"Votaremos en noviembre por primera vez": los adolescentes de Parkland se movilizan políticamente para convertir su rabia en leyes antiarmas

Se autoproclaman el movimiento del #NeverAgain. Son

PARKLAND, Florida. - A las 4:43 de la tarde, cuando informó en Facebook de que estaba a salvo del tiroteo, Cameron Kasky no dio gracias por estar vivo. Descargó su rabia contra los defensores de las armas. A las 7:12, escribió estar "jodidamente harto de las oraciones de la gente que acepta dinero de la Asociación Nacional del Rifle". Y así, cinco posts más hasta que, ya avanzada la madrugada, logró quedarse dormido.

Kasky, de 17 años, fue el miércoles uno de los centenares de estudiantes que huyeron con las manos en alto de la masacre de la escuela secundaria Stoneman Douglas de Parkland, Florida. Menos de 48 horas después, ya es una voz nacional que exige un mayor control de las armas.

Este adolescente imberbe, con copete y gran facilidad de palabra ha movilizado a decenas de compañeros que pretenden convertir su particular drama en un debate político que logre soluciones a la lacra de las armas, que cada día mata a casi cien estadounidenses.

“Antes del tiroteo me quejaba en las redes sociales, pero no había dado un paso al frente. Por desgracia, el problema me tuvo que golpear directamente. (...) No puedo dejar que sea simplemente un tiroteo más. Ya ha habido muchos”, dice Kasky en su casa a unos minutos de la escuela en la que un exalumno asesinó a 17 personas.

En sólo un día y medio ya pasó por los programas de máxima audiencia de CNN, Fox News y por la portada del New York Times. Se le conoce como el estudiante que inició Never Again, un movimiento espontáneo que en 36 horas reunió 27,000 seguidores en Facebook y demanda acabar con los tiroteos en las escuelas.


Junto a Kasky, otros estudiantes veteranos de la escuela secundaria de Parkland se han puesto al frente de esta reivindicación. Como David Hogg, un aspirante a periodista que grabó un video durante el tiroteo en el que preguntaba a sus compañeros sobre el control de armas; Isabelle Robinson, una alumna que sueña con trabajar en algún show de crítica social y Emma Gonzalez, una joven de energía desbocada que está llevando sus ideas progresistas a lugares que nunca se había planteado.

Todos ellos forman parte de una generación que creció con noticias de masacres, se preparó en simulacros de tiroteos y encontró una voz en las redes sociales.

Pero, matanza tras matanza, ven que todo sigue igual. Ésta, la de Parkland, la sufrieron en primera persona. Perdieron a amigos, compañeros, maestros y entrenadores. Y quieren convertir ese dolor en cambio.

Las redes sociales, en el corazón del movimiento

Empezaron lanzando mensajes críticos en redes sociales la misma tarde de la masacre, sobre todo en Twitter, con la etiqueta #NeverAgain, pero también en Facebook y Snapchat. Los más activos crearon el viernes un grupo para intercambiarse mensajes de texto y lograr acciones concretas.

Pedían, entre otras cosas, acabar con los mensajes políticos de condolencia que no van acompañados por cambios en las leyes. Tras el tiroteo, una vez más, el presidente Donald Trump no abordó por qué el atacante, un adolescente conflictivo, pudo comprar legalmente un arma semiautomática.

Para Kali Clougherty, 2018 es su último año en la secundaria y el primero en que podrá votar. Dice que, desde Parkland, quieren liderar “un gran esfuerzo” para que todos los estudiantes participen este noviembre en las elecciones para elegir a sus legisladores y gobernadores.

“Investigaré a fondo a los candidatos para asegurarme de que no están financiados por la Asociación Nacional del Rifle, que apoyan un mayor control de armas y quieren ayudar a nuestra generación”, explica la joven que se refugió del atacante en su clase de teatro.

Pese a la energía con la que este grupo promueve su causa, principalmente en las redes sociales, muchos sobrevivientes del tiroteo de Parkland a duras penas están tratando de entender qué les pasó y cómo podrán superarlo.


Es el caso del brasileño Gabriel Carvalho, que perdió a dos amigos cercanos y dos entrenadores en el tiroteo. Dice que está intentando no entrar mucho a Facebook, Twitter e Instagram porque teme encontrarse con las fotos y videos de la matanza que comparte la gente.

Este viernes, al ir a recoger su auto a la escuela, este estudiante de último año que sueña con ser futbolista se puso a temblar y a llorar. No puede ver el edificio donde sobrevivió a la masacre, ni pensar en una vuelta a las aulas.

Cree que hay que controlar el acceso a las armas, pero le cuestra imaginar que el movimiento estudiantil vaya a desembocar en algo. “Cuando pasó con la escuela primaria, no hicieron nada”, dice al recordar el tiroteo de Sandy Hook en el que murieron 27 personas, entre ellos 20 niños de menos de 8 años. “¿Por qué tenemos que pensar que van a hacer algo por nosotros?”

En cambio, Emma Gonzalez, de 18 años, siente que forma parte de un movimiento “muy inspirador”. Estos días no se ha cansado de insistir en la prohibición de las armas, con un discurso marcadamente progresista que defiende fervientemente hasta las lágrimas.

“Todos nosotros queremos que algo certero pase esta vez”, dice.

"Solo estamos intentando estar salvo"

Gonzalez ya concedió múltiples entrevistas en televisión; en ellas, su contundente manera de hablar y su llamativa cabeza rapada engancharon a la audiencia. Pero no quiere que las expectativas sobrepasen a ese pequeño grupo de estudiantes que está empezando a organizarse.

“Solo somos estudiantes. La gente nos dice que tenemos que presentarnos para ser presidentes y legisladores, que somos el futuro. Pero solo somos gente que estamos sufriendo, no nos glorifiquen como chicos de pancarta. Solo estamos intentando estar a salvo y que los de nuestro entorno lo estén”, explicó.

Esta estudiante, hija de padre cubano y madre estadounidense, ya tiene su primera acción en mente. Se sumará a un grupo de alumnos de la secundaria Stoneman Douglas que en los próximos días irá a protestar al Capitolio del estado, en Tallahassee, para pedir medidas urgentes que limiten la compra y posesión de armas.

No es la única protesta programada. Tras el tiroteo de Parkland, se han convocado diversos actos en todo el país como una marcha nacional estudiantil el 20 de abril, el día en el que se recuerda el 19 aniversario de la matanza de Columbine, para pedir cambios que pongan fin a las masacres en los centros educativos.

Serán las primeras pruebas para un movimiento formado de una manera abrupta y dramática, y cuyo futuro es difícil de prever. Incluso para ellos mismos, que ni siquiera han asimilado todavía qué les pasó el día de San Valentín a las 2:35 de la tarde.

Eso sí, este grupo de sobrevientes tiene algo muy claro: que no se olvidarán de lo que vivieron cuando en noviembre voten por primera vez.

*Con la colaboración de David Adams.