¿Se acabó la gasolina más barata del mundo para los venezolanos?

Nicolás Maduro sostiene que los bajos precios del combustible alientan el contrabando y se dispone a regular la venta a través del 'carnet de la patria', la identificación que da acceso a los subsidios del gobierno.
12 Ago 2018 – 8:33 PM EDT

CARACAS, Venezuela. - En medio de una creciente insolvencia que obliga al gobierno a incumplir el pago de la deuda externa y a financiarse con la creación de dinero, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, anunció una nueva política para la venta y el precio de la gasolina, en un país donde el combustible es el más barato del planeta.

“¿Cuánta gasolina se nos va a Colombia? Toneladas (sic), producto de que en Venezuela los hidrocarburos, la gasolina, decir que se regala es poco. Aquí la gasolina no vale nada. Pero decir eso es mentira, sí vale mucho, la paga el Estado. Tenemos que ir a un uso racional, justo”, anunció Nicolás Maduro el pasado 28 de julio.

Inmediatamente informó que vinculará la venta de combustible para vehículos al carnet de la patria, la identificación que brinda acceso a los bonos y cajas de comida que reparte el gobierno: “Todas las personas que tengan un carro, una moto, el transporte público de pasajeros, el transporte público de carga, todo el que tenga un vehículo automotor debe acudir al gran censo nacional automotor. Para una nueva política nacional energética, vinculada al carnet de la patria”.

Al tipo de cambio oficial, los venezolanos pagan por un litro de gasolina de 95 octanos 0,00003 centavos de dólar y 0,000005 centavos por uno de 91 octanos. Con estos valores tan módicos, Venezuela tiene la gasolina más barata del mundo.

De acuerdo con el último reporte de la consultora Global Petrol Prices, que analiza 165 países, el segundo país con la gasolina más económica es Irán donde tiene un costo de 0,27 dólares por litro. En otras naciones latinoamericanas como Ecuador cuesta 0,39 dólares y en Colombia y Brasil, países que tienen frontera terrestre con Venezuela, 0.82 y 1.21 dólares respectivamente.



Subsidio y contrabando

Douglas Barrios, investigador del Centro para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard y, quien ha publicado trabajos sobre el precio del combustible en Venezuela, explica que “la gasolina es absurdamente barata. Si en los últimos quince años el país hubiese exportado la gasolina que vende internamente habría obtenido un monto acumulado de 135,000 millones de dólares. Esta es la magnitud del subsidio que, en 2017 a pesar de la crisis, se ubicó en 5,000 millones de dólares”.


“En 2015 fue la última vez que el gobierno presentó un presupuesto. El subsidio a la gasolina de ese año superó tres veces a la suma del gasto presupuestado para educación, salud y seguridad social”, agrega Douglas Barrios.

El subsidio a la gasolina no beneficia a todos los venezolanos por igual. “Las investigaciones que hemos realizado indican que 27% va a la población sumergida en la pobreza, 26% al quintil de mayores ingresos y alrededor de 45% queda en manos de los contrabandistas que adquieren la gasolina a precios ridículamente bajos y la revenden en Colombia”, indica Douglas Barrios.

El 24 de septiembre de 2014, Eulogio Del Pino, en ese entonces presidente de Pdvsa, afirmó que el contrabando diario de combustible se ubicaba entre 50,000 y 100,000 barriles.

“Si son 100,000 barriles hablamos de 16 millones de litros de gasolina que diariamente se contrabandean, esto es un mecanismo de extracción de renta que pagan los venezolanos”, sostiene Douglas Barrios.

Censo y control

Entre el 1 y el 5 de agosto, los venezolanos debían registrarse en el “censo automotor” que el gobierno puso en marcha como paso previo a la definición de cuál será el nuevo precio y el acceso a la gasolina. Si bien no ha habido mayor información, está claro que solo quienes posean el 'carnet de la patria' podrán disfrutar de algún mecanismo de subsidio.

“Es un censo nacional que nos permitirá conocer en detalle todo el parque automotor que existe en Venezuela para reordenar los mecanismos de subsidio que en el marco de la recuperación económica se acordará a cada ciudadano a través del carnet de la patria”, dijo Delcy Rodríguez, vicepresidenta de la República.

El registro, que podía hacerse a través de internet o en las plazas Bolívar de cada región, exige todos los datos necesarios para identificar al propietario y al vehículo, así como la capacidad del tanque de gasolina.


Bajo el sol, unas 600 personas esperaban pacientemente durante la mañana del primer viernes de agosto para ser atendidos en los toldos rojos que el gobierno armó en la Plaza Bolívar de Caracas, ubicada en el centro histórico de la ciudad a fin de registrarse en el censo automotor. Otras 500 aguardaban para obtener el carnet de la patria que, de acuerdo con cifras oficiales, ya posee más de dos tercios de la población mayor de edad.

Si va a ser la manera de poder comprar la gasolina, hay que registrarse, uno no se puede quedar fuera, yo no tengo internet por eso tuve que venir”, dice Carlos Castillo quien trabaja como taxista.

