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Un nuevo bebé en la familia: 15 consejos útiles para ayudar al hermano mayor a aceptarlo.
Cuando llega un nuevo bebé a la familia es necesario que los padres tengan en cuenta ciertas consideraciones para ayudar a los hermanos mayores a aceptar la realidad y conocer las ventajas y responsabilidades que conlleva. Hay que saber controlar la situación, se debe tratar de reducir los celos, molestias y hasta la agresividad que pueda ocurrir, por el bienestar físico y emocional de los niños. Habrá muchos cambios y la atención de todos estará centrada en el recién nacido, es posible que se cree resentimiento, que los niños se comporten distinto, se sientan desplazados, se vuelvan rebeldes, las horas de sueño varíen, retrocedan en ciertos hitos que ya habían logrado como el entrenamiento al baño, dejar el chupo o el tetero, etc. ¿Qué hacer para que la llegada del nuevo bebé sea más llevadera para tu hijo o hija? Decirle que llegará un nuevo miembro a la familia de una forma relajada y usando un lenguaje sencillo. Es probable que toque explicar de dónde vienen los bebés y cómo nacerá (dependiendo de la edad del niño) Sería muy útil conseguir libros o cuentos donde explican cómo nacen los bebés y el papel de los hermanos mayores. Otras actividades podrían ser: mostrar fotografías de cuando era bebé, visitar amistades con niños pequeños, invitarlos a pensar sobre el posible nombre que tendrá y llevarlo donde el obstetra para que pueda ver y escuchar a su hermanito o hermanita. Algunos hospitales ofrecen clases informativas para niños y de esta manera se informen sobre el parto, cómo cuidar a los bebés, etc. Compartir planes e ideas que tiene sobre el bebé, permita que ayude en la organización de la habitación, a escoger ciertos detalles. Planear la visita al hospital para que le presenten al nuevo bebé, que sea un momento único, íntimo y que se pueda sentir amado, valorado, respetado, afianzando su papel de consentir, compartir, ayudar a todos y proteger al nuevo miembro de la familia. Tratar de seguir con ciertas rutinas que se manejaban antes del bebé como leer un cuento juntos, hacer tareas, jugar, cocinarle lo que le gusta, etc. Explicar cómo será todo y qué se necesita. Arreglar una habitación o acomodar la que hay para los dos, una nueva silla para el carro, el coche, el bebé necesita comer a menudo, hay que cambiar muchos pañales, entre otros detalles. El bebé no puede hacer no podrá hablar ni jugar con él al principio porque es pequeño. Tampoco podrá jugar ni cantar, pero podrá oírlo y verlo jugar, cantar y reír con él hasta que crezca un poco. Permitir que ayude en el cuidado del bebé a buscando pañales, ropa, baberos que se necesiten, ayudar a cambiarlo, organizar las cosas para el baño, ayudar a empujar el coche, hablarle bajito, cantarle, leer un cuento, etc. Mantenerlos ocupados mientras se alimenta al bebé con sus juguetes o actividades favoritas. De esta manera no se sentirá desatendido ni demandará atención. Tratar de no ser demasiado rudos o dejar que haga lo que quiera si se porta mal. No ser demasiado fuertes, pero tampoco muy laxos o blandos. Hay que escucharlo, entenderlo y ayudarlo con estos cambios. Escucharlos, darles a entender que nos importan sus sentimientos y ser cariñosos es muy importante para ellos. A veces toca hablar firme y fuerte, sin intimidarlos o regañarles demasiado. Todo debe ser medido. En ocasiones puede que traten de acercarse y compartir, pero a la vez halen, peguen, muerdan o quiten los juguetes al pequeño. Si esto ocurre y es agresivo con su hermano hay que hacerle entender que su conducta no es aceptable y que debe comportarse correctamente. Si no quiere jugar o ayudar con el nuevo bebé, no le insistas. Espera, habla y permite que se vaya integrando poco a poco. No hay una forma ideal de manejar este tipo de situaciones, pero si lo haces con amor, tratas de entender, escuchas a tu primogénito y le dedicas tiempo y cuidado, seguro que estos momentos serán llevaderos, enriquecedores y cargados de amor.
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¿Debo dejar llorar a mi bebé en las noches?
