Kim Jong Un cruzará a pie la frontera para reunirse con Moon Jae In: así será la histórica cumbre entre las dos Coreas

El gobernante norcoreano se verá frente a frente con el presidente surcoreano a las 9:30 am de este viernes (08:30 pm del jueves en EEUU). Ambos plantarán un árbol y pasarán revista a la guardia de honor. Se espera que tras el encuentro se abra camino a un acuerdo bilateral de paz y la desnuclearización de la península.
26 Abr 2018 – 2:17 AM EDT

Corea del Norte y Corea del Sur ultiman los detalles de la histórica cumbre prevista para este viernes (noche del jueves en EEUU) entre los gobernantes de los dos países, Kim Jong Un y Moon-Jae In, respectivamente, una cita que puede marcar el comienzo de un proceso para alcanzar la paz definitiva entre las dos naciones y la desnuclearización de la península.

La reunión de este viernes ha estado precedida de gestos de buena voluntad de parte y parte. El viernes pasado, ambos países instalaron una línea de comunicación telefónica directa entre los despachos de gobierno de Seúl y Pyongyang. Un día después, Corea del Norte anunció la suspensión de las pruebas de armas nucleares y de lanzamiento de misiles balísticos. Este lunes, Corea del Sur apagó los altavoces instalados en la frontera desde los que emitía propaganda destinada a que soldados norcoreanos desertaran.

En víspera de la cumbre, Seúl dio a conocer algunos detalles del encuentro que se llevará a cabo en el lado sur del poblado fronterizo de Panmunjom.

Según lo programado, Kim cruzará a pie la línea de demarcación militar a las 9:30 am hora local (08:30 pm del jueves en EEUU, hora del este). Se convertirá así en el primer líder norcoreano que técnicamente pisa suelo surcoreano desde el final de la Guerra de Corea (1950-1953).

Al otro lado de la divisoria lo esperará Moon. Ambos serán escoltados por una guardia de honor hasta Peace House, el edificio que albergará la cumbre.

Tras la ceremonia de bienvenida y una breve charla informal, dará comienzo la primera ronda de la cumbre.


Pyongyang ha designado a nueve delegados que acompañarán a Kim, entre quienes se cuentan el presidente honorífico del país, Kim Yong Nam; el canciller, Ri Yong Ho y la hermana de Kim Jong Un, Kim Yo Jong, que ocupa el cargo de directora de propaganda y que ya realizó una histórica visita al Sur en febrero en el marco de los Juegos Olímpicos de Invierno para facilitar el acercamiento.

Tras la sesión matinal las dos partes almorzarán por separado antes de que ambos líderes protagonicen otro gesto simbólico: plantarán un árbol con tierra de los dos países y pasarán juntos revista a una guardia de honor.

Los dos líderes realizarán después un paseo informal antes de retomar las conversaciones.

Al término de la reunión, Moon y Kim firmarán un acuerdo y realizarán un "anuncio", según adelantó un portavoz de Seúl.

"El dónde y el cómo se anunciará vendrá determinado por el contenido de dicho acuerdo", afirmó.

El banquete, en el que Seúl espera que pueda participar la mujer Kim Jong Un, Ri Sol Ju, comenzará a las 06:30 pm locales, a lo que seguirá una "ceremonia de despedida" que pondrá fin a la cumbre, según los detalles ofrecidos por la Presidencia surcoreana.

Esta reunión es la tercera cumbre intercoreana, después de los dos encuentros que se celebraron en Pyongyang en 2000 y en 2007, y marca un punto de inflexión tras un acercamiento diplomático que siguió a un periodo de alta tensión en la península.

El hecho más importante de esta reunión entre Kim Jong Un y Moon Jae In es que precede a la cumbre prevista entre el líder norcoreano y el presidente Donald Trump a finales de mayo o principios de junio.


¿Acuerdo de paz definitivo?

Que Kim y Moon hayan colocado en el tope de la agenda bilateral la firma de una paz definitiva, sin condiciones aparentes, es una de las noticias más relevantes de la geopolítica mundial en la última década.

En 1953 se firmó un armisticio entre las dos Coreas, lo que puso fin a la guerra, pero no sentó las bases para una paz duradera. Desde entonces el régimen comunista de la dinastía Kim ha acopiado un arsenal de armas importante, creando uno de los ejércitos más numerosos de la zona, y desarrollado un programa nuclear con fines bélicos hasta el punto de que ya ha podido construir bombas atómicas con la capacidad de poder ser colocadas en ojivas dentro de misiles balísticos.


