Universidades

Corte Suprema mantiene política de dar espacio a minorías en la Universidad de Texas

El fallo deja en pie el programa de Acción Afirmativa en la universidad que favorece a hispanos, afroamericanos y otras minorías en el proceso de admisión.
23 Jun 2016 – 10:20 AM EDT

El Tribunal Supremo estadounidense sostuvo este jueves la política de la Universidad de Texas en Austin (UT-Austin) que da preferencias a las minorías en su proceso de admisiones, rechazando los alegatos de una estudiante en el sentido de que es discriminatoria.

Con su opinión la Corte afirmó la decisión previa del Quinto Circuito de Apelaciones de Louisiana, que había revisado la política de "Affirmative Action" (Acción Afirmativa) de UT-Austin, que garantiza la igualdad de oportunidades de ingreso sin distinción de raza, sexo, edad, religión u orientación sexual.

El tribunal, sin embargo, no descartó que la política pueda ser mejorada. La opinión "no significa necesariamente que la universidad pueda depender de esa política sin refinarla. Es una obligación continua de la universidad deliberar y reflexionar constantemente sobre sus políticas de admisión", escribió el juez Anthony Kennedy, encargado de anunciar la decisión.

La estudiante que demandó UT-Austin, Abigail Fisher, dijo estar "decepcionada" con la decisión de la corte, y que espera que alguna vez el país abandone estas políticas.

"Estoy decepcionada de que la Corte Suprema haya determinado que los estuddiantes que solicitan a la Universidad de Texas pueden ser tratados de manera distinta por su raza o grupo étnico. Espero que el país un día deje atrás la acción afirmativa", expresó Fisher en una declaración escrita.

Edward Blum, presidente del Project on Fair Representation, organización que representó a Fisher en su caso, agregó que la decisión es un "paso atrás en los principios originales, sin prejuicios raciales de nuestras leyes de derechos civiles".

Mientras "universidades como la Universidad de Texas sigan tratando a los candidatos de manera distinta por raza o grupo étnico, el tejido social que nos une como nación se debilitará" dijo Blum.

Por su parte, en un mensaje enviado por Twitter el presidente de UT-Austin, Greg Fenves, dijo estar complacido por la decisión del Supremo. "Creo profundamente en los beneficios de la diversidad en la educación. Me complace que el SCOTUS (acrónimo para la Corte Suprema en inglés) haya reafirmado su importancia", dijo Fenves.

El director del Programa de Justicia Racial de la Unión Americana de Libertades Civiles, Dennis Parker, agregó que además de reafirmar los valores de la diversidad en la educación superior, la decisión de la corte " preserva la capacidad de los colegios comunitarios y universidades de profundizar en esos valores mediante planes de admisión bien pensados".

Solo siete de los nueve jueces que evaluaron el caso originalmente votaron en esta decisión. El juez Kennedy y Stephen Breyer, y las juezas Sonia Sotomayor y Ruth Bader Ginsburg votaron a favor de UT-Austin, mientras el juez presidente John Roberts, el juez Samuel Alito y Clarence Thomas votaron en contra.

La Jueza Elena Kagan se recusó del caso y el noveno juez, Antonin Scalia, falleció en febrero pasado.

Scalia es recordado por haber expresado en una audiencia sobre este caso que quizás los estudiantes afroamericanos debían estudiar en centros menos calificados que el resto de los estudiantes.

"Hay quienes consideran que a los afroamericanos no les beneficia ingresar a la Universidad de Texas, donde no rinden, y que deberían ir a universidades menos avanzadas donde les va bien", dijo Scalia.



Datos del Caso

En este caso Fisher demandó en 2008 a UT Austin por no admitirla como alumna al aplicar criterios que dan prioridad a los jóvenes pertenecientes a minorías.

Fisher no se graduó entre el 10% de mejores calificaciones de su clase en secundaria, lo que le hubiera asegurado un espacio en la universidad. Posteriormente la UT redujo ese criterio de admisión a 7% y la joven tampoco fue aceptada en el programa que toma en cuenta el perfil racial, entre otros factores, para obtener un cupo en la clase.