Si hay un tema que divida la opinión de los padres, y una pregunta que yo misma me he hecho (y sigo haciendo) es si se debe dejar llorar a los bebés durante la noche o no. Tal pareciera que quien logra que su bebé duerma toda la noche más rápido, debe ser postulado para el premio de “genio en crianza”, pero la forma en la que esto se logra genera muchísima controversia. De hecho me parece que es uno de los temas sobre crianza que más la genera. Por un lado está la opinión de que el dormir toda la noche, o despertar y volverse a dormir es una habilidad que debe ser aprendida como tantas otras, y que al enseñar a los niños a dormir solos se les provee de independencia y autonomía, si bien no es el objetivo que el bebé llore para poder dormirse, el dejarlo llorar es una parte inevitable del proceso. Este método se popularizó en Estados Unidos gracias al Dr. Ferber y en el mundo hispano con el Dr. Estivill, autor del famoso libro “Duérmete niño”. Una amiga utilizó este método y le pregunté sobre su experiencia, me dijo que si bien fue algo difícil tomar la decisión para comenzar y que hubieron muchos momentos en los que quería renunciar, a final de cuentas fue algo que tomó una semana y después su bebé de nueve meses ha dormido como angelito, se duerme solo y todos en la familia están más descansados y felices. El otro lado de la moneda es dictado por la crianza de apego, cuyo principal promotor es otro pediatra, el Dr. William Sears , quien dice que lo natural es dormir con el bebé dentro de la cama y proveerle el consuelo y cercanía necesarios. Él recomienda nunca dejar llorar, ya que puede generar relaciones negativas hacia el dormir. Otras posturas similares indican que debemos seguir nuestro instinto, los bebés necesitan de interacción y apego con otras personas para completar su desarrollo neurológico y el obligarlos a dormir solos los aísla de este contacto humano durante demasiadas horas. También argumentan que el estrés de llorar por periodos de tiempo muy prolongados puede afectarlos psicológicamente más adelante, por lo que proveerle de la seguridad de los brazos de sus padres es esencial; dicen que si uno no dejaría a sus amigos o a su pareja llorar de esa forma, ¿entonces por qué lo haría con su propio hijo? En un estudio reciente publicado en la revista Pediatrics (2012), se estudió a 225 niños durante cinco años, la mitad de ellos con algún método de entrenamiento del sueño y el resto como sus padres lo eligieran. Los resultados no arrojaron ninguna diferencia entre ambos grupos, demostrando que los programas de entrenamiento del sueño no tienen ningún efecto negativo (pero tampoco positivo) en el desarrollo posterior de los niños. Este estudio cuenta con varias limitaciones y sus resultados deben ser tomados en cuenta con mesura, sin embargo puede dar un poco de seguridad a padres que elijen cualquiera de las dos posturas, sus hijos no se volverán dependientes por compartir la cama de sus padres cuando son bebés y los niños a los que se les dejó llorar por unos días no sufrirán de consecuencias emocionales más adelante. Yo en lo personal, no utilizo ningún método en especial. Trato de que mi hijo duerma en su cuna, pero hay veces que lo paso a mi cama. Cuando creo que hace berrinche y creo que debo dejarlo llorar, pues lo hago, y cuando veo que en verdad me necesita, lo cargo y acuno. Trato de tener una rutina bien establecida, pero no me estreso si no la puedo cumplir siempre, y mis resultados son que a veces mi bebé (de casi dos años) se va a dormir sin chistar, algunas veces despierta en la noche y me llama, otras se despierta temprano y otras tarde. Creo que el mejor método para dormir a un niño es el que le funcione a cada familia. Hay quienes no pueden dejar llorar a su pequeño y les funciona su estrategia; hay otros que necesitan un sueño adecuado, tanto padres como hijos, para poder funcionar adecuadamente al día siguiente; y habemos otros que no seguimos ningún programa en específico, pero que a veces deseamos haberlo hecho.
