Kavanaugh da el último empujón para defenderse antes de la votación final en el Senado y reconoce que dijo cosas que no debió

En un artículo de opinión publicado en el diario The Wall Street Journal, el juez argumenta las razones su tono "mordaz" durante la audiencia en el Comité Judicial, expone detalles de su carrera y reitera que fue acusado "erróneamente".
5 Oct 2018 – 9:28 PM EDT

Faltan horas para que el pleno del Senado vote para confirmar o no al juez Brett Kavanaugh como magistrado de la Corte Suprema de Justicia. Con el tiempo en su contra, él decidió dar un empujón final a los legisladores indecisos y, a la vez, defender su honor a través de un artículo de opinión publicado en el diario The Wall Street Journal.

"Fui objeto de acusaciones erróneas y en algunos casos viciadas", se lee en la corta nota. "Mi tiempo en la secundaria y la universidad, hace más de 30 años, ha sido ridículamente distorsionado", escribió al referirse a las acusaciones de agresión sexual hechas por la doctora Christine Blasey Ford y otras dos mujeres, que lo llevaron a un interrogatorio ante el Comité Judicial del Senado.

Según Kavanaugh, al sentarse en esa sala la semana pasada, lo hizo para defender a su familia, su "buen nombre" y una "vida dedicada al servicio público". Y sí, reconoce que su tono fue "mordaz", "enérgico y apasionado" para responder las preguntas de los senadores. "Dije algunas cosas que no debí haber dicho", admitió el juez.

"Por momentos, mi testimonio —tanto en mis palabras iniciales como al responder el interrogatorio— reflejaba mi frustración apabullante de estar siendo erróneamente acusado, sin corroboración, de una horrible conducta completamente contraria a lo que he sido y a mi carácter", dijo. Agregó que también mostraban la "profunda angustia" por la forma "injusta en que las acusaciones estaban siendo manejadas".


Tres mujeres han denunciado agresiones sexuales de Kavanaugh ocurridas en sus años de secundaria y universitarios.

Christine Blasey Ford es la primera mujer que habló en contra del juez. Aseguró que en una fiesta de secundaria en los años 80, Kavanaugh la inmovilizó en una cama e intentó quitarle el traje de baño y la ropa. Todo ocurrió ante la mirada de uno de los amigos del ahora juez, Mark Judge. Ella dice estar "100% segura" de quién fue su agresor: asegura que fue Kavanaugh.

Deborah Ramírez fue la segunda. Contó que en una fiesta de la universidad entre 1983 y 1984, Kavanaugh se expuso ante ella con sus genitales desnudos, le puso el pene en la cara y la hizo tocarlo sin su consentimiento.


Y Julie Swetnick fue la tercera en mencionarlo. Si bien aseguró que no fue agredida sexualmente por el nominado a la Corte Suprema, dijo bajo juramento que se había convertido “en la víctima de una de esas violaciones de 'pandillas' o de 'trenes' en las que Kavanaugh y su amigo Judge estuvieron presentes" en una fiesta en Washington DC, en 1982.

Él lo ha negado todo. Incluso en el artículo de The Wall Street Journal. Algunos senadores republicanos y el presidente Donald Trump aseguran que su testimonio fue "convincente". Entre los primeros, tiene votos; el segundo, esta semana le dio su apoyo al presentarlo como víctima mientras se mofaba de las respuestas de la doctora Ford ante los legisladores.

Por fuera, entre sus compañeros de secundaria y de la universidad tiene partidarios y también detractores que reiteran los excesos de Kavanaugh con el alcohol que, en algunos casos, lo llevaron a tener reacciones agresivas.



"Un juez debe ser independiente"

Desde el jueves pasado, cuando ocurrió la audiencia en el Comité Judicial, las calles frente a la Corte Suprema de Justicia han visto protestas. Algunos cuestionan que el juez tenga una postura política que pueda favorecer a Trump; las mujeres le reclaman el derecho a decidir sobre sus cuerpos, al recordarle su decisión de 2017 de no permitir abortar a una inmigrante indocumentada. Otros muchos, sencillamente, se niegan a sentar en el mayor tribunal del país, y de por vida, a una persona que haya sido acusada de agresiones sexuales.

Este jueves Kavanaugh también se defendió de estos señalamientos. Recordó sus 28 años como abogado de carrera, sus 12 como juez de la Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia y sus cinco años en la Casa Blanca de George W. Bush. Dijo que en ese tiempo la mayoría de sus 48 empleados fueron mujeres.

Luego, habló de su rol como juez y de la separación de poderes que debe reinar en la Corte Suprema. "Soy un juez pro leyes (...) Y como el juez Kennedy nos enseñó, un juez debe ser independiente y no debe moverse por presiones públicas".

"La Corte Suprema nunca debe ser vista como una institución partidista", dijo y prometió que decidirá los casos de acuerdo con la Constitución.

Luego, aseguró que como juez tendrá la misma calidad que tiene como persona e hizo una última promesa: "Si soy confirmado por el Senado para servir en la Suprema Corte, mantendré una mente abierta en cada caso".

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