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Al menos tres muertos en una nueva ola de represión en Nicaragua

Dos jóvenes fallecieron por heridas de bala en la noche del jueves y un hombre de 53 años que había resultado herido el martes en un enfrentamiento murió este viernes en un hospital de Managua. Este viernes, los estudiantes y diversas organizaciones de empresarios y de la sociedad civil dijeron estar listos para el diálogo y la iglesia católica le puso al gobierno unas condiciones para comenzar las conversaciones.
11 May 2018 – 08:24 AM EDT
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Grupos independientes sitúan la cifra de muertos en las protestas entre 48 y más de 64. Crédito: INTI OCON/AFP/Getty Images

La nueva ola de represión a las protestas en Nicaragua se cobró en las últimas horas la vida de tres hombres de entre 18 y 55 años que fallecieron por impactos de bala en el entorno de dos universidades de Managua, donde grupos de estudiantes mantienen protestas contra el gobierno de Daniel Ortega.

Dos de los fallecidos, Kevin Joel Valle Aguilar de 18 años y Jimmy José Parajón Gutiérrez de 35 murieron por las heridas de de bala que recibieron en la noche del jueves, según confirmaron las familias de ambos a Univision Noticias.

Un tercer hombre, Alejandro Estrada Gutiérrez, de 53 años, falleció este viernes en el Hospital Alemán de Managua, a donde fue trasladado el martes tras ser herido de bala en un enfrentamiento entre pobladores y policía en el entorno de la Universidad Politécnica de Managua (Upoli), donde un grupo de estudiantes lleva semanas atrincherados.

El diario oficialista El 19 Digital menciona un cuarto muerto, un joven de 19 años, pero esa muerte no ha sido confirmada de manera independiente.

Estas cuatro muertes se producen en una nueva ola de represión de las protestas con las que los nicaragüenses le plantan cara al gobierno de Ortega y su esposa y vicepresidenta Rosario Murillo y que entre el 19 y el 23 de abril se cobraron la vida de entre 48 y más de 64 personas, según diferentes grupos de derechos humanos.

Una nueva ola de represión

Frente a la versión oficial que achaca las muertes de esta semana a “pandilleros o terroristas de la derecha”, los estudiantes y el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), una de las organizaciones independientes que lleva un recuento del número de fallecidos, aseguran que son producto de ataques de grupos armados afines al gobierno y la policía.

Según la madre Leidy Aguilar, la madre de Kevin Joel Valle Aguilar, su hijo murió por el impacto de una bala. La mujer asegura que su hijo no estaba protestando y que falleció cuando turbas de la Juventud Sandinista pasaron en una camioneta por la calle en la que estaba el joven y comenzaron a disparar.

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Por su parte, Jimmy José Parajón Gutiérrez falleció por una herida de balín que le impactó en el pecho. Su primo, Ernesto Molina, le confirmó a Univision Noticias que el hombre de 35 años estaba llevando agua a los estudiantes atrincherados en la Upoli cuando una patrulla de policía abrió fuego.

Los ataques de la noche del jueves dejaron además una veintena de heridos en el área de la Upoli y la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN).

“Era gente vestida de civil con armas de fuego. Creemos que eran policías, aunque tampoco sabemos con claridad si eran Juventud Sandinista. Ellos empezaron a atacar. Los portones estaban asegurados por los muchachos por eso no entraron, pero dispararon por casi dos horas”, relató Yaritza Mairena, estudiante de Ciencias Políticas de la UNAN.

El ataque inició luego que decenas de pobladores se retiran del recinto universitario. Los ciudadanos llegaron a UNAN-Managua a solidarizarse con los estudiantes atrincherados, quienes horas antes habían denunciado en las redes sociales la inminencia de un ataque. Sin embargo, no pasó durante la medianoche. Fue hasta que ya no habían personas fuera del recinto que los sujetos armados irrumpieron en los alrededores del campus.

Lo mismo sucedió en el entorno de la Upoli donde desde que comenzaron a surgir los reportes de violencia hacia los estudiantes, los vecinos de las zonas aledañas respondieron con un cacerolazo y saliendo a la calle para dar apoyo a los jóvenes.

El ataque a la UNAN es el primero desde que fue tomada por los universitarios el pasado lunes. Este recinto, llamado Rubén Darío, es el más importante del país dado su tamaño y capacidad estudiantil. Es la sede de la Unión Nacional de Estudiante (UNEN) a quienes los universitarios repudian y la acusan de estar plegadas al régimen. Univision Noticias pudo ver cómo los universitarios levantaron la mañana de este viernes trincheras para extremar la protección. No descartan otro ataque este viernes. La Policía Nacional y las turbas del gobierno han acostumbrado a atacar los recintos universitarios durante las noches.