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Un bebé inusual sorprendió por su estatura
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Cómo logré que amamantar a mi hijo fuera una experiencia increíble
Amamantar a Lucas durante ocho meses fue algo increíble, es una conexión mágica sentir cómo tu bebé crece y se desarrolla gracias al alimento que sale de ti. La lactancia materna trae muchas ventajas, tanto biológicas, como psicológicas. Pero sorprendentemente un número muy grande de bebés es alimentado con fórmula, cuando en realidad no sería necesario. Yo creo que la razón es que no tenemos la suficiente información y no hay suficiente apoyo. Aunque yo tuve una lactancia feliz, comenzar no fue nada fácil, de hecho fue muy pero muy difícil. Aquí te comparto algunos consejos que harán que tu lactancia sea más fácil: 1. No existen malos pechos para producir leche: A excepción de muy raros casos, todas las mujeres podemos producir leche, y la suficiente, para nuestros hijos. El tamaño, forma, peso, color, ni nada afectan tu capacidad biológica para poder producir leche de buena calidad. 2. Los primeros días puedes sentir que produces muy poca leche pero, ¡no te asustes! Es normal. La primera leche se llama calostro, y sale en muy poca cantidad—tan sólo unas cucharadas. Puede ser preocupante, ya que puedes llegar a esperar chorros y chorros, pero esa pequeña cantidad es todo lo que tu bebé va a necesitar en esos primeros días. Es un líquido transparentoso que pareciera que es demasiado “aguado” pero es lo que tu pequeño necesita para su estómago que apenas va a comenzar a recibir alimento. 3. La saliva del bebé es irritante: Los primeros días en el hospital no cuidé adecuadamente de mis pezones, lo que terminó en grietas dolorosas. Yo no sabía que una debe limpiarse el pezón antes y después de amamantar con un algodón mojado para evitar que quede la saliva del bebé y cause irritaciones. Esto es más importante en las primeras semanas, después ya no será tan necesario. 4. Si te llegas a agrietar: Aprender a amamantar tiene una curva de aprendizaje, es un proceso natural pero que debe practicarse para que salga como se debe. Durante esa curva es normal que no sepamos cómo acomodar al bebé, o que éste tome el pezón sólo de la punta (tiene que llenar su boca), o a veces no sabemos cómo separarlo sin lastimarnos. Aquí te comparto un video para que aprendas a acomodarlo. No tengas miedo de usar pezoneras de silicona por unos días, ayudan con el dolor y permiten que cicatrices, y no es algo que tendrás que usar durante toda la lactancia. 5. Cuida lo que comes y bebe mucha agua: Algunos problemas con la producción de leche se deben a no beber la suficiente agua; por otro lado hay alimentos que pueden causarle cólicos a tu bebé. Normalmente se recomienda alejarse de los lácteos, la cafeína, chocolate y cosas muy grasosas pero cada bebé responde de forma diferente…¡Yo lo pagué caro un día en que se me ocurrió pedir comida asiática! 6. Si necesitas ayuda, no dudes en pedirla: No podemos saberlo todo el primer día de amamantar. Yo tuve la suerte de tener a una consultora de lactancia en el hospital, ya que no entendía por qué Lucas no se prendía cuando le intenté dar de comer por primera vez, hasta que llegó la consultora y me explicó que estaba tapándolo mucho (por lo que se dormía), además de no acomodarlo bien. Quienes son expertas para ayudar y de forma gratuita en todo Latinoamérica y los Estados Unidos son La liga de la leche—es seguro que responden con ayuda o consejo que necesites. 7. Sobre dar pecho en público: Obviamente estoy a favor de que una mujer pueda darle de comer a su bebé en donde sea y como sea, pues estar encerrada en un baño público o tapar la cara de tu bebé no es muy cómodo para nadie. Pero hay veces en las que puede llegar a ser incómodo o no práctico, por ejemplo en un auto en movimiento o si hay mucho ruido y tu bebé se distrae. Lo que yo hacía era tener un biberón con mi leche a la mano, de esa forma podía tener un poco más de tiempo para encontrar un lugar cómodo para ambos. 8. Si por cualquier razón no pudiste amamantar a tu hijo, ¡no te preocupes!: Aunque yo soy una férrea defensora de la lactancia materna, también entiendo que hay veces en las que no es posible para algunas mamás y no es el fin del mundo. Dar un biberón con amor a veces puede ser mejor opción que dar pecho con dolor o desesperación. Hay muchos puntos más sobre los que aconsejar, pero creo que éstos son suficientes para empezar. ¿Qué otros consejos podrías darnos tú?
