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Estos son los 4 demócratas que podrían enfrentar a Trump en las presidenciales de 2020

Aún faltan cuatro años para la nueva elección. Ni siquiera Donald Trump ha asumido como presidente electo, pero ya algunos nombres comienzan a sonar entre los demócratas, como candidatos con posibilidades de destronar al magnate.
15 Nov 2016 – 2:28 PM EST



Elizabeth Warren, senadora por Massachusetts

Warren es conocida como la “gran dama” de la izquierda estadounidense. La senadora fue una de las primeras demócratas en hablar de la erosión de la clase media y en criticar férreamente la influencia de Wall Street y de las grandes corporaciones en la política, acompañada por el también senador Bernie Sanders. Ese discurso podría jugar a su favor, pues su postura sobre las desigualdades y las dificultades de la clase media y trabajadora podría calar incluso en los republicanos dudosos de la capacidad de Trump para atender estos problemas con políticas efectivas.

La experiencia de la senadora liberal –que asumió en noviembre de 2012– en bancarrotas y finanzas personales la llevó a presidir el Grupo de Supervisión del Congreso, que aplicó la Ley de Estabilización Económica de Emergencia durante la recesión que golpeó a Estados Unidos en 2008. Es vista como un eje conciliador dentro del Partido Demócrata. Incluso jugó ese rol tras la designación de Hillary Clinton como candidata y la apoyó en campaña con un duro discurso contra Donald Trump por su irrespeto a las mujeres. De competir en 2020 contra Trump, lo haría a sus 71 años.

Cory Booker, senador por Nueva Jersey

Llega al Senado tras la muerte del demócrata Frank Lautenberg, en junio de 2013, y se convierte en el primer senador negro después de Barack Obama. De lanzarse a una contienda presidencial en 2020, podría capitalizar de nuevo el voto negro a favor de los demócratas, que retrocedió 5% en estas presidenciales si se compara con el registrado en 2012, según exit polls publicadas por el diario The New York Times. Es posible que también tenga a su favor el voto de los hispanos, pues ha apoyado distintos esfuerzos de organizaciones y gubernamentales a favor de una reforma migratoria. Ha sido además un acérrimo promotor de la reforma del sistema de justicia penal estadounidense.

Su nombre estuvo entre las opciones de Clinton para acompañarla en la candidatura vicepresidencial. También fue considerado como un posible nominado de Obama para sustituir al fallecido juez conservador Antonin Scalia en la Corte Suprema, pero la nominación no prosperó.

Julián Castro, secretario del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano

Llegó a la secretaría al ser nominado por el presidente Barack Obama. Con apenas 41 años y de ascendencia mexicana, Castro tiene a su favor que podría atraer al voto latino –aunque no habla bien el español. Desde que asumió en 2009 la alcaldía de San Antonio, en Texas, ha sido considerado como una estrella política ascendente dentro del Partido Demócrata. De hecho, fue el primer hispano en presentar el discurso de apertura en la Convención Demócrata de 2012, en Carolina del Norte.

Sin embargo, tiene cosas en su contra. Entre ellas, una denuncia podría acompañarle en su eventual campaña, incluso para ser usada por miembros de su propio partido en las primarias. Unas 13 organizaciones acusaron en abril de 2016 al político demócrata de haber vendido más de 15,000 hipotecas (en 2015) con descuentos de hasta 45% a grandes corporaciones como The Blackstone Group, famosa por embargos hipotecarios. Además, la petición criticaba que bajo su administración en el Departamento de Vivienda había vendido 98% de hipotecas a bancos de Wall Street.

Bernie Sanders, senador por Vermont y exprecandidato presidencial

Sin filiación en ninguno de los grandes partidos, este año Sanders se lanzó a una carrera como precandidato para el Partido Demócrata contra Hillary Clinton con una ‘revolución’ contra la influencia de Wall Street y las grandes corporaciones en la política, y a favor de la clase media y de mejores salarios. Con esas premisas ganó el voto de los millennials y podría recapitalizarlo, además de movilizar a más electores que se negaron a darle su voto al establishment político que representaba Hillary Clinton. Tras perder en las primarias, continuó como senador por el norteño estado de Vermont.

Su experiencia política es incuestionable. Fue alcalde de Burlington por ocho años (1981 a 1989) y es el independiente con más años en la historia del Congreso estadounidense. Y aunque perdió la nominación, no descarta una futura candidatura presidencial: "Vamos a tomarnos una cosa a la vez, pero no estoy descartando nada", dijo hace una semana a la agencia The Associated Press. Para lograrlo, solo tiene un punto en su contra: la edad. Para 2020, tendría 79 años.



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