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Con el bombardeo en Siria Trump manda un mensaje múltiple que lo distancia de Rusia

Los 59 misiles Tomahawck lanzados contra una base militar siria pueden tener varios efectos políticos necesarios para un gobierno agobiado por el escándalo del ‘Rusiagate’ y necesitado de un repunte en su popularidad.
7 Abr 2017 – 6:09 AM EDT

Los misiles estaban dirigidos contra la base aérea de Shayrat en el oeste de Siria, pero el mensaje que llevaban puede estar destinado a distintos frentes conflictivos, fuera y dentro de EEUU.

Una lectura inicial de la primera gran operación militar de Donald Trump debe considerar el efecto que tiene un enfrentamiento indirecto con el gobierno de Rusia en Siria, justo cuando el escándalo por el espionaje ruso durante las elecciones presidenciales proyecta una creciente sombra sobre la Casa Blanca.

Washington ha estado en contra de al-Asad desde el inicio de la guerra civil en Siria en 2011, apoyando de manera irregular las fuerzas rebeldes consideradas “moderadas”, mientras que Moscú respalda moral y militarmente al gobierno sirio en su enfrentamiento contra esos que el gobierno de Damasco -y por extensión el de Moscú- llama grupos terroristas.

Como candidato y luego como presidente electo, Trump sugirió que una coordinación con los rusos en el manejo de la crisis siria sería una buena cosa para lograr la estabilización de la región, detener el flujo de refugiados y destruir los grupos terroristas que operan en el país, como el grupo yihadista Estado Islámico.


Entonces, más de un republicano de alto perfil le recordó al magnate que Rusia no podía considerarse amigo o socio de EEUU.

La sola reacción incial desde Moscú al ataque misilístico, denunciando la "agresión a una nación soberana" y suspendiendo el intercambio de información operacional en Siria con EEUU, debería ayudarles a los suspicaces superar esa preocupación.

El mensaje que la Casa Blanca puede estar enviando a la opinión pública es que no existe tal cercanía con los rusos, ni siquiera en asuntos de política exterior. Y si Trump no convence con ese argumento, por lo menos logrará cambiar el rumbo de la discusión por los próximos días alejando la sombre del 'Rusiagate'.

Rusia: entre “incompetente y cómplice”

En la breve alocución ofrecida el jueves hacia las 10:00 pm hora del este, desde Mar-a-lago, su resort del sur de Florida, el presidente no indicó si la acción había sido coordinada o al menos consultada con Rusia.

Aunque las fuentes del Pentágono indicaron que se usaron canales regulares entre ambas fuerzas armadas para informar a Rusia de la inminencia de la acción, el secretario de Estado Rex Tillerson aseguró que no hubo consultas previas con Moscú para lanzar la operación.

En esa línea de endurecer la retórica ante Rusia, Tillerson dijo la noche del jueves a los periodistas desplegados en Mar-a-Lago que Moscú tenía cierta responsabilidad en el ataque con gas sarín del martes, que dejó unos 90 muertos, por no haber cumplido con su parte para desmantelar el arsenal químico sirio pactado en 2013.


Siria: las dramáticas imágenes del supuesto ataque químico que dejó más de 70 muertos, entre ellos una decena de menores

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El secretario Tillerson, quien estará en Moscú la próxima semana y cuyas cercanas conexiones con el gobierno ruso cuando era director de Exxon Mobil fueron muy cuestionadas durante el proceso de confirmación en el Senado, ha ido radicalizando su discurso hacia Moscú en los últimos días.

Ahora Tillerson asegura que el futuro de al-Asad es “incierto” y que “parece que no habrá papel para él gobernando el pueblo sirio”, aunque advirtió a los medios que el bombardeo no implicaba un cambio de la política de Washington hacia Siria y dio a entender que no había más ataques previstos.

Todo el gobierno estadounidense ha ido cambiando sus posiciones. Apenas el miércoles el portavoz presidencial Sean Spicer aseguraba que EEUU no tenía intenciones de presionar por la caída de al-Asad (eso es cosa de su pueblo, dijo Spicer expresando una injustificada confianza en la capacidad de renovación democrática de Siria)

Al contrario de Obama

Con la acción en Siria, Trump se desmarca también del presidente Barack Obama, a quien criticó desde la campaña, por no actuar contra al-Asad cuando cruzó la “línea roja” que el entonces presidente estableció (aunque antes de meterse en la política, Trump había pedido a Obama no atacar Siria).

En su primera reacción al ataque químico del martes, la Casa Blanca lanzó una muy inusual crítica al gobierno anterior al responsabilizarlo de lo ocurrido por haber ejercido una política “débil” ante el gobernante sirio.


El nuevo gobierno republicano está mostrando que está dispuesto a usar el músculo militar cuando lo considere necesario, contrario al uso de la diplomacia que cultivó Obama (pese a su renuencia a recurrir la fuerza el demócrata mantuvo la guerra en Afganistán, además de operaciones en Irak, Pakistán y acciones en Yemen)

Con sesenta misiles lanzados en Siria el presidente Trump quizá no está definiendo la base de su futura política exterior, ni siquiera el curso de acción en Medio Oriente, pero está aprovechando para sacudir la escena internacional, enviar advertencias simultáneas contra varios países y de paso, acallar la discusión sobre el ‘ Rusiagate’ dentro del país.

Todo eso mientras en Mar-a-lago estaba de visita el presidente Xi-Jinping de China, país con el que puede haber roces en el futuro por su política expansiva en el Mar de China.

El gobierno de Pekín también es el principal interlocutor de la comunista Corea del Norte, cuyo programa nuclear Washington considera una amenaza para su seguridad nacional.

Con los misiles lanzados contra Siria, Trump aprovecha para proyectar una imagen de fuerza y decisión que le ha sido difícil lograr en estos primeros días de gestión.



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