Cómo sobreviví, y además disfruté del primer viaje a la playa con mi bebé
El primer viaje con tu bebé es algo muy emocionante, pero también puede convertirse en un problema si no te preparas adecuadamente. Cuando Lucas tenía un año decidimos viajar a la playa por cinco días y lo disfrutamos enormemente, pues yo tuve la suerte de que una amiga muy viajera me diera unos excelentes consejos que estoy segura también harán de tu viaje algo mucho más fácil y disfrutable. 1. Elegir bien el destino y la estancia: Nosotros decidimos viajar a Tulum y quedarnos en un hotel relativamente pequeño. El destino se debe a que es un lugar muy tranquilo y donde la mayoría de la gente viaja con el fin de descansar y disfrutar de la playa, no para ir de fiesta, esto lo convirtió en algo ideal ya que el bebé dormía a sus anchas y en las playas se escuchaban las olas del mar y no música electrónica con adolescentes borrachos. El hotel que elegimos es uno ecológico con tan sólo unas 20 habitaciones, lo cual fue un riesgo, ya que la falta de aire acondicionado y elevadores pudieron llegar a ser una gran desventaja, pero como nunca necesitamos cargar demasiado y además el cuarto estaba a 10 escalones y 7 pasos de la playa no fue ningún conflicto. 2. Pregunta por facilidades para bebés: Antes de empacar toda tu casa como si de una mudanza se tratara, pregunta en el hotel si cuentan con cuna, silla alta para darle de comer y en caso de que cuenten con transporte hacia aeropuertos, si cuentan con autoasiento para bebés (en caso de que rentes auto, muchas concesionarias también los rentan), de esa forma evitarás cargar con excesos. No lleves sombrilla, toallas, hielera, etc. En caso de que lo necesites siempre podrás encontrar un supermercado donde puedas comprarlo, y además barato. 3. En el avión: Aquí todo depende de la edad de tu pequeño, los bebés chiquitos pueden sufrir mucho el cambio de presión, te recomiendo que antes de salir de viaje vayas con tu pediatra para anticipar este tipo de situaciones y lleves cualquier medicamento que pudiera hacer falta. Lleva entretenimiento como libros y sonajas, comida adecuada, y por lo menos dos cambios de ropa…. ahh y ¡mucha paciencia! La carriola es muy útil en el aeropuerto y puedes llevar a tu hijo en ella hasta el momento de abordar, recuerda que puedes pedir ayuda de los sobrecargo, puede que sea tu primer viaje en avión con un bebé, pero ellos ya han pasado por muchos de ellos y siempre tienen tips útiles. 4. Salir a cenar: Algunos hoteles cuentan con servicio de niñeras, suele ser caro pero a veces una noche en pareja vale el gasto extra. Nosotros no teníamos ese servicio, así que llevamos al peque con nosotros a cenar. Las noches fueron de acabar temprano y leer en el cuarto (no había televisión en este eco-lodge). Otra opción es buscar un hotel que tenga un buen restaurante, de esta forma puedes usar tu teléfono como monitor y si el bebé despierta y te necesita, estás cerca. 5. En la playa: El primer viaje a la playa trae muchas sorpresas, para nosotros fue que cuando sentamos a Lucas en la arena, lo primero que hizo fue tragar por lo menos cinco puñados de arena, así nos dimos cuenta que la playa no es lugar para ser quisquillosos, la playa es como una gran caja sensorial—naden en el mar, que juegue contigo en la arena y que se ensucie porque lo hará feliz. En lo que sí no se debe escatimar es en protección solar, invierte en un muy buen protector solar, repelente para mosquitos, usa gorrito, camiseta con filtro para rayos UV e incluso lentes oscuros para bebés, lleva mucho talco y crema para rozaduras ya que el calor y la humedad pueden hacer que se rocen más fácilmente. 6. Las actividades son diferentes: No quiere decir que solamente hay que estar sentados en la playa con el bebé—es posible hacer muchas actividades, pero hay que estar abiertos a que éstas serán diferentes o que por lo menos van a requerir de más logística que antes. Nuestra experiencia fue ir a snorkelear, uno tenía que quedarse con el bebé mientras el otro iba sólo al mar, la ventaja es que sólo tuvimos que rentar un equipo. También fuimos a visitar el sitio arqueológico de Tulum, y aunque el calor era arrasante, logramos sobrevivir con suficiente agua y mucha paciencia, fue la única actividad en donde utilizamos la carriola e hizo que valiera la pena cargar con ella (además del aeropuerto). Por último, sólo te puedo decir que disfrutes, porque esos viajes son donde formarás recuerdos especiales en familia. Nosotros estamos planeando el segundo viaje al mismo lugar para convertirlo en una tradición. ¡Bon voyage! P.D. Después de cada punto agrega lo siguiente: no olvides llevar agua, biberón limpio y pañales.
