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Golpe contra Theresa May en el Reino Unido: la revancha de los jóvenes urbanos europeístas

Los conservadores aspiraban a reforzar su poder para negociar en mejores condiciones su salida de la UE. Su pérdida de poder los empuja a un gobierno frágil y poco duradero.
9 Jun 2017 – 5:53 AM EDT

La primera ministra Theresa May convocó elecciones anticipadas para reforzar su mandato en las negociaciones de salida del Reino Unido de la Unión Europea. La conservadora no sólo no lo logró este jueves, sino que perdió la mayoría de su partido en el Parlamento y se arriesga ahora a quedarse sin su puesto. El brexit se puede retrasar o producir en condiciones desfavorables para el país.

Pese a que su contrincante, el laborista Jeremy Corbyn, era una figura impopular y empezó la campaña con una desventaja de más de 20 puntos en las encuestas, estas elecciones fueron en cierta medida una segunda oportunidad para pronunciarse sobre el mensaje aislacionista y antiinmigración que triunfó en el referéndum de hace un año. Con la participación más alta desde 1997, los jóvenes urbanos empujaron la oposición a los conservadores.

Más que nunca hay una brecha generacional entre los jóvenes cosmopolitas y los más mayores y escépticos de la globalización. El 67% de los votantes entre 18 y 24 años apoyaron a los laboristas; el 59% de los de más de 55 años optaron por los conservadores. La brecha es casi idéntica a la que se produjo con el referéndum del brexit, que los más jóvenes rechazaron y los más mayores apoyaron. Esta diferencia generacional también se notó en las elecciones de Estados Unidos en 2016, con el mayor respaldo entre los jóvenes para Hillary Clinton y entre los más mayores para Donald Trump.

También es significativo el hundimiento del UKIP, el partido de Nigel Farage, admirador de Trump y artífice del brexit. Tras años siendo una fuerza minoritaria pero clave de la derecha, ahora se ha quedado sin ningún escaño.

El lío

El Reino Unido está poco acostumbrado a que ninguno de los dos principales partidos tenga la mayoría absoluta. Le sucedió a David Cameron en 2010, pero entonces logró los escaños necesarios con el apoyo de los liberal-demócratas de manera rápida. El centrismo de Cameron hacía más fácil conquistar a este partido europeísta y que entonces tenía más fuerza.

En este caso, los liberal-demócratas tienen menos peso y además ya aprendieron la lección de lo que supone pactar con los conservadores. Han sido castigados por los electores en los dos últimos comicios. Su líder más popular, Nick Clegg, que fue viceprimer ministro, perdió este jueves su escaño.

Los conservadores tienen ahora varias opciones, pero ninguna de ellas es buena para el partido o para May. Pueden gobernar en minoría con apoyos ad hoc para aprobar decisiones concretas o formar una alianza más estable con los unionistas de Irlanda del Norte. En cualquier caso, es difícil que May aguante en el puesto, como intenta, y que cualquiera que sea premier dure los cinco años hasta las próximas elecciones.

La premier ha comunicado a la Reina que intentará formar gobierno, pero su partido puede sustituirla y, si resiste, puede verse forzada a adelantar los próximos comicios.

El brexit

Para mayor complicación, la débil primera ministra, o su sustituto, tiene que negociar las condiciones de salida del Reino Unido de la Unión Europea en el próximo año y medio.

May pidió formalmente la salida el pasado 29 de marzo, con lo que, según las reglas de la UE, el Reino Unido tiene que estar fuera para marzo de 2019. Para conseguir eso, el pacto tiene que estar terminado en 2018, de modo que les dé tiempo a los 27 Estados miembros restantes de la UE a aprobar en sus parlamentos el acuerdo.

Las charlas no son fáciles y quién más tiene que perder es el Reino Unido, cuyo principal mercado es el resto de la Unión Europea. Si los británicos no llegan en paralelo a un pacto comercial tendrán que pagar aranceles con una disminución inmediata de sus exportaciones.

Los socios europeos ya han dejado claro que si el Reino Unido quiere seguir comerciando como hasta ahora tendrá que aceptar la libertad de circulación de personas y otras condiciones. En la práctica, esto puede suponer el escenario más temido en Londres: que el Reino Unido tenga que aceptar las normas de la UE sin tener voz en cómo se elaboran.

May prometía una salida “dura” de la Unión Europea aunque la canciller alemana, Angela Merkel, ya le había advertido que no se hiciera “ilusiones”. Ahora parece cada vez más difícil.

Para empezar, las charlas debían empezar el día 19 de este mes y esa fecha está ahora en cuestión.

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, ya ha avisado que aunque los británicos tarden en empezar a negociar la fecha de la salida está puesta.


Aunque el plazo está establecido, la experiencia indica que la UE adapta sus reglas a las circunstancias políticas cuando hay voluntad de Alemania y Francia.

Los laboristas y los liberal-demócratas ya han sugerido que podría haber otra consulta sobre el brexit, por ejemplo sobre las condiciones pactadas. Pero ese escenario es improbable mientras sigan gobernando los conservadores.

La amiga de Trump

El presidente de Estados Unidos tiene poca relación con otros líderes mundiales, pero ha mostrado cierta simpatía hacia Theresa May entre los europeos que conoce.

La primera ministra británica fue la primera mandataria en visitar a Trump, una semana después de la toma de posesión. Y pese a sus diferencias personales, May ha sido muy cuidadosa para no criticar al líder de Estados Unidos.

En las reuniones en Bruselas y Taormina a finales de mayo, Trump se enfrentó a los europeos, los criticó en una ceremonia simbólica en la OTAN e incluso empujó a uno de los aliados. Apenas habló con ellos, pero May era una de las excepciones.

La primera ministra británica, temerosa de quedarse aislada y deseosa de un acuerdo comercial con Estados Unidos, ha evitado atacar a Trump. Incluso en los puntos de conflicto. Aunque ella y su país están a favor del acuerdo de lucha contra el cambio climático del que se salió Trump, May no quiso firmar una declaración de compromiso con el pacto y crítica a EEUU de Alemania, Francia e Italia.

La cercanía a Trump ha sido uno de los motivos de ataque contra ella. Y Trump ha ayudado poco, por ejemplo con el enfrentamiento repentino contra el alcalde de Londres unas horas después de los atentados. El presidente de Estados Unidos es muy impopular en el Reino Unido, incluso entre los conservadores.

El miedo a la fractura

Una de los resultados de la votación de este jueves ha sido la bajada de los nacionalistas escoceses, que piden un referéndum sobre su independencia. Escocia es un territorio muy europeísta y la mayoría de sus votantes rechazaron la salida del país de la Unión Europea.

En 2014, Escocia ya celebró una consulta sobre su independencia y la mayoría de los votantes apoyaron quedarse el Reino Unido, pero el descontento por el brexit abría la posibilidad de un nuevo referéndum.

Este jueves Alex Salmond, el artífice del movimiento independentista, incluso perdió su escaño.


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