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Inmigrantes indocumentados

Varios migrantes intentaron suicidarse en centro de ICE y algunos casos se ocultaron

Una organización ha puesto en evidencia a directivos del Centro de Detención para Migrantes en Adelanto, alegando que deliberadamente ocultan casos de personas que han tratado de quitarse la vida. En un nuevo reporte describen varios incidentes y advierten la atención que brindan a quienes tienen pensamientos suicidas es tan mala, que las celdas donde los ponen terminan empeorando su situación.
7 Mar 2019 – 5:14 PM EST

LOS ÁNGELES, California.- A principios de 2018, funcionarios del Centro de Detención para Migrantes en Adelanto, el más grande de California, encontraron en el área de regaderas a una persona “en posición fetal, completamente vestido, llorando y sosteniendo su muñeca izquierda que sangraba”. El migrante, quien permaneció hospitalizado durante cinco días, confesó que trató de matarse.

En esa misma instalación, en agosto de ese año, los guardias descubrieron justo a tiempo a un detenido que intentaba ahorcarse con su uniforme. Para que no lo volviera a hacer, retiraron la ropa y el colchón de su celda. Unos días antes él expresó que tenía alucinaciones y quería morir.

Estos casos desmentirían a directivos en Adelanto, quienes reportaron que ningún intento de suicidio ocurrió entre el 1 de enero y mediados de noviembre de 2018. Esto fue descubierto por un reporte de la organización Disability Rights California (DRC), que vela por los derechos de las personas discapacitadas y que ha criticado con dureza el maltrato que dicho grupo padece allí.

“Ninguno de estos incidentes, ni otros que encontramos que sugieren fuertemente que los detenidos intentaron suicidarse, se reflejan en los datos de ICE (Servicio de Inmigración y Aduanas), que indicaron cero intentos de suicidio” en dicho período, reclama el DRC en su nuevo informe.

Según el DRC, es la atención que brindan a las personas con pensamientos suicidas es tan mala, que las celdas que deberían ser espacios de sanación mental terminan empeorando su situación.

El reporte ‘Aquí no es seguro: los peligros para las personas con enfermedades mentales y otras discapacidades bajo detención migratoria en el Centro de Procesamiento de ICE en Adelanto, de GEO Group’ describe varios casos de migrantes que trataron de quitarse la vida en ese lugar. Algunos dijeron que antes de llegar a esa cárcel jamás habían experimentado ese tipo de pensamientos.


Sobresale el caso de Luis, un joven salvadoreño que ha tomado medicamentos psiquiátricos desde la infancia. Cuando llegó al centro en 2017, reportó que sufría alucinaciones auditivas y otros problemas mentales. Lo pusieron en una “celda de vigilancia por suicidios”, donde trató de matarse.

Los reportes aseguran que en ese lugar se autolesionó y hasta intentó quitarse la vida. Luis requirió al menos dos hospitalizaciones psiquiátricas mientras estuvo en Adelanto.

El reporte señala que el personal de un hospital documentó su estado deteriorado y la atención inadecuada que recibió en dicho centro de ICE, señalando que el muchacho “está aquí después de que empeoraron sus alucinaciones auditivas, la ansiedad y el insomnio, luego de que inexplicablemente dejaron de darle su medicamento hace 3 días” en Adelanto.

“Me hace querer suicidarme más rápido”

Las “celdas de vigilancia por suicidios” son pequeñas y están aisladas del resto de las unidades en Adelanto. A los detenidos suelen colocarles un traje especial para que no se hagan daño. Ya que tienen un enorme cristal y jamás se apagan las luces, es posible ver todo lo que ocurre en su interior.

Así describió su experiencia en ese lugar un migrante: “Le dije al doctor que (estar ahí) me hace querer suicidarme más rápido”.

Un informe que la Oficina del Inspector General (OIG) del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) publicó el año pasado alertaba que en Adelanto no ponían atención a los nudos que hacen los detenidos, una técnica común para cometer suicidios. Los encontró en 15 de 20 celdas revisadas.

Algunos migrantes les dijeron a los inspectores del OIG que a veces las ‘trenzas’ elaboradas con sábanas son utilizadas para ese fin y que los guardias se burlan de quienes logran sobrevivir.


Ese método fue el que empleó Osmar Epifanio González Gabda, un nicaragüense de 32 años que falleció el 28 de marzo de 2017, seis días después de ser hospitalizado por intentar ahorcarse.

En los meses posteriores, ICE documentó al menos tres intentos de suicidio en Adelanto, dos de los cuales usaron sábanas. Un reporte de prensa basado en las llamadas al 911 reveló que al menos cuatro personas trataron de quitarse la vida entre diciembre de 2016 y julio de 2017.

Con esto, el conteo llegaba a siete suicidios fallidos hasta el otoño pasado en dicha instalación.

Pero el informe del Disability Rights California teme que haya más incidentes que se han mantenido en secreto y que eso agrava la situación.

“La frecuencia con que los detenidos se autolesionan o intentan suicidarse en las instalaciones exige atención. Sin embargo, encontramos que las prácticas de información de GEO Group (propietario de ese centro) dan como resultado un informe insuficiente de esta información”, menciona.

“Por ejemplo, los datos de GEO Group, según lo informado al DHS y a ICE, muestran cero intentos de suicidio en las instalaciones durante los primeros diez meses de 2018. Nuestra investigación demostró que esto es demostrablemente falso”, insiste DRC.

La dreamer que trató de matarse

Según el informe del DRC, la cárcel de Adelanto somete a los detenidos a condiciones similares a las de una prisión afectando en particular a las personas con discapacidades y tiene un sistema inadecuado de atención de salud mental y médica que los deja a la deriva.

