Intercept.

El 11 de junio Sessions anunció que sacaría la violencia doméstica como razón válida para solicitar asilo, con el argumento de que se trata de un asunto privado que no depende de la acción de los gobiernos. Delia y abogada no lo supieron sino hasta varios días después, pero el 10 de junio le habían concedido a Delia el derecho a presentar su caso.

Raymond pagó los 1,500 dólares de fianza y sacó a Delia del lugar de reclusión e inmediatamente pusieron rumbo al refugio infantil en el noreste de San Antonio donde estaba su hijo, ubicado a unas dos horas de carretera.

En el camino de vuelta a Austin, el niño le contó a su mamá con entusiasmo que le habían dado un cepillo y pasta de dientes, que hacían dibujos, que lo había llevado a un parque de diversiones donde había una inmensa montaña rusa.

“Pero entonces se aferró al cuello de su madre. ‘Lloré mucho, pero traté de ser fuerte’, dijo. ‘La muchacha que me cuidaba, ella podía abrazarme. Pero nadie más podía. Las niñas no podíamos tocarnos unas a otras para nada. Nos decían que teníamos que tener espacio personal”, es el recuerdo del hijo de Delia, según la publicación.

Al día siguiente, Delia y su hijo tomaron una avión para viajar a otro lugar del país donde tiene familiares que los acogerán mientras esperan la solución final de su caso de asilo, algo que podría tomar desde meses hasta años, considerando la saturación que padecen los tribunales migratorios.

Las carpas de Tornillo, el nuevo centro de detención para niños inmigrantes (fotos)

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