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Vecina muestra fotografía de Isidro Medrano García

¿Quién es Mayra? Claves para entender a la víctima de un supuesto y extraño rapto

¿Quién es Mayra? Claves para entender a la víctima de un supuesto y extraño rapto

Tuvo una infancia dura en México, malas relaciones con su madre y desapareció 10 años para después acusar a un hombre de haberla tenido secuestrada

Por Aitana Vargas

A sus 26 años, la mexicana Mayra libra una batalla legal en los tribunales de justicia californianos para demostrar que durante una década fue golpeada, violada y mantenida en cautiverio en Estados Unidos por su compatriota Isidro Medrano García, de 42 años. Su versión de la realidad, no obstante, está en las antípodas de los testimonios de los vecinos y conocidos de la pareja, que veían en ellos a un matrimonio feliz.

El caso quedará en manos del jurado de la Corte Superior del condado de Orange esta semana una vez que concluyan los argumentos finales de fiscalía y defensa, que comienzan el martes.

Isidro Medrano García en una vista en 2014
Isidro Medrano García en una vista en 2014

El acusado podría pasar hasta 19 años en prisión si le condenan por cargos de violación, secuestro y abuso sexual a una menor.

Infancia difícil en México

El calvario de Mayra empezó en México, mucho antes de llegar a Estados Unidos. La última vez queu vio a su padre biológico, Martín, ella tenía 6 años. Nunca más supo de él. Creció con su madre Rosa y su hermana Areli en Guadalajara (Jalisco) hasta que cumplió 12. Fue entonces cuando Rosa hizo las maletas y se aventuró a EE.UU., indocumentada en busca de prosperidad.

Las niñas quedaron bajo el cuidado de su tía Marta, que presuntamente abusaba de Areli. La menor lo contó a su maestra y una trabajadora social la trasladó a un albergue. Mayra siguió a merced de la supuesta abusadora hasta que la madre regresó y se hizo cargo de ellas temporalmente. En aquella época conocieron a su hermanastra Kati, de nueve meses, fruto de una relación que tuvo Rosa con otro hombre antes de emigrar.

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Tres semanas después, Mayra y Areli se instalaron con Antonia García, la madre de Isidro García Medrano, en Cuernavaca, Morelos. La denunciante encontró un trabajo como vendedora de helados y ropa y, según trascendió durante el juicio, tenía una vida social muy activa. Los flirteos no le gustaron a Antonia y, en ocho meses, la convivencia descarriló y sacó a las muchachas de su casa. Acabaron viviendo con Carmen, la abuela de Medrano, que también residía en Morelos.

Isidro Medrano García
Isidro Medrano García

Tanta inestabilidad familiar hizo que Rosa e Isidro, que ya eran pareja, quisieran trasladar a las adolescentes a California con urgencia.

Vida en Estados Unidos

Las hermanas pusieron el pie en EE.UU. el 29 de febrero de 2004. Mayra tenía 14 años. Se instalaron en el apartamento de dos habitaciones que Rosa compartía con su novio Isidro.

“Tenía mucho resentimiento con su mamá…porque ella la dejó en México. La trajo como a los 14 o 15 años. No mantenían una buena relación. Se sentía rechazada por su mamá. La golpeaba su madre (a Mayra), hasta sangrar”, testificó Edith Reyes, vecina del mismo complejo en Bell Gardens en el que Isidro Medrano y Mayra vivieron años después.

“(Mayra) sentía que (su madre) prefería a su hermana. Ella (Mayra) quería regresar a México”, matizó.

Según relató Rosa al jurado, las fricciones con su hija comenzaron poco después de la llegada de ésta a Santa Ana.

“Isidro y yo peleábamos con frecuencia…porque él le daba preferencia a Mayra con todo”, relató la madre, que sospechaba también que su hija se acostaba con su novio.

En aquella época, el acusado le compró ropa, zapatos y una computadora a la adolescente. Poco después de su décimo quinto cumpleaños, se Isidro la violó, según la versión de Mayra al jurado.

Sin embargo, un informe policial presentado por Seth Bank, abogado de la defensa, reveló que Isidro habría “convencido” a Mayra para que se acostara con él y que los hechos habrían ocurrido con consentimientos de ambos, si bien ella era menor de edad.

Presunto rapto

La hermana de Mayra relató al tribunal que el 3 de agosto de 2004, día del presunto rapto, la denunciante intervino para separar a Rosa y a Medrano durante un altercado que se produjo en la vivienda.

Marya, para quien era habitual defender al novio de su madre ante ésta, cogió a Rosa por el cuello y ella le propició un empujón. Acto seguido, la joven se marchó al parque Jerome, próximo a la vivienda.

Lo que ocurrió en ese parque solo lo saben Isidro y Mayra. Ella asegura que fue drogada y secuestrada en el garaje de una vivienda en Compton. El acusado lo niega. Aquella convivencia duraría, en diferentes lugares, hasta 2014. Una década en la que ambos adoptarían identidades falsas.

Vecina muestra fotografía de Isidro Medrano García
Vecina muestra fotografía de Isidro Medrano García

Las pruebas fotográficas presentadas por la defensa durante el juicio revelaron que la pareja compartió muchos momentos de aparente felicidad. El acusado y la denunciante se casaron en 2007, tuvieron una hija en 2012, celebraron fiestas y realizaron viajes a Las Vegas, Disneyland, Fresno y al desierto de Mojave.

Isidro no pudo contener las lágrimas al escuchar la frialdad en el tono de Mayra que, inmutable en el tribunal y sin mostrar ninguna emoción, negó haber sido feliz al lado del acusado. Para ella, convivir día a día con su presunto captor se convirtió en una “actuación”. Todo con el fin de evitar discusiones y agresiones físicas.

Las declaraciones de los vecinos y niñeras pusieron en entredicho la versión de Mayra, cuya credibilidad quedó afectada en el juicio.

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Fiestas y zumba

En la fiesta sorpresa que Isidro organizó en Bell Gardens para celebrar el inminente nacimiento de su hija, el mexicano extravió las llaves del automóvil, lo que enfureció a la presunta víctima, que le insultó frente a un grupo de invitados.

“Se molestó mucho porque él bebió ese día y, por esa razón, ella dijo que él descuidó las llaves y las perdió y tuvieron que pagar a alguien. Fue una de las veces que la escuché que le llamó una mala palabra”, contó Edith Reyes, que asistió a la fiesta.

A lo largo de los años, la acusada contó versiones distintas de su vida a distintas personas. María Padilla, que durante tres meses se hizo cargo de los cuidados de la niña, aseguró en el juicio que Mayra “no era sincera” y que le había dicho “que ella era ciudadana americana”, a pesar de que tenía documentos de identidad falsos.

Los testigos contaron que mientras Isidro Medrano se iba a trabajar ella se matriculó en una escuela y acudía a clases de inglés, informática y zumba. La presunta víctima de rapto tenía también un vehículo propio y teléfono celular.

Ella aseguró que nunca huyó y se resistió a denunciar al supuesto secuestrador por miedo a ser agredida por él y deportada por las autoridades.

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