Además, señala que el centro subestima significativamente los datos sobre los intentos de suicidio; y reclama que su sistema no cumple con las leyes de antidiscriminación a favor de los discapacitados, ni con las normas de detención respecto al tratamiento de personas con discapacidades.

Sobre las unidades de “vigilancia por suicidios”, la organización las considera “extremadamente restrictivas” y cuestiona que aísla por completo a los migrantes.

“Ponen a las personas con discapacidades mentales en un riesgo sustancial de daño psicológico e incluso físico. Encontramos personas que habían sufrido mucho en estas unidades y hasta intentaron suicidarse”, advierte el informe.

Otro caso citado en su reporte es el de Cristina, una beneficiaria de la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) que fue arrestada por agentes migratorios cuando venció su alivio migratorio.

La joven, quien emigró con su familia a California siendo muy pequeña, tenía antecedentes de depresión severa, había intentado suicidarse dos meses antes de su detención y experimentaba alucinaciones auditivas al llegar al centro.

Al personal médico de la cárcel migratoria reveló su historial de abuso, depresión y suicidio. Sin embargo, el doctor que la examinó solo le sugirió que hiciera ejercicios de respiración y no la volvió a ver durante cinco semanas.

Por no recibir atención especializada, Cristina empeoró: tenía dificultad para respirar y taquicardia. Pero no quiso reportarlo por miedo a terminar en la celda para los que intentaron matarse. Unos meses después, la chica se cortó las muñecas y estuvo hospitalizada durante cinco días.

Sobre su situación, un profesional de salud mental reportó: “(Cristina) ha dudado en contarme a mí y a otros proveedores de salud sobre sus lesiones y la gravedad de sus pensamientos suicidas porque no quiere que le coloquen una camisa de fuerzas y la hagan sentar solo en una celda”.

“¿Por qué no tratan de ayudarme?”

Los investigadores del Disability Rights California también revisaron el historial médico de un nigeriano que durante una severa depresión fue rociado con gas pimienta en dos ocasiones, una vez porque no quiso levantarse y la otra mientras trataba de ahorcarse en su celda.

“Si digo que me voy a lastimar, ¿por qué me rociaron con pimienta?”, preguntó el hombre identificado como Ugo. “¿Por qué no tratan de ayudarme?”, criticó.

Otros migrantes entrevistados dijeron que preferían sufrir sus padecimientos mentales “en silencio” por miedo a que los pusieran en las celdas para suicidas; mientras que algunos contaron que en ese lugar comenzaron a pensar en matarse.

Eso le ocurrió a Sofía, una solicitante de asilo originaria de Rusia que contó que jamás había tenido pensamientos suicidas, pero comenzó a experimentarlos en Adelanto. Cuando sumaba más de 130 días en ese lugar trató de matarse cortándose las muñecas.

“Estaba cansada de estar aquí, de estar detenida. Fue demasiado estresante”, dijo quien llegó al centro en 2017.

Ella solicitó ver al personal de salud mental, pero descubrió que “me hacen sentir peor”. Así lo explicó: “sus consejos o terapia no son adecuados para mi caso... nos dicen que hagamos ejercicio o respiremos”.

Su esposo, Aleksei, quien estuvo en ese mismo centro, también trató de suicidarse cortándose una vena de su brazo después de sufrir un ataque de pánico porque no le dijeron cómo iba su proceso migratorio. Lo colocaron en una celda de vigilancia para suicidas durante dos días.

El ruso describió su tiempo en dicho lugar como un “tortura: no podía dormir, mantenían las luces encendidas en todo momento, no tenía agua, ni comida, ni ropa”.

“Nos tratan como animales”, reclamó el migrante ruso.

En fotos: Así es el centro de detención para inmigrantes más grande de California

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Otras quejas y respuesta de GEO

Adelanto puede albergar hasta 1,940 personas. Durante la elaboración del reporte del Disability Rights California, el 27% del total estaba solicitando asilo al gobierno de EEUU.

En esa instalación hay un número considerable de detenidos con necesidades especiales. Según los datos de ICE, unas 300 personas o el 15% del total reciben asistencia de su salud mental.

Univision Noticias solicitó un comentario sobre las conclusiones del reporte del DRC a voceros de ICE, pero no respondieron hasta la publicación de este artículo.

Por su parte, un portavoz de GEO Group dijo que la empresa ya atendió las preocupaciones citadas en el informe. “Si bien siempre apreciamos la oportunidad de mejorar los procesos y procedimientos, rechazamos firmemente la afirmación de que los intentos de suicidio no fueron denunciados”, señaló.

“Además, muchas de las recomendaciones que se describen en el informe ya se estaba aplicando”, indicó el vocero.

“En todas las instalaciones que administramos en nombre del gobierno federal, estamos profundamente comprometidos con proporcionar servicios de alta calidad, culturalmente sensible, y en ambientes seguros y humanos”, agregó.

Múltiples quejas han puesto al centro de Adelanto en el ojo del huracán.

El 19 de diciembre de 2017, se interpuso una demanda colectiva contra GEO Group en una corte federal alegando robo de salarios sistemático e ilegal, enriquecimiento injusto y trabajo forzado en Adelanto.

Y el 25 de mayo de 2018, se interpuso otra demanda colectiva contra GEO Group, la Ciudad de Adelanto y varios empleados del centro por el presunto maltrato a los detenidos que realizaron una huelga protestando por maltratos y vejaciones en ese lugar.

Mientras que el informe de la Oficina del Inspector General publicado a finales de septiembre pasado expresó preocupación por las “prácticas de segregación inadecuadas y excesivamente restrictivas”, así como por la mala atención médica que reciben los detenidos.

Funcionarios de Adelanto y ICE han negado todas esas acusaciones.


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