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EEUU amplía sanciones a Venezuela y el Grupo de Lima promete aislar al gobierno de Maduro

La reelección de Nicolás Maduro en un proceso electoral considerado "fraudulento" por buena parte de los países occidentales le valió al gobierno de Maduro nuevas sanciones y condenas internacionales que lo aislan cada vez más a nivel diplomático y económico. Ante esta situación, los expertos prevén que su gobierno trate de estrechar lazos con Rusia y China.
21 May 2018 – 5:00 PM EDT

CARACAS, Venezuela.- El presidente Nicolás Maduro ha traspasado la línea roja que le marcaron Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea y las principales democracias de América Latina. La reelección alcanzada por Maduro este domingo 20 de mayo en un proceso calificado como “fraudulento” por la mayoría de la comunidad internacional y la oposición venezolana, anuncia la agudización del aislamiento y las sanciones contra el régimen chavista.

Apenas se conocieron los resultados favorables al mandatario, en una votación empañada por el índice de participación más bajo (48%) para unas presidenciales en la historia democrática del país, el senador republicano de Florida Marco Rubio, enemigo acérrimo del chavismo, escribió en Twitter: “El 20 de mayo una farsa total por Maduro y su régimen. El 21 de mayo los EEUU y la comunidad internacional responde”.

En el mensaje siguiente, Rubio señaló que para Venezuela “comienza una nueva etapa” en la que “ya no queda duda que no hay una salida electoral mientras que el régimen esté en el poder”. Sin perder tiempo, el presidente Donald Trump firmó este lunes una orden ejecutiva que impedirá al gobierno venezolano la liquidación de activos estatales y saldos de cuentas por cobrar relacionadas con petróleo en territorio estadounidense.


La administración Trump estrechó el cerco financiero sobre Caracas desde que en agosto pasado prohibió “realizar transacciones con títulos de deuda y acciones emitidos por el gobierno venezolano y su compañía petrolera estatal (Pdvsa)” y posteriormente vetó “todas las transacciones” con el Petro, la criptomoneda lanzada por Maduro para intentar burlar las restricciones impuestas por EEUU.

En la mañana de este lunes, el Grupo de Lima –conformado por 14 gobiernos de América – desconoció el triunfo de Maduro “por no cumplir con los estándares internacionales de un proceso democrático, libre, justo y transparente, y acordó “reducir el nivel de sus relaciones diplomáticas con Venezuela, para lo cual llamarán a consultas a los embajadores en Caracas y convocarán a los embajadores de Venezuela" a modo de protesta.

El Grupo de Lima informó que llevará este caso a la próxima Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), que se realizará dentro de dos semanas en Washington, y subrayó que coordinará “acciones para que los organismos financieros internacionales y regionales procuren no otorgar préstamos al gobierno de Venezuela, por la naturaleza inconstitucional de adquirir deuda sin el aval de su Asamblea Nacional”, de mayoría opositora y prácticamente disuelta por el régimen chavista.

"No nos importa lo que opinen", dijo el jefe de campaña de Maduro, Jorge Rodríguez, al reaccionar a las condenas de varios países al proceso y el resultado electoral.

"Invitamos reflexionar y a recomponer relaciones de respeto mutuo", escribió en Twitter el canciller Jorge Arreaza, quien más adelante calificó de "ilegales" las nuevas medidas de Estados Unidos contra el gobierno venezolano.

"El presidente de Estados Unidos lo primero que ha hecho hoy es emitir nuevas sanciones contra la deuda pública venezolana, contra los bonos venezolanos, que el Estado no tenga la capacidad de liquidar activos", sostuvo Arreaza, quien dijo que la medida constituye "una barbarie en desapego absoluto al derecho internacional".


Una nueva vuelta de tuerca

Del otro lado del Atlántico, el presidente del gobierno de España, Mariano Rajoy, condenó los comicios y enfatizó que “estudiará junto a sus socios europeos las medidas oportunas y seguirá trabajando para paliar el sufrimiento de los venezolanos”. Por su parte, el titular de Relaciones Exteriores de Alemania, Heiko Maas, condenó los ataques contra la oposición y apuntó que “estas no fueron las elecciones libres y justas que el pueblo venezolano merece”.


