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Seis grandes planes para un día madre e hija
Las salidas de madre e hija las acercarán y les dejarán anécdotas ¡para el recuerdo! Apúntate estas ideas para tu próximo ‘girls day out’.
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11 cosas locas que pensábamos cuando éramos niños
¡Cómo extraño ser niña! Era divertido, no tenía responsabilidades, creía en todo lo que me decían los adultos, armaba historias en mi cabeza, jugaba hasta que era la hora de ir a la cama... La imaginación y capacidad de asombro de un niño no tiene límites y estas 11 cosas locas que pensábamos cuando eramos niños, tampoco. ¡Te juro que te morirás de risa!
Escuela y juego: ¿cuántas tareas realmente necesitan los niños?
La mayoría de los papás aceptamos como parte natural de la educación de nuestros hijos el hecho de que tengan que hacer tarea. Pero, ¿cuánto “homework” realmente necesitan? Admito que no tenía idea que mi hija que está en Kindergarten (Jardín de Infantes) iba a tener que hacer tareas todos los días, aún siendo así de pequeña. La tarea incluye matemática, lectura y escritura. Cuando yo iba a jardín no tenía ni siquiera una vez a la semana, pero las cosas han cambiado y con la generalización de este trabajo escolar extra, también ha llegado la controversia de qué tanto sirve para la educación de los chicos. Tarea o no tarea: Hace un par de semanas una escuela primaria de New York decidió poner fin a las tareas y pedirles a los padres que les lean a sus hijos y que los lleven a jugar, en vez de sentarlos a hacer su homework. Esto armó un revuelo total: los padres, en especial, no quedaron contentos con la decisión y muchos de ellos dijeron que temen que sus hijos se atrasen en el aprendizaje y algunos hasta consideran cambiarlos de escuela. La directora de la escuela en cuestión aseguró que la decisión se tomó tras más de un año de investigación y análisis de estudios que demuestran que la tarea no tiene ningún impacto positivo en el aprendizaje y que genera frustración y desinterés en los chicos. Basado en esos estudios, la escuela le propuso a los padres de alumnos desde Pre-K hasta 5to grado hacer cosas que han demostrado tener un impacto positivo en el resultado académico, como leer y jugar y pasar tiempo en familia. Los estudiosos de la tarea Uno de los “opositores” de la tarea es el autor Alfie Kohn, quién escribió, entre tantos otros libros, The Homework Myth. Kohn asegura esa actividad post-escolar es una fuente frecuente de frustración, cansancio y conflictos. “La tarea debe ser una de las grandes formas de extinguir la curiosidad de los chicos”. Por su parte, Etta Kralove, profesora de Educación de la Universidad del Sur de Arizona y coautora del libro El fin de la tarea, la define como un “agujero negro”, y coincide que interrumpe a la familia, agota a los chicos y limita el aprendizaje. También así se expresa Sarah Bennet, coautora del libro The Case Against the Homework, quien la ve como “una carga que está afectando gravemente a las familias y por la cual se priva a los niños de dormir, jugar y de hacer el ejercicio que necesitan para su desarrollo físico, emocional y neurológico”. Por su parte, el profesor de Psicología de la Universidad de Duke, Harry Cooper y líder en investigaciones sobre el trabajo extra-curricular en Estados Unidos, asegura que un poco de tarea sí ayuda a los chicos en la escuela, en especial en los estudiantes de las escuelas preparatorias (secundarias). Aunque el especialista advierte que “demasiada puede disminuir su eficacia e incluso llegar a ser contraproducente”. Cooper también asegura que la mayoría de los maestros no recibe entrenamiento específico enfocado a las tareas y que los chicos deberían tener trabajo extra sólo de lunes a jueves, y por un máximo de 10 minutos si están en 1er grado, 20 en segundo y así sucesivamente, pero nunca superando las dos horas, inclusive en la escuela preparatoria. Denise Daniels, una experta en desarrollo emocional y social, asegura que la tarea no deberían impedir a los chicos jugar y estar activos, algo que necesitan por su bienestar emocional y físico. “Jugar es el trabajo de los chicos. No estoy de acuerdo con que les den mucha tarea y no haya un balance, esto les impide tener tiempo familiar, juego y tiempo para desarrollarse emocionalmente”, explica Daniels. Un amigo muy cercano, profesor de una escuela secundaria, asegura que en los más de 10 años que lleva al frente de los alumnos, él ve una diferencia entre cuando asigna tareas y cuando no. Eso sí, no asigna homework todos los días. Para él, como para los que están convencidos de los beneficios del trabajo escolar en casa, esta actividad está relacionada con la idea de responsabilidad, estructura, creación de hábitos y es un complemento de lo que se aprende en la escuela. ¿Y qué dice la gente? En Octubre del 2014, el show Today, de NBC, hizo una cobertura sobre el tema y la controversia de las tareas e invitó a los televidentes a expresar su opinión. Un 77 por ciento de los participantes dijo que estaría de acuerdo si la escuela de sus hijos implementa una política de no tarea. Y pensar que de chica, mi mamá me tenía que cerrar el cuaderno y sacarme a jugar porque a mí, ¡me encantaba hacer mi tarea!
