Al menos 28 muertos en una brutal ofensiva contra ciudades rebeldes, mientras Ortega insiste en que no dejará el poder

La represión, centrada principalmente en los departamentos de Carazo y Matagalpa, causó al menos 28 muertos, 50 heridos, más 200 detenidos y una cantidad indeterminada de desaparecidos. En la víspera, el presidente de Nicaragua dijo en un acto con sus seguidores que no está dispuesto a dejar el poder ni adelantar elecciones.

MANAGUA, Nicaragua.- Los departamentos rebeldes de Carazo y Matagalpa sufrieron este domingo una brutal ofensiva por parte del gobierno de Daniel Ortega, que causó al menos 28 muertos, 50 heridos, más de 200 detenidos y una cantidad indeterminada de desaparecidos en todo el país, según organismos de derechos humanos. El ataque sucedió menos de 24 horas después que el presidente sandinista dejara en claro en un acto partidario que no está dispuesto a dejar el poder ni adelantar elecciones, como demanda buena parte de la población y la iglesia católica.

“Aquí las reglas las pone la Constitución de la República, a través del pueblo. Las reglas no pueden venir a cambiarlas de la noche a la mañana porque se le ocurrió a un grupo de golpistas”, sentenció Ortega, en referencia a la demanda del anticipo de elecciones para el primer trimestre de 2019. “Ya habrá tiempo, tal como manda la ley. Habrá tiempo para elecciones, todo tiene su tiempo”, agregó Ortega, manifestando de forma inequívoca su pretensión de gobernar hasta el año 2021. En su discurso, Ortega justificó la represión y no asumió responsabilidad alguna sobre ella.

Este domingo, el ensañamiento de la Policía Nacional y los paramilitares asociados al gobierno de Ortega se centró en Carazo y Matagalpa, localidades que desde hace más cuarenta días mantenían trancadas por completo las carreteras.

En el primer departamento, las ciudades de Jinotepe, Dolores y Diriamba fueron arrasadas por las balas. Desde las 6:00 de la mañana de este domingo, los grupos armados irrumpieron con fusiles de guerra. El primer blanco fueron las barricadas y los manifestantes tras ellas. Los tranques fueron desarticulados. Los 205 furgones de los transportistas internacionales que se mantenían atrapados en el tranque “fueron liberados”, de acuerdo a la narrativa del gobierno, que celebró la jornada sangrienta en sus medios de comunicación.


El enfrentamiento duró más de seis horas y luego se desató “una cacería” de los rebeldes, según los pobladores consultados por Univision Noticias. Jinotepe se convirtió en una zona de guerra en la que heridos y cadáveres eran trasladados con desesperación en las calles por los ciudadanos, como pudo verse en imágenes compartidas por los pobladores de ese municipio. Aunque los organismos de derechos humanos confirmaron preliminarmente siete fallecidos en Carazo, el Movimiento Universitario 19 de Abril mantiene que son 20 fallecidos, quienes todavía no han sido identificados.

Este lunes confirmaron 24 fallecidos sólo en ese departamento y cuatro más en el resto del país.

El gobierno ha puesto en práctica desde hace un mes 'la operación limpieza' que consiste en derribar barricadas y tranques rebeldes. Los encargados de la tarea son la Policía Nacional y los grupos paramilitares. Recorren las ciudades en camionetas Toyota-Hilux que ellos mismos han bautizado como “las caravanas de la paz”. No hay imagen más temida que esa ahora en Nicaragua que algunos llegan a asociar con las caravanas del grupo terrorista ISIS, ya que los paramilitares viajan encapuchados y con los fusiles de guerra en disposición de ataque.

En la jornada sangrienta de este domingo en Jinotepe, los rebeldes lograron incautar fusiles a los paramilitares. El mayor en retiro del Ejército de Nicaragua, Roberto Samcam, originario de Jinotepe, aseguró que las armas decomisadas son ametralladoras modelo PKM de fabricación rusa. “¿Qué hace una PKM en mano de los paramilitares cuando son de uso exclusivo del Ejército Nacional?”, cuestionó Samcam. “¿El Ejercito es cómplice de este ataque artero y criminal?”, preguntó. Hasta ahora, la institución militar se ha mantenido al margen de esta crisis que, según organismos de derechos humanos, ya deja más de 300 muertos . Se trata del peor conflicto desde la postguerra en Nicaragua.

