Condenas

Dejaron agua y comida para migrantes en el desierto de Arizona. Ahora enfrentan una sentencia a prisión

Un juez federal declaró culpables a cuatro voluntarias por "entrar sin permiso a una reserva natural nacional y abandono de pertenencias": galones de agua y latas de frijoles para inmigrantes indocumentados que cruzan por una de las zonas más peligrosas de la frontera entre México y Arizona, donde son recuperados decenas de cadáveres cada año.
23 Ene 2019 – 6:26 PM EST

Era verano. Agosto 13 de 2017. Las temperaturas alcanzaban los tres dígitos cuando Natalie Hoffman, Oona Holcomb, Madeline Huse y Zaachila Orozco entraron al Refugio de Vida Silvestre de Cabeza Prieta, una remota área en el desierto de Arizona famosa por la cantidad de inmigrantes que mueren cada año deshidratados tratando de cruzar la frontera.

Por eso lo que las voluntarias de la organización No Más Muertes llevaban eran galones de agua y comida enlatada, provisiones que dejaron ahí para que la encontraran migrantes y posiblemente pudieran salvar su vida. Pero era una reserva natural nacional y lo que hacían es un delito menor para la justicia estadounidense.

Un oficial canino descubrió la camioneta dentro del refugio y alertó a la Patrulla Fronteriza. Dentro del vehículo estaban los galones de agua, frijoles enlatados y otros artículos similares. Horas después localizaron a las ocupantes de la pick-up y estas admitieron haber dejado agua y comida en el lugar.

En el invierno de ese año voluntarios de No Más Muertes, provenientes de lugares como Nueva Orleans, Minneapolis y Seattle, comenzaron recibir notificaciones de cargos en su contra por parte del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos (USFWS). Las cuatro chicas que fueron descubiertas en agosto eran parte de ese grupo.

Poco más de un año después, el pasado viernes y al cabo de tres días de juicio, el juez federal Bernardo Velasco declaró culpables a las cuatro voluntarias por violar la ley federal al ingresar sin permiso y dejar agua y comida en un área protegida, ubicada al sur de la población fronteriza de Ajo donde más de 150 inmigrantes indocumentados han muerto desde 2001.

Una de ellas, Hoffman, también fue acusada por cargos adicionales de manejar un vehículo dentro del refugio.

Por estos cargos cada una enfrenta ahora una sentencia de hasta seis meses de prisión federal y una multa de 500 dólares. La fecha de sentencia será fijada en los próximos días.

"¿Qué humanidad queda en la ley de este país?"

Este veredicto es el primero de este tipo bajo la administración de Donald Trump, que se ha enfocado en aplicar de manera más estricta las leyes de inmigración creando tensión entre las autoridades fronterizas y las organizaciones que buscan ayudar a los migrantes que mueren intentando cruzar el desierto.

La motivación de las voluntarias era hacer una buena obra y salvar la vida de personas, según han expresado, pero alegan que el gobierno ha criminalizado hasta el trabajo de los activistas.

Ellas aseguraron que su trabajo para esta organización estaba motivado por sus convicciones religiosas y creencias de que todos deben tener acceso a las necesidades básicas para sobrevivir, de acuerdo a documentos de corte citados por el diario The Washington Post.

Este es el primer grupo de un total de nueve miembros de la organización que enfrentan cargos por poner agua y alimentos dentro del refugio nacional. Los otros cinco voluntarios serán juzgados el 26 de febrero y 4 de marzo.

"Este veredicto no solo desafía a los voluntarios de No Más Muertes, sino a las personas de conciencia en todo el país. Si dar agua a alguien que muere de sed es ilegal. ¿Qué humanidad queda en la ley de este país?", cuestionó Catherine Gaffney, voluntaria del grupo en un comunicado de prensa.

En su veredicto, el juez Velasco indicó que los galones de agua dejados por los voluntarios dentro del área protegida "erosionan la decisión nacional de mantener el refugio en su naturaleza impoluta".

Uno de los acusados, el profesor de la Universidad del Estado de Arizona Scott Warren, enfrenta cargos mayores a raíz de un juicio que se desarrollará aparte por albergar inmigrantes indocumentados. En caso de ser encontrado culpable enfrenta una condena de hasta 20 años de prisión.


Un área remota y peligrosa

El área donde los miembros de la organización han tenido encuentros con las autoridades fronterizas cubre más de 803,000 acres en el desierto, sin ciudades cerca y con solo una vía de acceso público, conocida como la Carretera del Diablo.

Esta zona es un reconocido corredor de indocumentados donde pueden tardar hasta cuatro días caminando para llegar a un poblado, no tiene fuentes de agua natural y en verano las temperaturas superan los 120 grados Farenheit.

De acuerdo con cifras de la Oficina del Médico Forense del Condado de Pima, 32 restos humanos fueron encontrados en este lugar en 2017. Como respuesta al número de cadáveres hallados ese año, específicamente en Cabeza Prieta, No Más Muertes intensificó sus esfuerzos para llevar ayuda humanitaria a esta área.

La organización presentó un informe el año pasado que detalla "la destrucción intencional de más de 3,000 galones de agua" que fueron dejados por sus voluntarios para evitar las muertes de inmigrantes en el desierto por deshidratación.


En fotos: No Más Muertes acusa a la Patrulla Fronteriza de destruir el agua que dejan para los inmigrantes.

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