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Joe Biden

Negociaciones políticas sobre el plan de infraestructura de Biden llegan a una fase crucial

El líder de la minoría conservadora en el Senado, Mitch McConnell, señaló que un paquete que supere los 2 billones de dólares o más "no va a tener ningún apoyo republicano". Sin embargo, las conversaciones "productivas" se retoman este viernes, según señaló la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki.
21 May 2021 – 09:49 AM EDT
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Las negociaciones entre la Casa Blanca y los republicanos del Senado sobre el plan de infraestructuras de 2.3 billones de dólares del presidente Joe Biden están llegando a una fase crucial antes de las conversaciones del viernes.

A pesar de la resistencia de los conservadores a aprobar la iniciativa tan y como está planteada, los republicanos han estado trabajando de buena fe con la Casa Blanca y han aumentado su oferta inicial de 568,000 millones de dólares, según dijo a AP uno de los que participa en las conversaciones privadas.

Sin embargo, el esfuerzo de las negociaciones a puerta cerrada seguramente despertará nuevas preocupaciones entre los demócratas porque el tiempo se está acabando para llegar a un compromiso. El equipo del presidente había fijado un plazo para el Día de los Caídos para determinar si un acuerdo estaba al alcance.

En la Casa Blanca, la secretaria de prensa Jen Psaki dijo este jueves que se están llevando a cabo "conversaciones productivas" en el Capitolio.

Se espera que este mismo viernes el equipo de la Casa Blanca reanude las conversaciones con los senadores republicanos. "Estamos deseando mantener conversaciones constructivas", dijo Psaki.


El propósito que se han planteado el presidente Biden es contar con apoyo bipartidista para echar adelante la economía trastocada por la crisis del coronavirus.

La estrecha mayoría con que cuentan los demócratas en la Cámara Alta dificulta un acuerdo de mayor alcance, aun cuando el presidente pretende que sea así para evitar que sea aprobado solo con los suyos. Pero el planteamiento de elevar el impuesto a las grandes corporaciones con el fin de financiar el proyecto ha encontrado fuerte oposición del lado republicano.

Ayer mismo, el líder de los republicanos en el Senado, Mitch McConnell, reiteró en Fox News que las subidas de impuestos a las corporaciones o a los estadounidenses más ricos no son un buen negocio.

Los republicanos no están dispuestos a deshacer su principal logro interno durante el anterior gobierno de Donald Trump, los recortes de impuestos de 2017, que redujeron la tasa corporativa del 35% al 21%. Biden propone elevar ese impuesto al 28%.

"Si están dispuestos a llegar a un acuerdo sobre el objetivo de un proyecto de ley de infraestructura sin revisar la ley de impuestos de 2017, trabajaremos con ellos", recalcó McConnell, advirtiendo que un paquete que supere los 2 billones de dólares o más "no va a tener ningún apoyo republicano".

En punto frío, pero sin abandonar el diálogo

La administración y los senadores republicanos han estado en conversaciones desde que Biden se reunió con un grupo central de negociadores republicanos la semana pasada sobre la posibilidad de trabajar juntos en un plan.

La Casa Blanca envió a los secretarios de Transporte y Comercio y a sus principales asesores al Capitolio para reunirse con los republicanos a última hora del martes, después de que el presidente pidiera a los senadores que dieran más detalles sobre su oferta inicial.


La principal negociadora republicana, la senadora Shelley Moore Capito, de Virginia Occidental, se sintió alentada por las conversaciones y esperaba que la Casa Blanca volviera a ponerse en contacto para el fin de semana, dijo su oficina.

Pero no hubo "ninguna oferta significativamente cambiada" por parte de los republicanos durante su reunión con la administración esta semana, según una persona a la que se le concedió el anonimato para hablar de las negociaciones privadas, citada por AP.

Las esperanzas de la Casa Blanca de llegar a un acuerdo bipartidista sobre infraestructuras se han enfriado, pero no han abandonado el esfuerzo, según un funcionario de la administración no autorizado a hablar públicamente sobre las conversaciones privadas.

Hubo cierta consternación por el hecho de que la contraoferta republicana no se apartara sustancialmente de la propuesta original de 568,000 millones de dólares del partido, dejándola muy lejos del plan de la Casa Blanca, según el funcionario.

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