La misma hiperinflación pero con cinco ceros menos: Venezuela estrena moneda en medio de la crisis

Este lunes comenzó a circular el bolívar soberano, que reemplaza al bolívar fuerte. Analistas advierten que el ajuste implementado por Nicolás Maduro no detendrá la escalada de los precios. Fedecámaras, la asociación que agrupa al sector privado, dice que no puede pagar el aumento del salario de 3.500%.
20 Ago 2018 – 5:10 PM EDT

CARACAS, Venezuela.- El gobierno venezolano puso en circulación al bolívar soberano tras restarle cinco ceros a la moneda anterior, el bolívar fuerte, a fin de facilitar las transacciones diarias que habían llegado a un peligroso punto de saturación en el que las cajas registradoras y los equipos informáticos confrontaban severos problemas para procesar millones y millardos.

La nueva moneda buscará flotar sobre una hiperinflación que duplica los precios cada treinta días y pulveriza la capacidad de compra del dinero. El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, decretó día feriado para permitir que el bolívar soberano ingrese de manera pausada en el comercio y las transacciones bancarias.

El cono monetario cuenta con billetes de 2, 5, 20, 50, 100, 200 y 500 bolívares, complementados con monedas de 1 y 0,50 bolívares, pero circulará de manera simultánea con parte de los billetes de la escala anterior que, a partir de ahora, servirán para el menudeo. Este es el caso del billete de 1,000 bolívares fuertes que ahora tendrá el valor de un céntimo y el de 100,000 bolívares que pasa a ser un bolívar soberano.


Desde la tarde del domingo los bancos congelaron los sistemas, pero la mayoría comenzó a permitir transferencias electrónicas y pagos por medio de tarjetas de crédito desde la mañana de este lunes, facilitando las transacciones en los pocos comercios abiertos al público.

“Cancelé 59,50 bolívares soberanos por 350 gramos de jamón, hasta ayer eran 5 millones 950 mil bolívares. Ya no somos millonarios”, dice una mujer a la salida de un supermercado.

Carlos Bustillos, quien carga un par de bolsas con piezas de pollo, indica que “como hoy estamos pagando con tarjetas es sencillo, pero eso de tener que usar billetes de 100,000 bolívares fuertes que ahora son un bolívar soberano es bastante confuso”.

Entre las indefiniciones está cómo se pagará la gasolina a partir de mañana porque en bolívares soberanos el precio es tan bajo que los conductores llenan el tanque del vehículo por una cantidad inferior al billete o moneda de menor denominación.


Pero el mar de fondo es la hiperinflación que, de acuerdo a las estimaciones de la Asamblea Nacional, acumula un salto de 82.766% en los últimos 12 meses. A este ritmo, la capacidad de compra del bolívar soberano se evaporará en poco tiempo y nuevamente serán necesarias carretillas de billetes para cancelar en un supermercado o panadería.

De acuerdo con el tipo de cambio oficial en este momento el billete de mayor denominación del nuevo cono monetario equivale a 8 dólares y proyecciones de Torino Capital indican que a finales de diciembre, si los precios continúan aumentando a la velocidad actual, tan solo equivaldrá a 0,2 dólares.

El ajuste y sus efectos

El pasado 17 de agosto Nicolás Maduro anunció un conjunto de medidas con las que espera detener la hiperinflación y poner en marcha una economía que se ha reducido más de 30% en los últimos cuatro años.

“El país sí tiene camino y es el nuevo Programa de Recuperación que será el eje de la gran revolución económica, del gran cambio que vamos a experimentar, vamos a vivir y vamos a protagonizar los venezolanos a partir del 20 de agosto en adelante”, afirmó enfáticamente Nicolás Maduro.

El ajuste contempla devaluación de la moneda en el orden de 96% y la puesta en marcha de un sistema donde el dólar tendrá una sola cotización; incremento de impuestos, alza en el precio de la gasolina, aumento de 3.500% en el salario mínimo y el reparto de un bono especial a diez millones de familias.


La hiperinflación venezolana obedece principalmente a que el gobierno tiene una brecha entre el ingreso y el gasto por el orden de 18,8% del PIB y recurre a la creación de dinero para cubrirlo. Esta inyección de fondos se traduce en más recursos detrás de pocos bienes y por ende deriva en un meteórico incremento de precios.

El presidente venezolano aseguró que detendrá la creación de dinero y reducirá a cero el déficit de las cuentas públicas, pero las proyecciones apuntan a que el gobierno seguirá emitiendo dinero para cubrir sus gastos a pesar del incremento de cuatro puntos en el impuesto sobre el valor añadido, la implementación de un tributo a las transacciones financieras de hasta 2% para las empresas de mayor tamaño y un anticipo en el pago del impuesto sobre la renta equivalente a 1% de las ventas diarias.

De acuerdo con las estimaciones de la firma Ecoanalítica al considerar lo que le ingresará al gobierno por el incremento de los impuestos y el alza del gasto, puesto que tendrá que pagar el incremento del salario en todo el sector público y cumplir con el compromiso de asumir la carga en la pequeña y mediana industria durante los próximos 90 días, el presupuesto sigue con un agujero de 8 mil millones de dólares.

“Por ende, Maduro volverá a caer en el financiamiento monetario y la hiperinflación continuará afectando a los venezolanos”, dice Ecoanalítica.

La firma Síntesis Financiera advierte en un reporte enviado hoy a sus clientes que “el compromiso de disciplina fiscal, clave para abatir la inflación no resulta convincente. No sólo por el fuerte gasto laboral que está previsto en los próximos meses, sino por la promesa de que los bonos especiales a la población continuarán con lo cual transmite el mensaje de que la estabilización no va a funcionar. No percibimos rectificación alguna sobre el modelo que trajo la inflación, la debilidad del aparato productivo y la escasez”.


Agrega que “la decisión de aumentar el salario mínimo en la magnitud que se ha hecho representa gigantescas erogaciones para el Fisco que no parece puedan ser financiadas con los mayores impuestos planteados, aun siendo recaudados a mayor velocidad”.

Carlos Larrazábal, presidente de Fedecámaras la asociación que agrupa a las principales empresas del sector privado afirmó en una rueda de prensa que “las verdaderas causas que están generando la escasez y la hiperinflación no están siendo corregidas. El aparato productivo está en grave riesgo de quiebra por la forma como se están implementando las medidas”.

Alertó que “el ajuste del salario, aunque necesario en un monto de 3.500% se hace totalmente inmanejable para una economía que está sumergida en una grave depresión, no existe el nivel de actividad económica ni el flujo de caja en las empresas para poder cumplir con este incremento”.

Otro aspecto a tomar en cuenta es que, sin financiamiento de los organismos multilaterales y la banca internacional, un aspecto ausente en el programa, será imposible aumentar la oferta de divisas y estabilizar la cotización del dólar aun después de la fuerte devaluación de la moneda.

En los próximos diez días comenzará a sentirse el impacto del programa de ajuste y los pocos caraqueños que transitan en medio del día feriado dejan ver que existe temor en el porvenir. “Digo que ojalá que esto que van a hacer funcione, si no resulta no sé que voy a hacer para seguir alimentando a mis dos hijos”, dice Marta Colmenares quien trabaja como maestra en un colegio privado.

Para comprar pollo, papel higiénico o cualquier cosa en Venezuela tienes que cargar esta ridícula montaña de billetes (Fotos)

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