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Deportaciones

La idea de eliminar ICE no es nueva y tampoco la inventaron los demócratas

Grupos de inmigrantes reclaman la autoría de la protesta por la abolición de ICE, la cabeza de la fuerza nacional de deportaciones prometida por Trump durante su campaña y que fue creada en 2003 en respuesta a los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.
2 Jul 2018 – 1:14 PM EDT

Una campaña que comenzó a finales de enero para protestar contra la política de deportaciones del gobierno de Donald Trump cobró impulso en mayo luego la puesta en vigor de la política de 'tolerancia cero' en la frontera y la semana pasada llegó hasta el escritorio del mandatario, quien culpa de su autoría a los demócratas.

Se trata de #abolishICE, un movimiento nuevo que empuja un reclamo viejo que no nació en 2018 como muchos piensan, sino cuando el entonces gobierno de George W. Bush (2001-2009) creó el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) en respuesta a los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.

“Nosotros somos quienes hemos venido pidiendo que desaparezca la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) desde su creación en el 2003”, dice Maru Mora Villapando, directora de comunicaciones de Latino Adcocacy, una organización que defiende los defiende los derechos de los inmigrantes en Seattle, Washington.

“En cuanto se creó, dijimos que era un error porque comenzaron a criminalizarnos por ser inmigrantes. Nos hicieron sentir responsables por esos atentados que nosotros no cometimos. Ahora
nos da gusto que nuestra exigencia sea reconocida como válida, que lo que tuvimos diciendo desde hace 15 años es verdad”, agrega.

El caso Adi

A finales de enero el hastag abolishICE (#abolishICE) retuiteó un mensaje denunciando la deportación de Amer Othman Adi, propietario de un negocio en Ohio “a pesar de que la Cámara de Representantes había votado para mantenerlo aquí otros 6 meses”.


Othman Adi, de 57 años, era propietario de una bodega en Youngstown, Ohio. El inmigrante iba a ser expulsado luego de 37 años de vivir en Estados Unidos. A principios de enero ICE le otorgó una estadía temporal, pero una semana más tarde lo arrestó. El inmigrante inició entonces una huelga de hambre, logrando que el Comité Judicial estatal aprobara una iniciativa de ley suspendiendo la deportación. El 29 de enero ICE deportó al inmigrante a su natal Jordania.

El caso Adi encendió reclamos a nivel nacional en contra de la política migratoria de Trump. La Casa Blanca, a su vez, batallaba para que el Congreso debatiera y aprobara una reforma migratoria basada en un fuerte componente de seguridad fronteriza que incluye, entre otros, la construcción del muro en la frontera con México, eliminar la lotería de visas, crear un sistema migratorio basado en méritos, reducir la inmigración legal, aumentar las redadas y acelerar las deportaciones, colocando a más de 10 millones de indocumentados al borde de la expulsión de Estados Unidos.


Tolerancia cero

Tres meses después de la deportación de Adi, el fiscal general, Jeff Sessions, anunció la política de 'tolerancia cero' en la frontera. Un mes después, la Oficina de Aduanas y Control Fronterizo (CBP) comenzó a presentar cargos criminales contra los inmigrantes que cruzaban la frontera sin autorización, incluso a quienes buscaban asilo, y con ello arrebatarles a sus hijos mientras enfrentaban sus procesos judiciales.

Entre el 9 de mayo y el 19 de junio, el DHS reconoció haber separado a 2,342 menores, medida que levantó protestas dentro y fuera de Estados Unidos y que obligó a Trump a recular y formar una orden ejecutiva para detener las separaciones, pero sin un protocolo claro respecto a como devolver a los menores a los brazos de sus padres.

Tampoco el reglamento de reunificación cita la posibilidad de que los inmigrantes detenidos en la frontera puedan pedir asilo tras huir de sus países de origen.

El escándalo de las separaciones se transformó en combustible que necesitaba la campaña #abolishICE, que este fin de semana intranquilizó a Trump y acusó de su orquestación a la oposición demócrata.


Marcha nacional

El sábado se llevaron a cabo unas 700 marchas a nivel nacional en contra de la política migratoria de Trump. Durante las manifestaciones asomaron carteles con leyendas pidiendo la “abolición de ICE”.

A Trump le incomodaron las protestas y los pedidos de desaparecer el corazón de su dura política migratoria que dirige una de sus principales promesas de campaña, la fuerza nacional de deportaciones encabezada por ICE.

El mandatario entonces utilizó su cuenta de la red social Twitter para culpar nuevamente a los demócratas, como lo ha venido haciendo desde que se instaló en la Casa Blanca el 20 de enero de 2017.

“Los demócratas están haciendo un gran esfuerzo para abolir ICE, uno de los grupos de hombres y mujeres más inteligentes, más duros y con más espíritu de la ley que he visto. He visto cómo ICE libera a las ciudades de las garras de la MS-13 y limpia las situaciones más difíciles. ¡Son geniales!”


“Pero no fueron los demócratas los que crearon esta campaña”, insiste Mora. “Fuimos nosotros, la gente pobre, la gente criminalizada por el gobierno federal, la misma gente que durante Barack Obama hizo huelgas de hambre pidiendo que liberaran a los detenidos en los centros de ICE que estaban pidiendo asilo, que pararan las deportaciones”, añadió.

