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Inmigrantes indocumentados

Una buena samaritana paró a auxiliar a 3 hermanos en la carretera y terminó detenida por la Patrulla Fronteriza

Una fiscal de un condado al sur de Texas detuvo su vehículo cuando vio que un joven que parecía de la misma edad de su hijo le hacía señas: eran tres jóvenes salvadoreños que se habían perdido en el desierto y una de ellos estaba muy mal. Dice que lo que hizo fue simplemente "parar a ayudar a unos niños", pero las autoridades federales le abrieron una investigación por posible tráfico de personas.
12 May 2019 – 8:29 PM EDT

Teresa L. Todd, una mujer de 53 años y quien fue elegida como fiscal de Marfa, una ciudad en el desierto de Texas, y del condado de Jeff David, iba camino a su casa después de un largo día el pasado 27 de febrero. Eran las 10:00 de la noche y transitaba por una carretera cuando vio un joven de camiseta blanca haciéndole señas desesperado.

Su instinto maternal la hizo reaccionar. "Tengo dos hijos adolescentes, uno de 17 años y otro de 15 y se veía del mismo tamaño que mi hijo de 15, así que literalmente pensé 'Dios mío, es igual a este niño que está al lado de la carretera' y de inmediato me devolví, porque no puedo dejar a un niño tirado en la carretera", explicó Todd al diario The New York Times.

Esa decisión salvó la vida de Esmeralda, una salvadoreña de 18 años, quien junto a sus hermanos Carlos, de 22, y Franciso, de 20, habían cruzado la frontera. Los tres vivían con una tía en Guatemala, pero la violencia de las pandillas los obligó a emprender camino hacia el norte: dos amigos de Carlos fueron asesinados y el líder de la banda quería que Esmeralda fuera su novia, según dice el mismo medio citando documentos de corte.

Venían con un grupo más grande y los 'coyotes', pero ella se debilitó, ya no pudo caminar más y empezó a quedarse atrás. Sus hermanos no la abandonaron y se fueron alejando cada vez más de los demás, hasta que se perdieron y quedaron sin agua ni comida. Cuando la mujer los encontró, ya la joven no se podía mantener en pie.

"Pude notar que necesitaba atención médica inmediata", cuenta. "Tenía mucha dificultad para caminar".

La zona donde la funcionaria encontró a los hermanos salvadoreños es un área desértica y remota en la que de no ser porque ella apareció, es posible que la joven no hubiera sobrevivido. Esto es lo que asegura el sheriff del condado donde trabaja Todd, William Kitts, quien le dijo al mismo medio que Esmeralda estaría muerta si Todd no hubiera parado a ayudarla.

La chica estaba desnutrida, deshidratada, tenía heridas por espinas de cactus infectadas y rabdomiólisis, una grave enfermedad producida por necrosis muscular que puede ocasionar insuficiencia renal.

Para Todd era claro que se trataba de una situación de vida o muerte y por eso no dudó en decirles que se subieran a su vehículo. De inmediato empezó a llamar a conocidos en busca de de ayuda, entre ellos uno que trabaja con una organización que brinda servicios a refugiados y otro que es abogado de la Patrulla Fronteriza.

Pero para su desgracia eso mismo no pensaron las autoridades con las que se encontró en el camino. Un agente del Sheriff del condado Presidio le hizo el alto con sus luces de la patrulla y aunque se vieron a la cara se dieron cuenta que hasta se conocían, él tuvo sospechas y le preguntó si no le parecía que olían raro las mochilas de los jóvenes. Así que alertó a las autoridades migratorias.

En seguida llegaron los agentes de la Patrulla Fronteriza y le leyeron sus derechos, la detuvieron y la llevaron a una celda cerca de la estación, donde le quitaron la cartera y sus objetos personales.

"Cuando entré allí un tipo me preguntó: '¿Es usted la conductora?'. Le dije 'no, soy la mujer que se detuvo a ayudar a estos niños'. Parece que pensaban que algo malo estaba pasando, cuando literalmente me hicieron señas en la carretera e intenté ser una buena samaritana", relató la mujer.

Aunque los agentes fronterizos llevaron a Esmeralda a un centro médico regional, donde fue tratada por la gravedad de su condición física, no dejaron libre tan pronto a Todd y mantuvieron a los otros dos jóvenes retenidos como "testigos materiales" por un tiempo.

Luego de 45 minutos la regresaron finalmente a donde estaba su vehículo y pudo irse a casa, pero en total estuvo bajo custodia de las autoridades migratorias durante unas tres horas. Y su pesadilla no terminó ahí.