Mientras, José Batista afirma no estar de acuerdo con que aumenten el precio de la gasolina, "Este es un país rico en eso del petróleo, no debería subir, tampoco me parece que pidan el carnet de la patria para venderte, pero esto es lo que hay”, lamenta.

Erick Gutiérrez se muestra en desacuerdo y afirma que “el censo debería servir para que aprieten las tuercas y acaben con el contrabando". "El carnet de la patria es la manera en que se va a beneficiar a la gente porque somos un país petrolero, no tiene nada de malo”, agrega.


Pero no todo es pasividad. Cinco grupos de transportistas que prestan servicio en zonas de la capital recorrió en caravana avenidas de Caracas para rechazar el censo y reclamar por la falta de repuestos que, debido a la contracción de las importaciones, se traduce en una enorme escasez de cauchos, baterías y piezas para el motor.

“La decisión de la mayoría es que no estamos de acuerdo con un nuevo censo, nos hemos censado siete veces y tenemos más de 90% de las unidades paradas por falta de repuestos. Nadie sabe qué va a pasar con la gasolina, si nos van a dar unos litros y a qué precio”, afirma Hugo Ocando, presidente del bloque de transportistas del Oeste de Caracas.


El espejo iraní

Francisco Monaldi, profesor del Instituto Baker de la Universidad de Rice en Houston, considera que la urgencia del gobierno por introducir modificaciones en el precio y el acceso a la gasolina tiene que ver con que “necesitan suprimir el mercado interno de combustible porque el colapso de la producción petrolera en Venezuela es tan grande que esta es la manera de asegurar de que exista un superávit destinado a la exportación”.

De acuerdo a las cifras reportadas por el gobierno a la Organización de Países Exportadores de Petróleo ( OPEP) la producción petrolera de Venezuela se ubicó al cierre de julio en 1,5 millones de barriles diarios, 42% menos que en julio de 2015.

Diez años atrás, el consumo interno de combustible (no solo gasolina) superó los 700,000 barriles diarios y Francisco Monaldi señala que según documentos internos de Pdvsa se espera que se ubique en torno a 430,000 barriles este año.

Francisco Monaldi no descarta que “el gobierno venezolano haga algo parecido a lo que hizo Irán años atrás cuando trató de resolver el problema que le generaban los bajos precios de la gasolina. En una primera etapa colocaron chips en los carros que daban acceso a una tarifa subsidiada hasta cierta cantidad de litros. Superada esta cantidad, se pagaba la gasolina a precio internacional”.

“Esto generó mercado negro de chips, demandas de excepciones por distintos grupos y al poco tiempo, debido a la inflación, apareció nuevamente el subsidio en el precio más elevado de la gasolina, fue una política fallida. Probablemente en Venezuela tienen pensado algo muy parecido, con la diferencia que los iraníes no lo diseñaron como un instrumento de dominio político a través de un carnet de la patria”, dice Francisco Monaldi.

Añade que “uno de los retos que va a tener el gobierno de Maduro es que debido a la hiperinflación tendría que ajustar los precios continuamente”.

Cobrar y redistribuir

Douglas Barrios considera que “ lo más probable es que se instrumente un subsidio diferenciado, por ejemplo, no habrá aumento en el precio de la gasolina para el transporte de carga o de pasajeros y sí para los vehículos particulares. Si esto es lo que se termina haciendo el resultado será que no se acabará con el contrabando porque seguirá habiendo una enorme ganancia con el arbitraje y el Estado solo se ahorraría la parte del subsidio que va a un subsegmento del sector privado”.

No obstante, Delcy Rodríguez adelantó que el principal objetivo de la nueva política es “acabar con las mafias del contrabando que se llevan el combustible del pueblo venezolano para sostener regímenes antidemocráticos como el de Colombia, por ejemplo, sostenido por mafias criminales que viven principalmente de hacerle la guerra económica al pueblo venezolano”.

Ante la interrogante de cuál sería el modelo adecuado para la comercialización de la gasolina en Venezuela, Fracisco Monaldi se inclina por un esquema similar al que aplicó Irán tras el fracaso de las tarifas diferenciadas. “Básicamente se trata de que se cobra la gasolina al precio internacional y una porción de los recursos que se obtienen, digamos la mitad, se distribuye entre los ciudadanos”.

“Es necesario compensar a la población, sobre todo la de bajos ingresos, porque si no lo haces y cobras la gasolina a precio internacional crearías un enorme impacto social. El subsidio actual es tan regresivo que con distribuir la mitad de lo que ingrese cobrando la gasolina al precio internacional, 80% de la población obtiene un beneficio importante”, agrega.

Douglas Barrios señala que “es necesario cobrar la gasolina a precio internacional para eliminar las oportunidades de arbitraje y el contrabando. Hecho esto, se le devuelve a la población los recursos que ingresen a través de subsidios directos y también podría evaluarse la inversión en planes sociales o en la mejora del transporte público. Como actualmente la mitad del subsidio va a los contrabandistas todo el mundo estaría mejor menos ellos. Este debería ser el esquema a implementar”.

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