La UT tiene un sistema de admisión “holístico” basado en la revisión de cada solicitud de los estudiantes de nuevo ingreso que considera factores como la raza y la etnicidad así como el idioma que se habla en el hogar del solicitante, según la página de la oficina de admisiones de dicha institución.

El máximo tribunal de Estados Unidos revisó este caso el 10 de octubre de 2012 y posteriormente, el 24 de junio de 2013, en una decisión 7-1, el Supremo dejó la puerta abierta a la acción afirmativa en las universidades al enviar dicha política de la UT a la consideración de un tribunal inferior para que considerara si la universidad realmente necesita ver la raza en sus admisiones para conseguir un estudiantado más diverso.

Luego la Corte de Apelaciones del Quinto Circuito, en una decisión 2-1, falló en 2014 a favor de la política que considera la raza y la etnicidad en el programa de admisión de la UT.

Ante esa decisión, el caso tuvo su segunda vuelta en el Supremo en 2015.

¿Para qué sirve la Acción Afirmativa?

La Acción Afirmativa, o Discriminación Positiva, es una política que resulta del movimiento de derechos civiles en la década de 1960 y por la cual una institución u organización se involucra activamente en esfuerzos para mejorar las oportunidades de grupos históricamente excluidos o subrepresentados, como los latinos o los afroamericanos.

Según la profesora asociada de educación superior en Pennsylvania State University, Liliana M. Garces, aunque la acción afirmativa del presente es más moderada comparada a sus inicios -al intentar remediar las consecuencias de la discriminación- su implementación en favor de la diversidad en las aulas sigue siendo relevante.

"Investigaciones demuestran que la acción afirmativa mejora la educación de todos los estudiantes y que es una práctica que avanza la educación de los hispanos y afroamericanos", indica Garces.

Fisher v. University of Texas at Austin se ha enmarcado, a su vez, en momentos que universidades en Estados Unidos como la de Missouri registraron tensiones raciales y que otras instituciones de educación superior han enfrentado discusiones en torno a la inclusión y modos de atajar el racismo.

Este caso trae a cuestas varias interrogantes, entre ellas, cómo las políticas de admisión universitaria se seguirán transformando al compás de cambios demográficos que ya toman forma con los hispanos como la minoría más grande de EEUU.

"En todas mis investigaciones encuentro que si la acción afirmativa no se toma en cuenta, como uno de varios factores de la identidad de los estudiantes, la representación de las minorías baja en las universidades", dijo Garces.

"La acción afirmativa no es suficiente pero es necesaria para que las minorías vayan a escuelas selectivas y participen en áreas clave para el desarrollo económico de Estados Unidos como la medicina, las leyes, la educación y las disciplinas STEM", agregó, por su parte, la profesora asociada de educación superior en New York University, Stella M. Flores.

¿Qué dijo la jueza hispana?

La jueza Sotomayor, de origen puertorriqueño y que votó hoy con la mayoría, es reconocida por apoyar las políticas de discriminación positiva y en la última audiencia sobre este caso, en diciembre de 2015, opinó que UT-Austin no buscaba con su política de admisiones favorecer a uno u otro grupo demográfico.

"Creo que lo que están buscando son líderes en diversidad, no sólo razas, sino en experiencias en general", dijo la jueza entonces.

Fisher no es el primer caso de acción afirmativa que Sotomayor evalúa. En 2014 emitió una opinión disidente en un caso que declaró constitucional una prohibición contra la acción afirmativa en la educación pública, el acceso a empleos gubernamentales o a obtención de contratos gubernamentales en estado de Michigan.

Sotomayor opinó entonces que las políticas de admisión basadas en raza "son necesarias para lograr un cuerpo estudiantil diverso cuando las alternativas neutrales desde el punto de vista racial han fracasado".

La diversidades importante, según la jueza, porque "asegura que la próxima generación deje atrás los estereotipos, las conjeturas y las percepciones superficiales que los estudiantes provenientes de comunidades menos heterogéneas puedan tener, concientemente o no, sobre personas que no se parecen a ellos".

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Randy Nieves-Ruiz y Carmen Graciela Díaz colaboraron en este artículo

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