Cómo el regreso del duro discurso sobre inmigración ayuda a Trump a escapar del ‘Rusiagate’

El presidente dio la semana pasada su respaldo a una polémica iniciativa republicana para recortar por la mitad la inmigración legal. Aunque no cuenta con el respaldo de muchos dentro del partido para sacarla adelante, esto le sirve para reactivar a sus seguidores más fervientes y desplazar momentáneamente el foco de la investigación sobre la injerencia rusa en las elecciones.
7 Ago 2017 – 11:50 AM EDT

Desde que Donald Trump llegó a la Casa Blanca el debate político en Washington está centrado en Rusia y su intervención en las elecciones estadounidenses. Los contactos del personal de campaña republicana han alcanzado al hijo mayor del presidente con emisarios rusos. Pero súbitamente el gobienro abrió otra vez el frente centrado en inmigración. Un fuego que se enciende para opacar otros en el caos del gobierno actual.

Todo ocurrió durante apenas esta semana. El miércoles Trump salió en público apoyando un proyecto de ley de inmigración (RAISE) que ya había sido presentado en febrero por los senadores republicanos David Perdue (Georgia) y Tom Cotton (Arkansas). La propuesta reduce en un 50% la inmigración legal para 2027 y reduce la reunificación familiar, que ha sido enfoque fundamental en la política migratoria estadounidense por décadas.

Ese día el presidente retomó ante las cámaras frases que lo llevaron al triunfo en la campaña. "La política migratoria actual ha puesto una gran presión en los trabajadores americanos, contribuyentes y los recursos de las comunidades", declaró al hablar de RAISE.

Trump sabe perfectamente que, sin el apoyo de bastiones republicanos en el área de inmigración en el Senado como John McCain y Lindsey Graham, la propuesta no llegará a ninguna parte, porque no tiene los votos suficientes, pero eso no lo frenó para dar su respaldo público a un proyecto polémico, en lugar de trabajar en privado para lograr un acuerdo.

Todo a la vez

En paralelo a las imágenes del presidente junto a Cotton y Perdue, el asesor de la Casa Blanca Stephen Miller capturó la atención de la prensa al desvirtuar el mensaje de bienvendia consagrado en el poema al pie de la Estatua de la Libertad, mientras tenía una acalorada discusión con periodistas al defender RAISE.


Esta misma semana el Departamento de Justicia envió cartas a las ciudades de Baltimore, Maryland; Albuquerque, Nuevo México; Stockton y San Bernardino, California afectadas por la violencia con armas de fuego, advirtiéndoles que no podrán beneficiarse de un nuevo programa que proporciona dinero para combatir el narcotráfico a menos que colaboren y den acceso a autoridades de inmigación, abandonando su condición de 'ciudades santuario'.

Luego toda la atención se centro en filtración de una llamada entre el presidente de México Enrique Peña Nieto y Trump, donde el mandatario estadounidense lo presionaba fuertemente para que no dijera a los medios que los mexicanos no pagarían la construcción del muro en la frontera, una de las grandes promesas de campaña del republicano.

Todo esto ha logrado sepultar –aunque sea por algunos días–, los avances en la investigación sobre el ' Rusiagate', los supuestos lazos de la campaña de Trump con Rusia y la intevención de Moscú en las elecciones estadounidenses.

Según José Parra, consultor político y fundador de Próspero Latino, Trump y su equipo se caracterizan por generar distracciones en la opinión pública. "Hicieron lo mismo en la campaña. Cada vez que sufría un revés sacaba el tema del muro y las deportaciones. Es su chivo expiatorio", dijo.

"Tienes un sector del electorado blanco que lo apoyó, que sigue resentido pero a la vez no siente los efectos económicos de su gobierno. Ahí el mensaje de los inmigrantes robando los trabajos de los americanos tiene llegada", agregó.

Un caos en el Salón Oval

El enfoque sobre inmigración llega después de que Trump dejara caer a su jefe de gabinete Reince Priebus y nombrara como su reemplazo al general John Kelly, secretario de Seguridad Nacional, una figura implacable en temas de inmigración y deportaciones.


También se da después de la debacle en su equipo de comunicaciones, que aún no logra un líder ni un mensaje claro y que ha pasado de escándalo en escándalo, con la salida primero del secretario de prensa Sean Spicer y luego del director de comunicaciones Anthony Scaramucci.

José Aristimuño consultor político y presidente de la firma Now Strategies cree que es Trump quien está detrás de la estrategia que poner a los inmigrantes en el centro de la polémica.

"Él es su único jefe, no se deja controlar, ni aconsejar por nadie, porque no tiene confianza en sus empleados", aseguró Aristimuño, quien trabajó en la campaña del exgobernador de Maryland Martin O'Malley por la nominación del Partido Demócrata en 2016.

"Pero aunque la Casa Blanca se esté cayendo y generen todo tipo de distracciones, 'Rusiagate' no se irá a ninguna parte. La investigación está avanzando y no saldrá del debate público", comentó.

De acuerdo al encuestador John Zogby la estrategia de distraer al público con inmigración es útil hasta cierto punto y depende cómo se haga. "Creo que el presidente y su equipo están tratando de cambiar el tema, pero pienso que escogieron mal. La inmigración legal es popular y no ha sido un enfoque en la conversación global", dijo.

"Al enfocarse en la inmigración legal Trump está cambiando el tema, pero con el riesgo de enfurecer a demócratas y republicanos moderados que quieren trabajar con él en la reforma tributaria salud y el presupuesto del próximo año. Puede ser un intento para reavivar su base conservadora en un momento en que está perdiendo su apoyo. Si es una estrategia es una muy mala",

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