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El día 'infernal' de Trump en Bruselas en el que empujó a un aliado, regañó a los demás y se negó a decir que los defenderá

El presidente critica a los europeos por no gastar más en defensa, no se compromete a proteger a los aliados en caso de ataque y despierta inquietud sobre su relación con Rusia.
25 May 2017 – 2:57 PM EDT

En sus pocas horas en Bruselas, el presidente Donald Trump inquietó al presidente polaco de la UE sobre su relación con Rusia, evitó comprometerse a proteger a los aliados y regañó a los demás miembros de la OTAN por no gastar más en defensa o por invertir el presupuesto común en la sede nueva durante la ceremonia de inauguración.

Incluso protagonizó un momento raro en público al apartar al primer ministro de Montenegro, un pequeño país balcánico y nuevo miembro de la Alianza. Fue un gesto insólito, pero la mayoría de los aliados de los Balcanes y el Este de Europa estaban más preocupados por el hecho de que Trump no se comprometiera al principio de defensa mutua que creen les protege de los avances de Rusia.

Las expectativas sobre la visita de Trump a Bruselas (ex “agujero del infierno”) eran bajas, pero la falta de conexión personal del presidente con los líderes y los puntos de desacuerdo político quedaron en evidencia este jueves en encuentros que habitualmente son ceremoniales.

El silencio

Trump empezó su día con una charla con los líderes de las instituciones de la UE, que posaron con gesto circunspecto junto al presidente de Estados Unidos. La escena fue fría incluso entre las delegaciones de ambos lados, al menos en la porción de la conversación que presenció el pool de periodistas de la Casa Blanca.

No hubo declaraciones conjuntas ni a la entrada ni a la salida de la reunión como suele ser habitual en este tipo de visitas en Bruselas. Los europeos, los únicos que dieron más detalles después, subrayaron algunas discrepancias.

Donald Tusk, el presidente del Consejo Europeo, el órgano que representa a los gobiernos, dijo después que había “áreas de acuerdo”, lo habitual tras este tipo de encuentros, pero destacó las diferencias en la lucha contra el cambio climático, el comercio y la relación con Rusia. “No estoy 100% seguro de que Trump y yo tengamos una opinión común sobre Rusia”, dijo Tusk, que es polaco y se ha quejado en el pasado de que parte de sus colegas europeos no entendían la amenaza rusa, pero que solía tener a Estados Unidos de aliado.

Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, órgano colegislador de la organización, se mostró especialmente serio en la reunión con Trump y dijo después que el presidente de Estados Unidos es “un interlocutor eficaz y pragmático”, pero que espera que no “tuitee” sobre él.

El peligro del 'Brexit'

Más allá de la retórica, el equipo de Trump está descubriendo que algunas de sus ideas sobre Europa son perjudiciales incluso para Estados Unidos.

Según fuentes de la UE, la delegación americana explicó a la europea que la Casa Blanca está preocupada por la salida de Reino Unido de la UE porque puede costar puestos de trabajo en todo el mundo, también en Estados Unidos. Trump se definió a sí mismo como “Mr. Brexit” durante la campaña electoral de 2016, alabó el resultado del reférendum y se hizo fotos triunfantes con Nigel Farage, el euroescéptico que más empujó por la ruptura con la UE.

La comida con Emmanuel Macron, el nuevo presidente francés, tampoco fue una fiesta de cordialidad. “No interpretamos las cosas de la misma manera, pero hemos sido sinceros”, dijo Macron.

Macron apretó la mano de Trump con energía ante las cámaras, incluso forzando el gesto y manteniendo el apretón más tiempo del que el presidente de Estados Unidos parecía querer.

La bronca a los aliados

Los momentos de mayor desconexión llegaron en cualquier caso por la tarde, en la OTAN. La ceremonia de inauguración del nuevo edificio y de homenaje al principio de defensa común junto a restos del muro de Berlín y de la torre norte del World Trade Center fue incómoda porque no se limitó a los clásicos discursos de unidad de estos actos.

La canciller Angela Merkel fue la primera que le mandó un mensaje sutil a Trump al decir: “No es el aislamiento ni levantar muros lo que nos lleva al éxito, sino la apertura de sociedades que comparten los mismos valores”.

“Los valores de la OTAN no son obsoletos”, dijo también el primer ministro belga, Charles Michel, en referencia a la frase repetida de Trump de que la Alianza se había quedado obsoleta.

Trump no se paró en sutilezas y aprovechó la ceremonia para pedir a los demás miembros de la OTAN que gasten más en su defensa porque “no es justo para el contribuyente estadounidense” que 23 de los 28 Estados miembros de la Alianza no cumplan sus compromisos.

Les recordó su deuda “de enormes cantidades de dinero” con la organización y sugirió que estaban despilfarrando al construir una nueva sede. “No he preguntado ni una vez cuánto ha costado la nueva sede de la OTAN. No lo voy a hacer, pero es bonita”, dijo Trump.

El nuevo edificio ha costado más de 1,200 millones de dólares y es un proyecto que ha llevado décadas. Desde que se trasladó a Bruselas en los años 60, la OTAN estaba instalada de manera “provisional” en un edificio de aire hospitalario al otro lado de la carretera donde está el actual que tuvo problemas de amianto y era conocido por algunos como “Siberia”.

Mientras Trump criticaba a los aliados por no invertir suficiente, el primer ministro de Luxemburgo se puso a cuchichear con sus colegas.

En su discurso, en cambio, Trump no renovó el compromiso de Estados Unidos con el artículo 5 del Tratado de la OTAN, es decir la defensa mutua si uno de los aliados es atacado. En días anteriores, la Casa Blanca había asegurado que el presidente lo haría en el discurso.

Para algunos países del Este que se sienten amenazados por Rusia este punto es especialmente importante.

Después del discurso, el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, aseguró que Trump sí está comprometido con el artículo 5 aunque no lo dijera expresamente.

El empujón

Los momentos de incomodidad fueron inusualmente numerosos para una cumbre de este tipo y más delante de las cámaras.

Trump apartó con brusquedad al primer ministro de Montenegro, Dusko Markovic, para ponerse por delante del grupo en el que estaba. El montenegrino le agarró ligeramente el brazo, la presidenta lituana se volvió hacia Trump y el presidente de Estados Unidos reaccionó con gesto serio. Montenegro se convertirá en el país número 29 de la OTAN en junio.

Un asesor de Trump en la Casa Blanca aseguró después de que el gesto de Trump parecía simplemente una manera de “saludar”. Spicer dijo no haber visto las imágenes.

Más allá de este encuentro, Trump estuvo la mayor parte del rato informal previo a la reunión de líderes en silencio, sin acercarse a los demás.

El encuentro a puerta cerrada fue más breve de lo habitual respecto a otras cumbres de la OTAN. Trump participó en la cena temprana y se marchó de Bruselas sobre las ocho y media de la tarde, sin dar rueda de prensa ni entretenerse con otros líderes.

Este fin de semana tiene la ocasión de volver a ver a algunos, en la reunión del G-7, el grupo de las siete economías mayores del mundo, en Sicilia.


Las fotografías inolvidables del primer viaje internacional del presidente Donald Trump

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