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Regreso con terapeutas: los estudiantes de Parkland vuelven a la escuela entre miedo y protestas

Este miércoles, los estudiantes de la secundaria Stoneman Douglas vuelven a clases en una jornada a media máquina y llena de inseguridades. Se espera que haya manifestaciones contra la propuesta del presidente Trump de armar a los profesores.
28 Feb 2018 – 08:57 PM EST

PARKLAND, Florida.- Gabriel Carvalho no esconde el miedo que le provoca la vuelta a la escuela este miércoles. “Los policías ya no estarán allí”, dice este brasileño de 18 años que perdió a dos amigos en la matanza de la secundaria Marjory Stoneman Douglas y vio varios cuerpos al huir.

Samantha Fuentes, que sufrió heridas de bala en las piernas, está entre quienes no vuelven a clase. Y quizás no regrese nunca más. “Hay cicatrices que se ven y otras que no se ven, y esas son las más duras”, explica su madre.

Y Nicole Velásquez retorna nerviosa. Piensa en el momento en el que esté sentada en la clase de Anatomía y su amigo Nicholas Dworet, de 17 años, ya no vuelva a estar a su lado. “Era mi mejor amigo allí”, dice sobre uno de los fallecidos.

Este miércoles unos 3,000 estudiantes de la escuela secundaria Stoneman Douglas de Parkland vuelven a las aulas. Han pasado dos semanas de la masacre en la que 17 alumnos y docentes fueron asesinados.


Con 17 ausencias y demasiados recuerdos en la memoria, hace días que este retorno preocupa a estudiantes, padres y profesores. Han asistido a funerales, han protestado en las calles y han convertido el lema 'Never Again' en un movimiento nacional, pero el regreso a la rutina escolar les quita el sueño.

Es la vuelta al lugar de los hechos, al miedo y al terror.

“La idea es dar la bienvenida y reencontrarse”, dijo la profesora Lilian Viloria, quien enseña español en la Stoneman Douglas. “Que no traigan ‘backpack’ es sencillamente porque no vamos a estar directamente con el currículo y les daremos espacio para hablar”.

En su caso, esta maestra de español hará que sus alumnos escriban mensajes sobre amigos y maestros que fallecieron en esta tragedia. Ella misma asistió a cuatro de los funerales.

El retorno a las aulas es con horario reducido, con sesiones más cortas y sin necesidad de llevar material escolar ni mochila.

El director de la escuela, Ty Thompson, dijo en un email a los padres que cree que “la mayoría de los estudiantes ya está preparado”. “Tendremos terapeutas a la mano y en clases para ayudar en el proceso curativo”, escribió. Los mismos profesores han recibido ayuda psicológica para afrontar la llegada de sus estudiantes.

Las clases terminan temprano, a las 11:40 de la mañana, de manera excepcional esta semana. Por eso, algunos estudiantes del movimiento 'Never Again' creen que de manera espontánea los alumnos protestarán al salir de clase.

Sus demandas son múltiples y han llegado hasta los máximos dirigentes del país, pero este miércoles parece que las quejas se centrarán en la idea de armar a los maestros.

El presidente Donald Trump puso sobre la mesa esa idea la semana pasada y este martes un comité legislativo de Florida votó a favor de un programa estatal que entrenaría a los maestros para llevar armas a clases y que dependería de las agencias de seguridad local.

El edificio 1200, donde se produjo la mayor parte de la masacre, está cerrado, tapado y cercado, según varios miembros de la comunidad educativa. La investigación sigue abierta y se desconoce su futuro, aunque padres y estudiantes piden que se derribe para construir un monumento.


"Una mala sensación"

Los estudiantes que estaban en ese edificio, conocido como de “freshman”, son también los que presenciaron las escenas más traumáticas. Sus clases serán reubicadas en otros espacios.