Aunque no hay consenso sobre la verdadera posibilidad de que una bomba atómica norcoreana pueda llegar a territorio continental estadounidense, es bastante más claro que representa una amenaza para su vecino del sur o para Japón, otro aliado de EEUU. Una guerra convencional ya es una seria amenaza para los millones de civiles que viven en esa región de Asia-Pacífico.

Más relevante es que EEUU se sume a ese escenario de la paz de las Coreas. Desde la década de 1990, los funcionarios norcoreanos han dicho en contextos de diálogos y negociaciones que podrían vivir con presencia militar estadounidense en Corea del Sur si se firma un acuerdo de paz definitivo y se normalizan las relaciones diplomáticas con el norte y se garantiza la seguridad del régimen comunista.

La

desnuclearización de la Península

Este sábado Pyongyang informó su decisión de suspender sus pruebas nucleares y de misiles balísticos intercontinentales. Un anuncio que se suma a lo dicho el jueves pasado por el presidente surcoreano, quien aseveró que su contraparte Kim Jong Un retiró su condición histórica de que EEUU saque a los más de 28,000 efectivos que tiene desplegados en Corea del Sur para acceder a su desarme nuclear.

Estas noticias abrirían la posibilidad de que EEUU y Corea del Norte también pongan fin a su vieja enemistad. Este punto del retiro de tropas estadounidenses ha bloqueado durante años los diálogos trilaterales. Kim Jong Un ha justificado su carrera nuclear en la presencia permanente de tropas estadounidenses en Corea del Sur.


Se estima que el régimen comunista posee unas 10 bombas nucleares y ha desarrollado su programa de misiles balísticos hasta el punto de que ha sido capaz de fabricar y probar su versión intercontinental que en teoría podría llegar a ciudades de la Costa Este de EEUU, entre ellas Washington, Nueva York o Miami. Aunque no hay certezas de que además el régimen comunista haya podido miniaturizar sus bombas, poner a prueba a ese país en un contexto de guerra es la apuesta más peligrosa que podría hacerse.

Al eliminar Kim Jong Un esta condición de retiro de tropas estadounidenses, quedan de fondo otros temas donde la flexibilidad puede jugar un papel clave, algo que sí están dispuestos a negociar EEUU y Corea del Sur, entre ellos, el fin de las sanciones y la propia permanencia de Kim en el poder, es decir, garantías de su seguridad.

"Los norcoreanos no presentaron ninguna condición que EEUU no aceptaría, tales como el retiro de tropas estadounidenses de Corea del Sur", dijo esta semana el presidente Moon en Seúl. "Solo hablaron de poner fin a las hostilidades contra su país y sobre obtener garantías de seguridad", agregó el mandatario surcoreano.

Eventualmente con el desarme nuclear norcoreano EEUU podría retirar un número significativo de efectivos, dejando allí los necesarios para garantizar el mantenimiento de la paz y la seguridad en la Península.

La hoja de ruta para la paz

Pero, más importante que la voluntad para firmar la paz es cómo se llegará allí.

Este encuentro entre los presidentes de las Coreas, es sobre todo, el inicio de una ruta que puede ser complicada y de muchos obstáculos, pero por las señales que se están enviando, es el esfuerzo más claro de paz que se presenta en muchos años.


Georgy Toloraya, director de programas coreanos de Instituto de Economía de la Academia de Ciencia Rusa, indicó al sitio especializado en temas coreanos 38 Noth que esa hoja de ruta para la paz comenzará seguramente por el tema del desarme nuclear, empezando posiblemente con la eliminación de los misiles balísticos intercontinentales y la congelación de la producción de material atómico.

"Como respuesta, EEUU podría acordar reemplazar el Acuerdo de Armisticio de 1953 por un acuerdo de paz, reconociendo formalmente a la República Popular Democrática de Corea, (Corea del Norte), negociar un acuerdo integral de paz para la Península, limitar las actividades militares estadounidenses y surcoreanas, reducir y eventualmente levantar las sanciones y proveer asistencia energética y económica al Norte. La secuencia exacta y el cronograma de estas medidas podría ser, por supuesto, el resultado de intensas discusiones", asevera Toloraya.

Habrá que esperar a lo que firmen los mandatarios de las dos Coreas este viernes. Pero será sin duda un acuerdo de principios histórico, firmado en el mismo lugar donde en 1953 se pactó la endeble paz que perdura hasta estos momentos.

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