Días después, un funcionario de Investigaciones del Departamento de Seguridad Nacional llegó a su trabajo con una orden de cateo para revisar su celular, pues iniciaron una investigación en su contra con miras a presentarle cargos federales por transportar indocumentados.

Todd no lo podía creer y hasta el día de hoy sostiene que "honestamente no siento que nunca hice nada malo: paré a ayudar a unos niños". La funcionaria agrega que todo esto ha sido "realmente muy surreal: haber dedicado mi vida al servicio público y luego ser detenida e investigada como si fuera una traficante de personas".

La mujer contó que una de las personas a quien le envió mensajes de texto esa noche buscando ayuda también fue interrogada y su teléfono revisado. Los agentes que se llevaron su iPhone le dijeron que se lo devolverían esa misma tarde, pero eso no sucedió. Todd recuperó apenas la semana pasada su celular: 53 días después.

Aunque las autoridades no han presentado aún ningún cargo en su contra, un vocero de la Patrulla Fronteriza dijo que el caso sigue activo.

Los tres hermanos salvadoreños están ahora en un centro de detención del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) en El Paso y podrían enfrentar un proceso de deportación de no ser aprobada su petición de asilo. "Los tres mantienen bajo custodia de ICE esperando la disposición de sus casos migratorios", señaló ICE en un comunicado.

¿Ayudar a un necesitado es un crimen en la era Trump?

Los castigos para quienes "faciliten directa o indirectamente el tráfico ilícito" de personas al país son cada vez más fuertes desde que Donald Trump llegó a la Casa Blanca. No solo lo dejó claro a través de un memorando firmado el 20 de febrero de 2017 donde le ordenó al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) tomar medidas más estrictas al respecto, sino que cada vez son más los casos como este, donde los buenos samaritanos o cualquiera que intente ayudar a un migrante –aún en casos de vida o muerte– pueden terminar enfrentando cargos.

"Proveer agua (a un indocumentado) o si alguien necesita asistencia médica inmediata y lo llevas al hospital" puede ser motivo para que te presenten cargos, advierte Kenneth Magidson, quien fue fiscal en Houston y en la región fronteriza de Texas de 2011 a 2017.

Así quedó también en evidencia cuando este año las autoridades federales hicieron una redada en la casa de un voluntario que les da comida, alojamiento y otras ayudas a los migrantes en la ciudad fronteriza Brownsville, también en Texas.

Otro caso fue en Arizona, donde voluntarios de la organización de Tucson 'No Más Muertes' fueron acusados por delitos menores y graves luego de dejar agua y comida enlatada para migrantes dentro de un Refugio de Vida Silvestre de Cabeza Prieta, una remota área en el desierto famosa por la cantidad de inmigrantes que mueren cada año deshidratados tratando de cruzar la frontera.


Los agentes federales en la frontera trabajan de la mano con organizaciones que proveen refugio a los inmigrantes, voluntarios que coordinan alojamiento, transporte y logística de muchos de estos indocumentados que son liberados por la Patrulla Fronteriza. Pero cuando los voluntarios ayudan a los migrantes antes de estar bajo custodia federal no son tratados de la misma manera, como lo demuestran los casos mencionados.

Castigos más duros a 'patrocinadores'

El cargo por tráfico de personas es bastante amplio. La Ley de Inmigración y Nacionalidad establece sanciones penales solo por "traer y alojar a ciertos extranjeros": por alentarlos a venir a este país o por financiar su cruce ilegal desde Estados Unidos. Incluso una persona puede ser condenada por este delito si recoge en la frontera a un familiar indocumentado, aunque este no le pague nada.

Esas normas ahora son más estrictas, por lo que no es de extrañar que Todd todavía esté expuesta a ser enjuiciada criminalmente por haberse detenido a salvar la vida de una joven.

Y no sería el primer caso de este tipo: las autoridades acusaron de este delito a una estadounidense que se encontró a tres inmigrantes desorientados cuando manejaba por la autopista 8, en el este de San Diego, el 30 de julio de 2018. Fue arrestada a pesar de que uno de sus pasajeros, Kevin Herrera Salas, afirmó que ella se detuvo y accedió a llevarlos a un lugar seguro, después de que le contaron que caminaron varios días en las peligrosas montañas de Otay. Ellos cruzaron por la zona de Tecate y el 'coyote' que los llevaba los abandonó.

Según el informe, Herrera Salas dijo que "no sabía a dónde los llevaba y que no le estaban pagando" a la mujer. La Patrulla Fronteriza, sin embargo, la acusó de un cargo administrativo de tráfico de personas, un proceso menos severo y que está fuera del sistema judicial.

En fotos: No Más Muertes acusa a la Patrulla Fronteriza de destruir el agua que dejan para los inmigrantes.

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