Gabriel Carvalho, que huyó de ese edificio entre gritos y cuerpos ensangrentados, volvió a la Stoneman Douglas a buscar su mochila el domingo. Y lo peor fue volver a ver el bloque 1200.

“Mientras te acercas, sientes esa sensación, esa vibra, algo en el aire, un mala sensación”, explicó este joven de 18 años.

Él, que solía dormir nueve horas, ahora se acuesta a las 4 de la madrugada y se levanta a las 9 de la mañana, sin alarma ni padres. Hizo caso a su madre y asistió a una terapia con otros estudiantes brasileños. Le ayudó, pero “el problema es cuando te quedas solo y empiezas a pensar y a recordar”.

No logró asistir a ningún funeral de sus amigos –demasiados recuerdos– y no pudo ir a muchas de las protestas –demasiados sentimientos–. Acumula posibles becas de fútbol en Boston, Nueva York y Nueva Jersey para cuando se gradúe en mayo, pero por primera vez se plantea quedarse en Florida.

“Pienso en estar más cerca de la familia. Estar con mis padres y hermanos. Yo no era así antes: le decía a mi mamá ‘tengo mis sueños y voy a perseguirlos'. Ahora tengo miedo”.

“Fue revivir el tiroteo”

Samantha Fuentes, también de 18 años, tiene aún heridas en el rostro, pero dice que es “un recuerdo físico” de lo que significa ser víctima de un tiroteo.

Recibió en el hospital la visita del gobernador Rick Scott y la llamada del presidente Donald Trump. La estudiante se quejó entonces de que el mandatario no la hizo sentir mejor y que nunca antes alguien la había dejado tan poco impresionada.


La madre, Carmen Cruz, una cubanoamericana que se mudó a Parkland por la buena fama de sus escuelas, no quiere volver a trabajar para no dejar sola a su hija. Cuando fueron a la secundaria a buscar su mochila, "fue como revivir el tiroteo". No pudo recuperar su teléfono celular: es una pieza más de la investigación.

Cuenta Cruz que, antes de la masacre, había hablado con su hija de la posibilidad de acabar los estudios online. Parece que vivir el tiroteo la convenció y ahora no quiere volver a la escuela secundaria.

“Ella quería ser maestra”, dice la madre. Unos segundos de silencio. “…Ya no tiene muchas ganas”.

“Nerviosa”

El martes, horas antes del retorno a clases, Nicole Velásquez no se detuvo ni un solo momento. Se encontró con amigos delante de la escuela, difundió el mensaje de 'Never Again' y asistió a su trabajo ‘part time’.

De origen colombiano, Velásquez está nerviosa por el regreso a las aulas, pero también se siente empoderada.

“Vamos a estar todos unidos como una familia”, decía delante del centro escolar. “Si vamos a llorar, lloraremos juntos. Si vamos a gritar, gritaremos”.

La escuela Stoneman Douglas sigue acordonada estos días por autos y agentes de la oficina del sheriff, pero sobre todo rodeada de carteles, peluches y flores en honor a las 17 víctimas mortales.

Sin embargo, a diferencia de otras tragedias, muchos de los mensajes transmiten un contenido declaradamente crítico con las armas y la legislación actual.

Algunas pancartas interpelan directamente a los políticos: “Protejan niños, no armas”; “sigan echándole la culpa a las enfermedades mentales, sigan”; “las armas matan dos veces más niños que el cáncer”; “bump stocks y edad mínima de 21 años no son suficientes” y, obviamente, muchos dicen en grandes letras “Never Again”.

En la esquina en la que muchos padres solían dejar a sus hijos en las mañanas, ahora hay velas y un guitarrista que canta una letra que invoca a Dios. Un hombre de mediana edad se acerca a un policía y le pregunta si le gusta más Starbucks o Dunkin Donuts. Quiere regalarle una merienda por su trabajo de estos días.

Fotos: Estos son los jóvenes de Parkland en rebelión contra las armas en EEUU

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