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5 claves del plan de Nicolás Maduro para 'estabilizar' la quebrada economía de Venezuela

Con una hiperinflación de 128% al mes, en Venezuela se necesitan veinte billetes de la mayor denominación para pagar una lata de gaseosa. El gobierno cree que logrará arreglarlo con estas medidas, criticadas por los expertos.
26 Jul 2018 – 6:39 PM EDT

CARACAS, Venezuela.- Presionado por una economía sumergida en hiperinflación donde los precios escalan a una tasa de 128% al mes y el PIB acumula quince trimestres consecutivos de caída, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro anunció un conjunto de medidas con las que aspira a detener el deterioro e iniciar una etapa que el gobierno describe como el inicio de la “estabilización, recuperación y prosperidad”.

Nunca olviden: no es una medida, es un programa estructural, radical, revolucionario, económico”, afirmó el vicepresidente venezolano Tareck el Aissami.

Sin embargo, al analizar las medidas en conjunto, los analistas consultados por Univision Noticias descartan que Venezuela esté a las puertas de un ciclo de recuperación. “Estamos lejos de un programa que pueda meter al país en una senda de crecimiento”, dice Alejandro Grisanti, director de la firma Ecoanalítica. Y el economista y diputado opositor José Guerra es aún más categórico: “El gobierno anunció medidas aisladas que quiere llamar programa de recuperación y crecimiento económico. Lo anunciado no contiene ni objetivos ni instrumentos”.

Las siguientes son las claves del desesperado programa de Maduro, que se sustenta en una criptomoneda que no existe, en reservas petroleras que siguen bajo la tierra y en el ocultamiento de los principales indicadores económicos.

1. La reconversión monetaria

La disparada de los precios es de tal magnitud que en este momento se necesitan veinte billetes de la mayor denominación para pagar una lata de gaseosa. Por lo tanto, la primera de las medidas consiste en una reconversión monetaria que restará cinco ceros a la moneda y lo que actualmente cuesta 100,000 bolívares pasará a costar un bolívar.

Además, desde el próximo 20 de agosto comenzará a circular un nuevo cono monetario que tendrá billetes de 2, 5, 20, 50, 100, 200 y 500 bolívares, complementados con monedas de 1 y 0,50 bolívares.

Los precios se ajustarán en la misma magnitud, de tal forma que no habrá efectos sobre la capacidad de compra del dinero y al menos temporalmente aliviará el problema que representa para los sistemas informáticos y para las transacciones diarias de la economía procesar cifras con una gran cantidad de dígitos.


Pero todo apunta a que el alivio será por corto tiempo. Analistas coinciden en que la causa principal del desequilibrio que impulsa los precios es que el Banco Central de Venezuela crea grandes cantidades de dinero para tapar una enorme brecha en el presupuesto del gobierno, que se traducen en más recursos detrás de pocos productos.

Alejandro Grisanti, director de la firma Ecoanalítica, explica que “no se anunció nada para resolver el desajuste que genera la hiperinflación. Si utilizamos la proyección que hizo el Fondo Monetario Internacional de que la inflación podría llegar a un millón por ciento al año, los cinco ceros tendríamos que volverlos a quitar en quince meses; es decir, antes de que se acabe 2019”.

2. El anclaje del 'bolívar soberano' a una criptomoneda

La reconversión tendrá como complemento que la nueva moneda, bautizada como bolívar soberano, estará anclada al petro , la criptomoneda creada a finales del año pasado por el gobierno venezolano. A diferencia del dólar o el euro que se imprimen en billetes y monedas, las criptomonedas como el petro son completamente digitales, se movilizan a través de Internet y para evitar las falsificaciones, se utiliza un sistema que comprueba cada transferencia en un libro de contabilidad público llamado cadena de bloques. De acuerdo con el decreto que detalla su creación, el petro tiene como respaldo las reservas de crudo extrapesado de un campo petrolero —el Campo 1 del Bloque Ayacucho de la Faja Petrolífera del Orinoco—.

“El bolívar soberano nace anclado en un poderoso activo, el petro. Eso le va a dar mucha estabilidad en el tiempo, además de revaluar poderosamente nuestro cono monetario”, afirmó el vicepresidente venezolano Tareck el Aissami.

Hasta ahora, la criptomoneda venezolana no ha comenzado a cotizarse. La compra del petro forma parte de las transacciones prohibidas por las sanciones de Estados Unidos y los barriles de petróleo que lo respaldan están bajo tierra en momentos en que la producción de petróleo de Venezuela registra una caída de 31% en los últimos doce meses.