“Entramos en una nueva etapa muy distinta a las anteriores. En principio, había una serie de amenazas por las elecciones y luego se pasó al ultimátum para exigir que se suspendieran los comicios, pero desde este lunes estamos en una tercera fase de boicot de la comunidad internacional contra Maduro”, describe el politólogo e internacionalista Carlos Romero.

Romero observa que la posición del Grupo de Lima, que incluye medidas para atender el previsible aumento del éxodo de venezolanos que huyen de la crisis, así como las declaraciones de la Casa Blanca y Rajoy, confirman que “estamos en una fase superior del enfrentamiento entre la comunidad internacional y el gobierno”.

“Desde este lunes se abre una etapa difícil para el gobierno venezolano”, coincidió la internacionalista Giovanna De Michele, pues el hecho de carecer de legitimidad y reconocimiento “obstaculizará la posibilidad de sellar nuevos acuerdos en materia comercial y complicará la participación del país en los foros internacionales”.

El internacionalista Félix Gerardo Arellano estima que inevitablemente “tendrán que venir acciones más duras” contra el régimen chavista, que hasta el momento se ha mostrado impermeable ante los reclamos que provienen del exterior.

"Ni Rusia ni China se la jugarán por Venezuela"

Mientras sufre el repudio de Occidente, la revolución bolivariana trata de estrechar lazos con Rusia y China, que mantienen importantes negocios en el sector petrolero y minero en el país. Arellano considera que, como en el caso de Corea del Norte, Pekín podría jugar “un papel activo de equilibrio en las etapas que vienen, que llevarán a una negociación más dura con la presencia de la comunidad internacional en la mesa de diálogo”.

En fotos: Baja participación en las votaciones convocadas por Maduro para reelegirse

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Unos 78 funcionarios venezolanos, entre civiles y militares, han sido objeto de sanciones por Washington, Canadá y la UE. La cúpula del régimen, encabezada por el propio Maduro, el vicepresidente Tareck El Aissami y el constituyente Diosdado Cabello, no solo es acusada por supuestamente violar los principios democráticos y los derechos humanos, sino por su presunta vinculación con el narcotráfico.

“Cabello incautó cargas de drogas de traficantes de drogas en pequeña escala, y las combinó y exportó a través de un aeropuerto propiedad del gobierno venezolano. Cabello, junto con el presidente Maduro y otros, dividieron las ganancias de estos envíos de narcóticos”, afirmó el Departamento del Tesoro el pasado viernes, tras apuntar en su “lista negra” a Cabello, su hermano José David, superintendente tributario, y su esposa Marleny Contreras, ministra de Turismo.


Levantando la bandera de la lucha contra la corrupción, el gobierno de Panamá castigó en marzo a 55 altos jerarcas del chavismo y a 16 empresas que están relacionadas con la primera dama de la República, Cilia Flores, al tiempo que Suiza abandonó su proverbial neutralidad y congeló las cuentas de siete representantes del Estado venezolano.

Responsables de finanzas de América, Europa y Japón se reunieron en abril en Washington con el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, con la finalidad de sumar esfuerzos para “restringir la capacidad de los funcionarios venezolanos corruptos y sus redes de apoyo de abusar del sistema financiero internacional”.

“El gobierno venezolano no puede seguir ignorando a la comunidad internacional, quizás cree que se repite el cuadro de la guerra fría con Cuba, y no toman en cuentan que ya superamos esa época y que ni Rusia ni China se la jugarán por Venezuela”, afirma Romero, quien espera que Maduro “tenga la capacidad de reflexionar para negociar”.

Por su parte, Arellano sostiene que la sordera de Caracas obligará a pasar de la prudencia diplomática a las medidas severas. En este escenario, opina que el Vaticano, que ya ha promovido mesas de diálogo que han fracasado por la intransigencia del oficialismo, puede desempeñar “un papel muy activo” para evitar la escalada del conflicto.“La postura de la comunidad internacional es seguir presionando para obligar al bloque del poder chavista a admitir un esquema de negociación y transición. En el pasado, Maduro pateó la mesa, pero ahora requiere de apoyo financiero internacional y eso no lo puede conseguir con sanciones”, concluye Arellano.


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