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Juicio Político

La radical transformación de Giuliani: de respetado alcalde a figura central en la investigación por 'impeachment' de Trump

Atrás quedaron los días en lo que el exalcalde de Nueva York era alabado por todos por la manera cómo lideró la recuperación de la ciudad tras los atentados de septiembre 2001. O, antes, por su acción contra la mafia. Hoy Giuliani, y su cliente el presidente, están a la defensiva.
1 Oct 2019 – 3:17 PM EDT

Rudy Giuliani es un hombre de múltiples caras. La última y más controversial es la de abogado y hombre de confianza de Donald Trump, una posición que lo llevó directamente a Ucrania en una confusa función diplomática, pero no en representación del país, sino de la campaña para la reelección del presidente y que lo puso al centro de la polémica llamada que tiene al presidente bajo proceso de investigación para 'impeachment'.

Lo que alarmó a Washington es que Giuliani sea uno de los personajes principales en la llamada entre Trump y el presidente de Ucrania Volodymyr Zelensky, en la que el mandatario estadounidense ejerció presión para que investigaran al hijo del exvicepresidente Joe Biden.

En la conversación con Zelensky conocida por el texto suministrado por la Casa Blanca, Trump se refirió a Giuliani como un "hombre muy respetado" y "muy capaz", y pidió al presidente ucraniano que atendiera una llamada de su parte.

Lo notable es que Guiliani no puede representar al país en tratos con otros gobiernos porque no es parte del Departamento de Estado, ni siquiera pertenece al equipo de la Casa Blanca como asesor. Solo es el abogado personal de Trump y por eso es que muchos ven “inapropiado” que esté representando al gobierno estadounidense para gestionar que un país extranjero investigue a un expresidente, que, además, luce como el principal contendiente del actual mandatario para las elecciones del 2020.

¿Qué hizo Giuliani?

No es extraño ver a Giuliani en las pantallas de diversas cadenas televisivas defendiendo al presidente con vehemencia e impulsividad.

En una respuesta a The Washington Post Giuliani especificó que “no hace nada que involucre a su cliente sin hablar con él” en respuesta al conocimiento que tenía Trump -su cliente- sobre las acciones de su abogado personal en Ucrania.


En una entrevista con Sean Hannity, presentador de la cadena Fox News, realizada esta semana, Giuliani explicó cómo llegó a la compleja posición donde está ahora.

El Departamento de Estado me llamó y me dijo: '¿Tomaría una llamada del Sr. (Andyry) Yermak, que es el número dos o tres para el presidente electo (Zelensky), ahora el presidente?'. Hablé con él, me dio hechos enormemente importantes. Los transmití todos al Departamento de Estado: a diferencia de las mentiras de los medios, las noticias falsas, no estaba operando por mi cuenta. Estaba operando a pedido del Departamento de Estado”, dijo.

Aunque el Departamento de Estado reconoció que Kurt Volker, quien renunció como enviado especial para Ucrania tras el estallido del escándalo, gestionó una reunión con Yermak, negó que el exalcade haya ido “en representación” de Washington.


Según la información que ha salido a la luz hasta el momento, Giuliani habló con Viktor Shokin, el ex fiscal general ucraniano en diciembre de 2018. Luego, en enero de 2019 se reunió con Yuriy Lutsenko, el fiscal general que sustituyó a Shokin tras su despido bajo el presidente Petro Poroshenko, en Nueva York. En febrero se reúnen por segunda vez en Polonia.

En marzo Lutsenko hace declaraciones a medios estadounidenses sobre la participación ucraniana en las elecciones de 2016, hecha supuestamente en colaboración con el Comité Nacional Demócrata. También alegó que la embajadora Estados Unidos, Marie Yovanovitch, obstruyó la investigación ucraniana de tal participación y dijo que el exvicepresidente Joe Biden estaba tratando de proteger los negocios de su hijo con Ucrania.

En abril Zelensky derrota a Poroshenko en las elecciones presidenciales de Ucrania. Un mes después, The New York Times reportó que Giuliani planeaba viajar a Ucrania para presionar al nuevo gobierno sobre la investigación a la familia Biden. Luego suspendió el viaje.

