Los héroes de la tragedia de Parkland, recordados por una comunidad herida

Eran maestros en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas y murieron como héroes tratando de proteger a sus alumnos. Así recuerdan al entrenador Aaron Feis, y al profesor de geografía Scott Beigel, que murieron tratando de proteger a sus alumnos y a otros docentes que lo arriesgaron todo por sus alumnos y sobrevivieron.

PARKLAND, Florida.- El silencio reina en los homenajes a las 17 personas fallecidas el miércoles en el tiroteo en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas de Parkland, en el sureste de Florida. Muchos de los sobrevivientes apenas han podido pegar ojo y están empezando a asumir que nunca más verán a algunos de sus compañeros. Llegan a las vigilias con flores, carteles, velas y camisetas en recuerdo de los que perdieron.

No se escuchan muchas palabras. Simplemente se abrazan y lloran. Muchos no quieren hablar pero, cuando lo hacen, no se olvidan de algunos de sus profesores a los que ven como héroes y que, en algunos casos, incluso arriesgaron su vida para protegerlos. Así los recuerdan en sus propias palabras:

El entrenador que murió protegiendo a una estudiante

Parece que no hay una persona en Parkland que no se deshaga en halagos con el entrenador Aaron Feis. Incluso el alguacil del condado de Broward, Scott Israel, rompió con la solemne lectura de la lista de víctimas para definir al entrenador de fútbol de la secundaria como su "muy, muy, muy especial amigo" al que, dijo, extrañará.


El cariño de la comunidad hacia Feis que, según los testimonios, fue abatido cuando trataba de proteger a una alumna, queda patente en los relatos de estudiantes, compañeros y vecinos que no dudan en definirlo como un "héroe".

"El entrenador Feis era el guardia de seguridad de la escuela. Murió por una bala cuando intentaba proteger a una chica y es un héroe. Está en nuestros corazones", cuenta en su casa de una acomodada urbanización cercana a la escuela secundaria Cameron Kasky, un estudiante de 17 años que sobrevivió al tiroteo. "Su historia tiene que ser contada. Murió porque estaba haciendo su trabajo protegiendo a los estudiantes y él es maravilloso por eso".

El carisma del 'coach' también se sentía en el complejo de viviendas en el que vivía, donde un día después de su muerte reinaba el silencio y el sol. Leanne Deluca, la manager de las residencias, dijo que solo tenía buenas palabras para Aaron Feis, a quien conocía de hacía "años y años".

"Era una persona extraordinaria. Todo lo que oyen de él es cierto. Ahora queremos simplemente que la familia se junte tranquilamente. Siempre estaba ayudando. Ayudó mucho durante el huracán", dijo recordando cómo ayudó a preparar los edificios antes del paso de Irma en septiembre de 2017.

El profesor de geografía que fue abatido por tratar de salvar a otros

Aún sin salir de la conmoción del tiroteo, la estudiante Bruna Oliveda recuerda entre sollozos el momento en el que su maestro de geografía los protegió del atacante Nikolas Cruz: "Estábamos rezando y llorando. El profesor estaba bloqueando la puerta para que él no entrara. No sé cómo estamos vivos".

Beigel tenía 35 años y, según sus estudiantes, perdió la vida al abrir la puerta de su salón para dejar entrar a estudiantes que huían de las balas.

"Él abrió su puerta y nos dejó entrar. Pensé que estaba detrás de mí, pero no. Cuando abrió la puerta tuvo que cerrarla para que pudiéramos estar a salvo, pero no logró hacerlo", explicó a los medios entre lágrimas la estudiante Kelsey Friend, quien asegura estar viva gracias a él.

Los héroes que sobrevivieron

Reunido con un pequeño grupo de estudiantes en una de las vigilias, Liam Kieran, que perdió a una amiga en el tiroteo, destacó el valor de los profesores del plantel: "Los maestros fueron muy profesionales protegiéndonos. Hicieron entrar a todo el mundo, aislaron todas las ventanas, hablaban entre ellos por los walkie talkie, garantizaron que todo estuviera calmado y consolaron a los alumnos que estaban llorando. Yo intentaba también decirles que íbamos a salir de esa, pero en el fondo no estaba seguro de ello", dijo el estudiante de 16 años.


Entre los casos más notorios está el de la profesora Melissa Falkowski que, cuando se dio cuenta de que había un tiroteo en la escuela, escondió a 19 de sus alumnos en el clóset para protegerlos.

Por su parte, Cameron Kasky destaca el trabajo de los profesores para hacer que su hermano menor, con autismo, y otros alumnos con necesidades especiales pudieran sobrellevar los angustiantes momentos del ataque sin entrar en shock.

A él, el tiroteo le pilló a mitad de camino entre su clase y la clase de su hermano, al que acababa de recoger, y decidió regresar a la de éste. "Había algunos chicos con necesidades especiales en la clase y no estaban reaccionando como el resto porque no estaban completamente seguros de lo que estaba pasando. Estaban gritando y confundidos. Afortunadamente, había profesores de educación especial que los ayudaron. Y sin ellos, hubiera sido muy diferente. Sin todo el personal, la situación en el colegio hubiera sido mucho peor", aseguró.

Los signos de generosidad siguen tras la tragedia. En diferentes puntos de Parkland, profesionales y voluntarios ofrecen ayuda psicológica a alumnos y profesores que sobrevivieron a la tragedia y a familiares de las víctimas. En la puerta de un gimnasio habilitado con ese fin, una mujer con mechas rubias sostiene de pie un cartel de "Se habla español". La venezolana Carmen sintió la necesidad de salir ayudar y se hizo voluntaria por si había familias que necesitaban traducción.

"Estamos muy preparados", reconoce la mujer antes de mencionar uno de los dilemas que ronda en Parkland tras el tiroteo: "Hablando de este tipo de armas (como el rifle semiautomático que usó el autor de la masacre), no sé qué más podemos hacer", lamenta.

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