Cuando los niños exigen cómo vestirse: tips para ayudarlos a ser más autónomos
Mi hija pequeña me dice cómo se quiere vestir, me muestra lo que le gusta, aunque ella no habla 100% bien, debido a su corta edad, pero sí sabe hacerse entender en cuanto a qué quiere ponerse. Cada mañana se levanta con deseos de ponerse un vestido diferente y en ocasiones desea combinar ropa que no se va a ver bien en cuanto estilo y colores. Si le dejo espacio, revuelve todo buscando lo que le gusta y me dice exactamente lo que desea. A veces intenta vestirse por sí sola y se coloca bien los pantalones o las faldas, en otras necesita ayuda, pero yo la dejo hacerlo, porque quiere hacerlo sola, quiere tener más autonomía e independencia. Es muy común este tipo de situaciones, a pesar de ser pequeños, ellos quieren dar su opinión sobre cómo vestirse. Si no se les presta atención, lloran, patalean, se tiran al piso y gritan que no quieren. Normalmente quieren ponerse la ropa más delgada en invierno, y lo más abrigador en verano. Si es una niña querrá lucir su vestido de baño como una blusa y ponerse una falda de bailarina con botas y hasta sombrero. Y puede que también quiera lucir un disfraz para ir a la iglesia o a algún paseo. El asunto es cómo hacer para ayudar a los pequeños a vestirse sin que todo resulte en una gran frustración, un tremendo desorden o una combinación bastante ridícula. Los niños deben estar cómodos, seguros y sentirse a gusto con la ropa que usan. No tienen que distinguirse en exceso o que se convierta en algo negativo en el futuro. Si te sientes identificada o identificado conmigo, tengo unos tips que te ayudarán. Aunque sean pequeños, es necesario dar autonomía a los niños—dejarlos que vayan tomando sus propias decisiones. Debes dejar que los niños intenten vestirse solos, les costará pero se alegrarán mucho cuando lo hagan. Estarás ahí para ayudar si te lo piden y su expresión por ese pequeño triunfo, que incluye tu reconocimiento, será tu mejor recompensa. Cuando escoja algo que no se ve bien, dile con cariño que estará mejor que use esta u otra camisa, o mejor una falda de un solo color y no esa de cuadros con la blusa de flores. Muéstrale otras cosas, sonríe, habla despacio y dándole ánimo para cambiar. Te aseguro que lograrás mucho. Si definitivamente tu hija no entiende razones y encontró a la mano un vestido de verano y hace frío. Logra un acuerdo y entonces coloca una blusa de manga larga debajo y unos leggings o medias veladas. Ella se pondrá lo que quiera y tú te asegurarás de que no pescará un resfriado. Si es un niño, coloca una manga larga debajo de su camiseta. Si quieren ponerse camisas gruesas y abrigadoras o una chaqueta en un día de verano, no te preocupes, tardará un rato y te dirá que le cambies la ropa. Asegúrate de llevar ropa extra o tener otras opciones a la mano. Si los planes para vestirse son de 10 minutos antes de salir, pues ahora piensa en 20 minutos y organízate para eso. Vamos, sí se puede. Para evitar mucho desorden, saca del armario (entre 2 y 4) opciones para vestirlos con colores que se puedan combinar y se vean bien. Si no lo haces, puedes terminar todos los días gastando mucho tiempo y la labor de organizar será de nunca acabar. Ten en cuenta también que podemos cometer errores al vestir a los niños cuando dejamos que usen ropa incómoda, de la talla equivocada, con excesivos colores, mal combinados, en los que se muestre de más o también cuando no nos fijamos en las texturas que sean cómodas, tengan muchos botones o formas que no son fáciles para poner o quitar. En mi caso, si no hay mucho tiempo para salir, le digo a mi hija y le muestro lo linda que se verá con ese vestido que he escogido para ella. Le hablo de los colores, las formas, si tiene una princesa, un oso, flores, el personaje que le gusta o simplemente tiene cuadros, líneas o puntos. Cuando les describes los detalles y enseñas, ellos se inquietan y terminan dejándose vestir rápidamente. Logra acuerdos con tus pequeños y todos felices. Puedes ayudar a que tu “toddler” sea autónomo y se sienta feliz de verse bien.
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