José Guerra, exgerente de estudios económicos del Banco Central de Venezuela y miembro de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, afirma que “ el anclaje del bolívar respecto al petro es un disparate, una moneda se fija con respecto a otra para ganar la estabilidad de la que sirve de ancla, por esa razón muchos países anclan sus monedas respecto al dólar o el euro. El petro no es una divisa, no se transa internacionalmente y no se puede anclar el valor del bolívar con base a una moneda inexistente, invisible”.

Alejandro Grisanti indica que “el petro no existe, no hay demanda final de petros y esto es lo que me hace pensar que nunca va a existir. Por consiguiente, un anclaje contra algo que no existe es un bolívar que va a continuar a la deriva”.

3. Las reservas 'enterradas'

El tanque de divisas que tiene disponible el Banco Central de Venezuela para pagar importaciones y deuda externa experimenta una fuerte reducción que aumenta la fragilidad de la economía y presagia mayores inconvenientes en el corto plazo. Las cifras oficiales indican que en las últimas diez semanas las reservas internaciones acumulan un declive de 15% para ubicarse, al cierre del pasado 25 de julio, en 8,813 millones de dólares.

En Venezuela 96 de cada 100 dólares que ingresan al país provienen de las exportaciones de petróleo y el nivel actual de las reservas internacionales es inferior al registrado durante la huelga que paralizó a la industria petrolera entre diciembre de 2002 y marzo de 2003. Además, es el monto más bajo de los últimos 21 años y sucede en momentos en que el país depende en gran medida de las importaciones para suplir necesidades básicas como alimentos y medicinas.

En un intento por fortalecer las reservas internacionales, Nicolás Maduro anunció como parte del programa de estabilización que el Banco Central recibirá “un bloque completo de reservas petroleras certificadas, se trata del Bloque Ayacucho-II, Área Ayacucho de la Faja Petrolífera del Orinoco consistente en 29,298 millones de barriles petroleros certificados”.

Al igual que con el petro, se trata de petróleo que no ha sido extraído por lo que, a este paso no se traducirá en lo inmediato en mayor cantidad de dólares para importar. No obstante, el Banco Central podría emitir bonos respaldados con este petróleo, aunque la posibilidad de que encuentre compradores dispuestos a correr el riesgo luce complicada.

Luis Vicente León, director de Datanálisis, afirmó en su cuenta de Twitter que “l as garantías petroleras no son relevantes sin que los agentes a quienes esa garantía protege tengan ninguna posibilidad de tomarlas en caso de incumplimiento. Un petróleo en subsuelo, sin títulos y controlado por el mismo gobierno que podría incumplir...es un cero a la izquierda”.

La precariedad de las reservas internacionales se traduce en una fuerte reducción de las importaciones y por ende en la escasez de una amplia variedad de productos como alimentos, medicinas, textiles, repuestos para automóviles y también de materia prima e insumos que las empresas necesitan para producir.

La Academia de Ciencias Económicas señala en su análisis de lo ocurrido durante el segundo trimestre de este año que “la estrangulación de la economía se hace evidente en la contracción de las importaciones, con lo que se ha agravado la escasez de materias primas y bienes de consumo intermedio y final”.

El gobierno venezolano oculta las estadísticas oficiales pero un estudio elaborado por Torino Capital toma en cuenta las cifras que proveen 30 países y determina que en los primeros tres meses de este año las importaciones suman 2,730 millones de dólares, una magnitud que representa un descenso de 75% respecto al mismo lapso de 2012.

4. Relajar el control cambiario

Las medidas incluyen el envío a la Asamblea Nacional Constituyente de un proyecto de ley que, de ser aprobado, flexibilizaría el control de cambio que rige en Venezuela desde 2003, permitiendo que el sector privado compre y venda dólares libremente.

Alejandro Grisanti afirma que “pensaría que la idea es legalizar un mercado paralelo de divisas que incluiría a empresas petroleras extranjeras que operan en el país y podrían inyectar algo de oferta. Tengo entendido que una de las condiciones que ha exigido China para otorgar financiamiento es que se flexibilice el mercado cambiario”

Agrega que “esto podría dar algo de liquidez en este mercado cambiario, pero como no se está haciendo nada en la raíz del problema, que es fiscal, la inflación va a continuar y esa estabilidad cambiaria durará pocas semanas”.

5. No más impuestos para los importadores

Para impulsar la inversión, el gobierno anunció que eliminará por un año el pago de impuestos y aranceles a quienes importen materias primas, insumos y bienes de capital que podrían ser empleados para elevar la producción.

Si bien los empresarios consultados indican que es un paso en la dirección correcta, advierten que, sin acabar con los controles de precios que obligan a producir a pérdida, será difícil que la exoneración de impuestos se traduzca en un salto importante de la importación de maquinarias y equipos.

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