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Cómo la enfermera deportada tras 25 años en EEUU logró una visa para regresar

María Mendoza ganó una larga batalla legal, incluso estando deportada en México y en medio de la política de 'tolerancia cero' del gobierno del presidente Donald Trump.
4 Dic 2018 – 4:39 PM EST

“María recogió el lunes de esta semana su visa en el Consulado de Estados Unidos en México y puede volver al país cuando ella lo desee”, dijo a Univision Noticias Camiel Becker, el abogado de inmigración que ganó su caso.

María Mendoza Sánchez, de 47 años, fue deportada junto con su esposo en agosto del año pasado, “después de agotar su debido proceso migratorio, incluyendo las apelaciones”, explicó Becker.

Mendoza ingresó indocumentada en 1994 para reunirse con su esposo. Tras varias gestiones legales, consiguió un permiso de trabajo, a comienzos del 2000, que además le permitió inscribirse en la universidad y obtener un título como enfermera.

“Había intentado regularizar su permanencia, pero sus solicitudes fueron rechazadas y en 2013 un juez de inmigración emitió una orden de deportación en su contra”, dijo Becker.


La batalla legal

“La señora Mendoza y su esposo se quedaron por años en Estados Unidos con un permiso de trabajo”, señala Becker. “Lograron permanecer bajo discreción procesal”, por tratarse de inmigrantes que no representan un riesgo para la seguridad nacional y los jueces de inmigración tenían la discrecionalidad para poner suspender sus deportaciones.

“No los deportaban, pero se quedaban en una especie de limbo con un permiso de trabajo”, señala Jaime Barrón, un abogado de inmigración que ejerce en Dallas, Texas. “En ese momento el gobierno (a través de los jueces de inmigración) difería su opinión de proceder o no con la deportación de un individuo, pero eso no era garantía de protección permanente y el gobierno podía cambiar de opinión en cualquier momento.

Becker dice que Mendoza y su esposo, en ese tiempo, “sometieron un pedido para un paro de deportación”, y que “durante años ellos se quedaron acá en Estados Unidos trabajando legalmente, hasta que perdieron todas las apelaciones y se activó la orden de deportación” que finalmente se concretó en agosto del año pasado.



Cuesta arriba

El día antes de su deportación, Mendoza declaró a la estación local de Univision en San Francisco que su familia se encontraba devastada y que su hija mayor, quien se encargaría de sus otros tres hermanos, “se nos está enfermando”. Sus compañeros de trabajo en el Highland Hospital de San Francisco destacaron no solo su profesionalismo, sino también la dedicación a sus pacientes y le pidieron al gobierno revertir la orden de expulsión.

Sin embargo, una orden emitida por el entonces fiscal general, Jeff Sessions, eliminó la discrecionalidad a los jueces para cerrar administrativamente casos de deportación y poco después ordenó reabrir los más de 300,000 expedientes congelados, reprogramar audiencias y seguir adelante con sus deportaciones.

“Pensamos que el abogado que la señora Mendoza tenía en ese momento, no presentó la documentación suficiente para ganar el caso y por eso perdieron en 2011, cuando estaba el presidente Barack Obama y había una discreción más amplia en este tipo de casos”, dijo Becker. “Ella llegó a mi despacho cuando se estaba enfrentando al actual gobierno (de Donald Trump), pero se dieron por vencidos porque la Oficina de Ciudadanía y Servicios de Inmigración (ICE) no podía aprobar el paro de deportación debido a la vigencia de la política de ‘tolerancia cero’”.

“Ellos se fueron agosto de 2017 a México y se han quedado ahí hasta ahora. Pero antes de marcharse acudió a mí. Tras revisar su caso, le dije que la única manera de volver sería por medio de su empleador, el Highland Hospital”, relató Becker.

“Le pedí que me pusiera en contacto con sus jefes y los encargados del hospital, pero no lo hizo. Sin embargo, cuando se fue me seguía hablando. Yo le decía que por favor me pusiera en en contacto con ellos para explicarles el proceso”, añade.

Mendoza se resistió por algún tiempo, quizás por miedo y las consecuencias de la deportación. “Se estaba dando por vencida a pesar de que existía una oportunidad”, indicó.

Cuando por fin Becker pudo contactarse con el hospital, tras la autorización de Mendoza, “hablé con su jefe y de inmediato dijo que estaba de acuerdo con iniciar el pedido de una visa de trabajo H-1B para profesionales extranjeros graduados en universidades de Estados Unidos”, explicó Becker.

“Teníamos apenas un 33% quizás de ganar porque para las visas del 2019 hubo más de 200,000 solicitudes para solo 65,000 cupos”, dijo el abogado. “Pero había que ser optimista y hacerlo. La señora Mendoza se lo merece porque nunca ha dejado de hacer lo que tiene que hacer por ella y su familia”.


Ganó la lotería

Semanas después de presentados los documentos a la Oficina de Ciudadanía y Servicios de Inmigración (USCIS) para participar en el sorteo de la lotería de visas de trabajo H-1B, la agencia federal notificó al empleador que la enfermera mexicana había ganado uno de los cupos.

“La petición del hospital fue seleccionada”, confirmó Becker. “Y mire, conseguir unas H-1B es muy difícil y casi nunca la aprueban para las enfermeras, porque entre los requisitos exigen un título de licenciatura y la mayoría no lo tiene. Son realmente muy raros los casos como el de la señora Mendoza, muy difíciles. Pero ella lo hizo, es un logro extraordinario”, puntualizó.

Tras conocer la noticia de que había ganado un cupo en el sorteo, arrancó un segundo esfuerzo: conseguir ayuda de la comunidad, del empleador, amigos y dirigentes políticos para lograr un perdón a Mendoza, pudiera recibir la visa y regresar a casa.

En esta tarea trabajaron las congresistas demócratas por California Kamala Harris y Diane Feinstein, además de congresistas locales, quienes aprobaron una ley específicamente para otorgarle el perdón a Mendoza y pudiera regresar a Estados Unidos.

“Fue una iniciativa de la senadora Feinstein”, dijo Becker.

El perdón aprobado anuló el castigo de los 10 años que pesaban sobre Mendoza por permanencia indocumentada en Estados Unidos.


Caso “poco común”

“El caso de la enfermera mexicana María Mendoza es poco común, casi no existen”, dijo a Univision Noticias José Guerrero, un abogado de inmigración que ejerce en Miami, Florida.

“Esta persona se graduó de enfermera y con su trayectoria trabajando para el Highland Hospital de San Francisco, demostró que es una empleada altamente calificada para esta profesión”, agregó. “De acuerdo con el reglamento para las visas H-1B, la persona debe estar calificada para la posición, y que el patrocinador le ofrezca una posición acorde a su carrera y título, y tenga la habilidad de pagarle el salario acorde con sus conocimientos y estudios”, indicó.

Guerrero, sin embargo, “no todo dependió del perdón que se le otorgó a la señora Mendoza para regresar a Estados Unidos. La diferencia está en que esta persona, siendo un profesional altamente calificado, pudo cumplir con los requisitos para una H-1B a diferencia de muchos otros casos en que la persona es deportada, ya sea por crímenes o por estado ilegal, y no tiene las mismas calificaciones que ella”.

Mendoza dijo que, cuando regrese a casa, seguirá en sus esfuerzos para traer se regreso a su esposo.

La mano de obra inmigrante en Estados Unidos (FOTOS)

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