En junio Giuliani publicó en un mensaje de Twitter: “El nuevo presidente de Ucrania sigue en silencio sobre la investigación de la interferencia ucraniana en las elecciones de 2016 y el supuesto soborno de Biden contra el presidente Poroshenko. Es hora de liderar e investigar si quieres purgar cómo Ucrania fue abusada por la gente de Hillary (Clinton) y (Barack) Obama”.



En julio se produce la llamada en la que Trump pide a Zelensky el “favor” de que investigue la interferencia electoral de 2016 y la presunta corrupción de la familia Biden y además le pide a su colega ucraniano que se reúna con Giuliani para seguir esas discusiones.

Notable transformación

Desde abril de 2018 Giuliani se integró al equipo legal del presidente, principalmente para lidiar con la investigación de Robert Mueller sobre la intervención rusa en las elecciones de 2016.

Como su cliente, Giuliani es dado a las declaraciones explosivas. En medio de su defensa del presidente dijo en una entrevista en julio de 2018 que “colusión no es un crimen”, dando a entender que incluso en el caso de que el presidente hubiera coordinado con los rusos una interferencia electoral, el concepto legal que se estaba manejando en los medios estaba errado y por tanto era inocente.

En ese proceso, algunos expertos legales llegaron a dudar de cuánto bien hacía al presidente la excesiva presencia de su abogado en los medios haciendo afirmaciones polémicas como esas.

Lejos están los días en que Giuliani era uno de los hombres más respetados del país. Ganó proyección y prestigio como fiscal para el Distrito Sur de Nueva York por encabezar entre 1986 y 1987 el proceso contra las llamadas ‘Cinco familias’ que controlaban el crimen organizado en Nueva York y que fue considerado la mayor acción contra la Mafia desde el que destruyó a la organización en Chicago en 1943.

Luego, como alcalde de Nueva York, le tocó levantar a una ciudad en ruinas luego de los atentados a las Torres Gemelas del 11 de septiembre de 2001. Ese año la revista Times lo nombró persona del año.

Desde 1994 el abogado había liderado la ciudad, destacándose por su trabajo en el área de seguridad local, donde logró un descenso en los crímenes violentos, aunque se hizo con la aplicación de una política que grupos de defensa de derechos humanos consideraban que violaba el respeto a las personas y hasta garantías constitucionales.

Fuera del mundo político, entre 2002 y 2007, Giuliani se dedicó al mundo de la empresa privada donde fundó una consultora y empresas de servicios legales e inversiones.

Candidato frustrado

En 2008 regresó al ruedo cuando decidió postularse a la nominación del Partido Republicano, la que terminó perdiendo ante el senador John McCain.

La campaña de Giuliani se vio afectada luego que su excomisionado de policía, Bernard Kerik, fuera acusado varios cargos de fraude fiscal, entre otros. El ex alcalde de Nueva York también lo había recomendado para liderar el Departamento de Seguridad Nacional, postulación de la que se retiró en 2004 al reconocer que había contratado a una niñera indocumentada.

En lugar de postularse para gobernador de Nueva York en 2010 o probar suerte en otra carrera presidencial en 2012, el abogado permaneció en el sector privado. En 2016 Giuliani dio su apoyo a Trump y se convirtió en uno de sus principales defensores.


Después de la elección se rumoreaba fuertemente que Giuliani estaba en la lista para ser el próximo secretario de estado, pero en diciembre de 2016 Trump anunció que el exalcalde había declinado cualquier posición en su gabinete.

En enero de 2017 Trump nombró a Giuliani como su asesor de ciberseguridad, su rol nunca estuvo claro y fue aun más confuso cuando Giuliani dijo que había asesorado al presidente sobre la orden ejecutiva que suspendió la entrada de refugiados provenientes de Yemen , Libia, Somalia, Sudán, Irán, Irak y Siria.

En 2018 Giuliani pasó a ser parte oficial del equipo de abogados del presidente, convirtiéndose en uno de sus asesores más cercanos.

En ese papel Giuliani aparece ahora no como defensor de su cliente, sino como potencial implicado en un esquema que implica abuso de poder del presidente y la posible violación de normas que impiden asistencia extranjera en las elecciones estadounidenses.

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