Diputado sandinista admite existencia paramilitar

El ataque en Carazo fue letal contra los manifestantes. Aunque la Policía Nacional emitió un comunicado en el que resaltó únicamente las muertes del suboficial Hilario de Jesús Ortiz Zavala y del policía Faber Antonio López Vivas. Según la institución, los policías murieron cuando las “fuerzas policiales restablecían el orden público para liberar a pobladores y transportistas de Carga Internacional que se encontraban secuestrados por terroristas armados que mantenían tranques en estos municipios, cometiendo delitos de asesinatos, torturas, asaltos, secuestros, incendios de viviendas e instituciones, extorsiones y otros delitos, ocasionando terror y zozobra en la población”.

La jefatura policial no menciona en su parte el trabajo de “limpieza” que realizaron en conjunto a los paramilitares. Aunque el gobierno de Ortega niega la existencia de grupos armados irregulares, abundan las pruebas de su existencia y su colusión con los oficiales. El diputado oficialista y secretario internacional del partido sandinista, Jacinto Suárez, fue el primer miembro del gobierno en admitir el accionar de los paramilitares.

“A la policía no le da abasto tanta situación. ¿Usted cree que en este país la policía es capaz de cubrir todo el territorio con las cantidades que se necesitan? Es posible que tengan fuerzas auxiliares como esas, pues. Es una policía comunal que la han bombardeado para convertirlos en una horda de asesinos para romper ese vínculo que tenía la policía”, le dijo Suárez al diario digital salvadoreño El Faro.

Este domingo, los paramilitares ingresaron al departamento de Carazo gritando: '¡Patria libre o morir!' '¡Viva el Frente Sandinista!', '¡Viva el comandante Daniel Ortega!', según los pobladores. El corolario de la jornada violenta fue la toma del hospital privado Harmim y del público Regional Santiago por los paramilitares para evitar que se atendieran a los heridos.

La descarga represiva fue antecedida por otro ataque a la ciudad rebelde de León, en el occidente del país. Tres jóvenes fueron asesinados y veinte resultaron heridos con balas. De los 125 tranques que los campesinos y los ciudadanos habían levantado en el país, la mayoría han sido barridos por la “operación limpieza”. Quedan alrededor de unos 36 en pie.


Obispos reconsiderarán seguir mediando el diálogo

Ante los embates represivos que no cesan, los obispos de la iglesia católica “reconsiderarán” si seguirán como mediadores en el diálogo Nacional que lleva más de 15 días paralizado. Los religiosos habían suspendido las mesas de negociación porque el presidente Ortega no había expresado “si tiene voluntad política real” para aceptar la propuesta de adelantar elecciones y democratizar el país.

Pero con el discurso del sábado, Ortega dejó claro que no acepta la propuesta de los obispos. Aparte, el mandatario arremetió de forma indirecta contra los prelados católicos. “Aquellos que lanzan maldiciones y nos sentencian a muerte en nombre de instituciones religiosas, que se acuerden de Cristo. Cristo nos mandó amarnos los unos a los otros y ese ha sido nuestro esfuerzo en la práctica cristiana, socialista y solidaria”, dijo Ortega.

El obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, reaccionó este domingo en su homilía. Dijo el gobierno “públicamente no ha dado signos claros de buena voluntad, de querer orientar al país por un nuevo sendero de justicia y democracia”.


“El gobierno será el responsable si el diálogo se rompe al no haber querido involucrar una salida pacífica a esta crisis nacional que ellos mismos han provocado y la historia los juzgará por intransigentes, mentirosos y soberbios”, advirtió monseñor Báez, quien dijo que los obispos “reconsiderarán” si siguen como mediadores del diálogo.

Mientras que la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia convocó nuevamente a un paro nacional el próximo viernes, que será antecedido por una marcha nacional el jueves. El sábado, las protestas continuarán con una caravana en los barrios de la capital Managua en medio de un clima de tensión impuesto por los paramilitares encapuchados, quienes, tras realizar las “operaciones limpiezas”, se mantienen en las calles encapuchados y con sus fusiles haciendo guardia junto a los policías.

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