“Queremos que nos respeten”

Algunos activistas van más allá de la exigencia de abolir la agencia encargada de las deportaciones. “Eso es casi imposible, pero sí podemos cambiar las leyes que justifican el trabajo de ICE”, dice Abel Núñez, director ejecutivo del Centro de Recursos Centroamericanos (CARECEN). “Nosotros lo que apoyamos es el cuidado más humano de las personas que vienen huyendo por la violencia y buscan asilo en la frontera”, señala.

Núñez explica que “ICE fue creado para detener el flujo ilegal e investigar las actividades criminales en la frontera, tales como el tráfico de drogas y el tráfico de personas. Pero pedimos más transparencia en su trabajo, que no se convierta en un instrumento político. Queremos un cambio mas permanente, y para ello estamos identificando las leyes que aplican estas instituciones y les otorgan su capacidad de actuar”.

“Si trabajamos con el Congreso, que es la infraestructura legal que encausa a ICE para que actúe, de alguna manera estamos viendo que hay abuso de los derechos de los inmigrantes. Eso es lo que tenemos que arreglar. Por ejemplo, debemos ser capaces de eliminar el Programa 287(g)”, indicó.

El programa 287(g) citado por el activista le permite al gobierno federal, a través del DHS, hacer acuerdos con las policías locales (municipal y estatal) para que su personal actúe como agentes de inmigración y con ello fortalecer la fuerza nacional de deportaciones prometida por Trump a sus electores. “Queremos que ICE reconozca los derechos de los inmigrantes. Esa es la mejor manera de salir adelante: Queremos ver un trabajo transparente y bajo la impunidad”, subrayó.


Postura republicana

Fuentes republicanas consultadas por Univision Noticias dijeron que la campaña para abolir ICE “no es otra cosa que un asunto político de la izquierda y no va a pasar en ninguna de las dos cámaras del Congreso”.

“No hay apetito en el legislativo para cambiar eso”, agregaron. E indicaron que la campaña forma parte de una estrategia para arrastrar a votantes indecisos para que voten en contra de los republicanos en los comicios de medio tiempo en noviembre, cuando los electores elijan una nueva Cámara de Representantes y un tercio del Senado, por ahora bajo el control de los republicanos.

También reconocen que la política de tolerancia cero y la separación de menores en la frontera “la agencia quedó afectada”, pero advierten que “ICE estás haciendo exactamente lo que le ordenan leyes aprobadas por demócratas y republicanos”.

A la pregunta respecto a si el presidente puede cambiar la estructura y responsabilidades de ICE, las fuentes republicanas dijeron que “sí”, pero advirtieron que si lo hace “necesita el dictamen del Congreso, porque los fondos de operación ya fueron destinados para un fin y, si cambian, el Congreso debe ser informado para dar su visto bueno”.


¿Borrón y cuenta nueva?

Nadie está en contra del cambio de ICE, las diferencias se encuentran en cómo hacerlo. “Por supuesto que estoy de acuerdo en que se cambie. Pienso que se puede reformar, pero para eso hay que terminarla y construir algo nuevo que respete los derechos humanos y asegure el debido proceso migratorio”, dice
Gustavo Torres, director ejecutivo de CASA de Maryland.

Consultado respecto a por qué ahora se pide la abolición de ICE siendo que la agencia durante el gobierno de Obama deportó a más de 2.7 millones de indocumentados en ocho años, Torres dijo esta administración es racista, está utilizando esa dependencia para discriminar masivamente a nuestra comunidad. La gente está hastiada, enojada no solo por la forma en cómo se arresta, sino también en como se trata a nuestra gente. Por eso queremos que desaparezca y hagan una nueva”.

Frank Sharry, director ejecutivo de Americas Voice, indica que, “es obvio que, en medio de una atmósfera tan tóxica, con una administración que ha declarado y emprendido una guerra contra los inmigrantes, surja un movimiento que pida abolir a una agencia disfuncional que está al centro de esa guerra contra los inmigrantes, cuyos agentes en gran medida actúan fuera de control y con impunidad”.

Sharry, sin embargo, advierte que “si se plantea abolir ICE, queremos saber qué significa, qué implica y quién la reemplazará”. Y previene que en estos momentos “al gobierno de Trump le conviene que la atención mediática y del público se desvíe a un tema controversial como la abolición de ICE para distraernos de la separación de familias en la frontera que todavía sigue sin resolverse”.

“Hay que evitar que este tema le sirva de arma al presidente para distraer al público de sus deplorables acciones en la frontera y del desastre que han sido los casi dos años de su presidencia”, apuntó el activista.

Los demócratas, con excepción de algunos congresistas, entre ellos la senadora Kirsten Guillibrand (Nueva York) y el representante Mark Pocan (Wisconsin), además de candidatos en algunos estados donde el voto latino puede inclinar la balanza en noviembre, se han sumado a las voces que piden abolir la polémica agencia federal.

Unas 600 personas fueron arrestadas cerca del Capitolio por protestar contra la política de 'tolerancia cero' (fotos)

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