Repudio a la represión

El reporte de esta nueva ola de represión generó mayores movilizaciones en el país. Las principales carreteras de la nación fueron bloqueadas con barricadas y también hay paros en diferentes sectores productivos.


"Esta represión agrava la situación en Nicaragua", le dijo a Univision Noticias Gonzalo Carrión, asesor jurídico del Cenidh. Este viernes acompañó a los familiares de uno de los fallecidos en la madrugada al Instituto de Medicina Legal para reportar la muerte.

"De manera cobarde están atacando en las horas en la noche, en la madrugada", lamentó Carrión, quien advirtió del incremento de la movilización en las calles. "Cada vez que han matado a gente, la movilización se ha hecho sentir mucho".

Por su parte, el obispo auxiliar de Managua, Silvio Pérez Báez, repudió en su cuenta de Twitter la "insensatez y la violencia irracional" desatada a raíz de las protestas contra el gobierno de Ortega, que ya concatena su tercera semana, y pidió el fin a la represión.

El presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), José Adán Aguerri, también pidió el cese de la violencia. "Por favor basta ya de violencia. No más sangre. Somos todos nicaragüenses. Que se detengan los ataques a la UPOLI (Universidad Politécnica de Nicaragua)", escribió en su cuenta de Twitter.

Los estudiantes están listos para el diálogo y la iglesia pone condiciones

Una reforma al sistema de la seguridad social decretado por el gobierno de Ortega a mediados de abril desató protestas que fueron fuertemente reprimidas entre el 19 y el 23 de abril. Pese a que el gobierno dio marcha atrás a la reforma, eso no sacó a la gente de las calles y los manifestantes comenzaron a exigir reformas democráticas y la salida del gobierno de Ortega y Murillo.

Daniel Ortega también llamó a un diálogo nacional que fue aceptado por diferentes sectores de la sociedad.


Este mismo viernes, en un comunicado firmado por los estudiantes y representantes de la sociedad civil y el sector privado entre los que se encuentran el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), la Cámara de Comercio de Nicaragua y la fundación Funides dijeron estar listos para el diálogo.

"Tenemos nuestros representantes y nuestros puntos de agenda, esperamos que la Conferencia Episcopal de Nicaragua indique la fecha y la hora de apertura del diálogo nacional", se puede leer en el comunicado.

Posteriormente, en un comunicado leído por el cardenal Leopoldo Brenes, la iglesia católica mostró su voluntad de mediar en el diálogo e instó al gobierno de Daniel Ortega a cumplir con cuatro condiciones antes de establecer la mesa de conversaciones.

Brenes exigió que se permita la entrada al país de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) "para investigar y aclarar las muertes y desapariciones de nicaragüenses" y que se supriman las acciones represivas de los cuerpos paramilitares y fuerzas de choque y de la policía nacional.

También pidió que se detenga de forma “inmediata y absoluta” la represión de las protestas pacíficas y que den “signos creíbles de su voluntad de diálogo y paz” y libertad de las personas, un punto en el que incluyen que no se obligue a los empleados públicos a asistir a eventos partidarios ni paralicen el transporte nacional para “los mismos fines”.

La iglesia le dio un plazo al gobierno de Ortega hasta el mediodía del lunes 14 de mayo para cumplir con esas premisas y comenzar el diálogo nacional.

Horas más tarde, la vicepresidenta Rosario Murillo apareció en los medios estatales para leer una carta firmada por su esposo. En ella, el presidente decía estar dispuesto a trabajar en los cuatro puntos propuestos por la Conferencia Episcopal para instalar una mesa de diálogo nacional.

"Estamos de acuerdo en trabajar cada uno de los puntos allí planteados, tomando en cuenta que en todos se recoge su buena voluntad como mediadores y testigos", escribió el mandatario al cardenal Leopoldo Brenes.

"Podemos asegurarles que seguimos y seguiremos trabajando para que se establezcan la verdad y responsabilidades alrededor de los dolorosos y trágicos hechos de las últimas semanas, y nos comprometemos a fortalecer todas las libertades, como corresponde a un Gobierno responsable, serio, respetuoso de todas las expresiones de vida, cultura y humanidad", se puede leer en la carta.

En ella, el mandatario dice estar listo para acudir al llamado al diálogo "en la fecha más pronta posible, para tranquilidad de todos los nicaragüenses".

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