Un agente de la DEA implica al hermano de la primera dama de Venezuela en un caso de narcotráfico

Un agente de la DEA afirmó en una audiencia de juicio que Bladimir Flores, quien desempeña un alto cargo policial, hizo conexiones con un narcotraficante para coordinar envíos de droga a Honduras y Estados Unidos.
9 Sep 2016 – 1:20 AM EDT

El hermano de la primera dama de Venezuela, Cilia Flores, que desempeña un alto cargo policias en ese país, fue implicado este jueves por un agente de la DEA en una investigación por narcotráfico que conoce un tribunal de Nueva York contra dos sobrinos de la esposa del presidente Nicolás Maduro.

Bladimir Flores, quien es inspector general de la policía de investigación venezolana, conocida como Cicpc, habría gestionado una reunión entre un familiar y un narcotraficante para coordinar envíos de drogas a Estados Unidos.

El agente de la DEA, Sandalio González, testificó este jueves ante una corte federal en Manhattan donde se ventila la investigación a Franqui Francisco Flores de Freitas y a Efraín Antonio Campo Flores, sobrinos de la primera dama.

El testimonio se dio en medio de un proceso judicial en el que los abogados defensores intentaron suprimir evidencia contra los sobrinos de Flores y las declaraciones que brindaron tras sus arrestos en noviembre del 2015.

Ambos están enfrentando cargos por trabajar con otras personas para intentar enviar 1,763.7 libras (800 kilos) de cocaína desde Venezuela a Honduras para que luego fuera llevada a Estados Unidos.

Ante la corte, González explicó que la investigación comenzó luego de que un testigo que cooperaba con la agencia en Honduras, un narcotraficante conocido como "El Sentado", le dijo en octubre que un funcionario venezolano llamado Bladimir Flores iba a enviar a un sobrino para reunirse con él.

"Él (testigo cooperante) indicó que esos individuos querían volar aviones cargados de droga a Honduras con planes de vuelo", dijo Gonzalez.

Sin embargo, González no aclaró el rol de Bladimir Flores en la operación.

El funcionario policial venezolano no pudo ser contactado para que comentara sobre el tema.


Alcohol, drogas y prostitutas

Durante su largo testimonio que se prolongó por seis horas, González dio una imagen del gobierno venezolano como protector o cómplice del tráfico de drogas.

El agente acusó a los sobrinos de la primera dama Cilia Flores de ser traficantes de drogas de alto rango que decían que aviones llenos de drogas podrían usar la rampa presidencial en el aeropuerto de Caracas.

"Ellos indicaron que tenían el manejo del principal aeropuerto en Caracas y que entonces podrían fácilmente despachar aviones con drogas desde la rampa presidencial", destacó.

No obstante, al ser interrogado por los abogados de los sobrinos, González reconoció una serie de problemas relacionados con la confianza de la DEA en alias "El Sentado" y con dos informantes que bajo su dirección se hicieron pasar por traficantes de droga mexicanos.

Randall Jackson y David Rody, abogados que defienden a los sobrinos, argumentaron de forma agresiva que la investigación del gobierno estadounidense estuvo plagada de errores de procedimiento y que estuvo basada en información poco fiable lograda a través de informantes que son criminales.

En un momento dado Rody dijo que la DEA hacía pagos de 10,000 dólares a los informantes para cubrir sus gastos, incluyendo hoteles y comida.

"¿Y usted no sabe si el dinero fue usado para drogas o prostitutas?", preguntó a González.

González comentó que "El Sentado" no grabó su primer encuentro con los sobrinos en octubre del 2015, a pesar de las instrucciones para hacerlo. Los fiscales dijeron que "El Sentado" fue asesinado en Honduras en diciembre pasado.

Campo y Flores se han declarado inocentes ante cargos de asociación delictiva para importar 800 kilogramos de cocaína a Estados Unidos. Los venezolanos, de 29 y 30 años, respectivamente, se encuentran detenidos en Nueva York desde noviembre.

El caso es similar a otros que la justicia estadounidense lleva a cabo en contra de altos funcionarios venezolanos a los que acusa de tráfico de drogas en un momento en que las revueltas políticas y económicas van en aumento en el país latinoamericano.

Publicidad