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"Si Trump me deporta, voy a regresar porque mi hogar está aquí", dice el dreamer César Vargas

Activistas vuelven a las calles para desafiar las amenazas de deportaciones masivas lanzadas por el presidente electo durante su campaña, y para pedirla a Obama que deje en libertad a los indocumentados que piden asilo.
23 Nov 2016 – 5:27 PM EST

¿A dónde va un deportado si desde que tenía 5 años de edad no conoce otro país que Estados Unidos? "Si Trump me deporta, voy a regresar porque mi hogar está aquí, en EEUU", dice César Vargas, uno de los dreamers que viaja en una caravana de tres días de Nueva York a la Casa Blanca para protestar por la política migratoria que se teme ponga en marcha el presidente electo.

Durante la campaña electoral Donald Trump aseguró que construiría un muro en la frontera con México y que deportaría a los 11 millones de indocumentadosque viven en el país. Después explicó que expulsaría a dos millones con antecedentes criminales y otros cuatro millones cuyas visas expiraron. De los otros cinco millones dijo que deberán salir del país a buscar una visa.

Cinco días después de ganar la elección, Trump dijo a la cadena CBS que solo deportará hasta tres millones de indocumentados criminales y que, una vez asegurada la frontera, pensará lo que hará con el resto de extranjeros sin autorización para estar en el país. La preocupación para los indocumentados es máxima. Aunque en un video publicado en YouTube el lunes donde el mandatario electo esbozó sus prioridades para los primeros 100 días de gobierno no se menciona ni el muro ni las deportaciones masivas, ni tampoco la fuerza nacional de deportaciones. Pero eso no tranquiliza a millones de indocumentados que ahora mismo se preguntan que pasará con ellos.

“No se sabe qué pasará con todos ellos”, dijo Vargas. “Nosotros queremos demostrarle a este gobierno, y al que viene, que las personas directamente afectadas están saliendo de las sombras otra vez. Los dreamers no le tenemos miedo al gobierno de Trump”.


Vargas entró en el país en 1989, cuando apenas tenía 5 años, y es un buen ejemplo del poder de los llamados dreamers (los soñadores), pues fue el primer indocumentado en recibir la licencia para ejercer como abogado en Nueva York. Ahora afirma que no se va a quedar parado ante la amenaza de que Trump cancele las Acciones Ejecutivas inmigratorias del presidente Barack Obama poniendo a miles de dreamers al borde de la deportación.

Vargas y otros cinco dreamers salieron el martes en caravana desde Nueva York rumbo rumbo a la Casa Blanca con dos objetivos. Dejar en claro que no le tienen miedo a la política inmigratoria advertida por el magnate y pedir ayudar al presidente Barack Obama.

“La caravana no solo recorre ciudades grandes, también pueblos pequeños porque el miedo a la política inmigratoria del nuevo gobierno está en todas partes. Nosotros representamos a las miles de familias que en estos momentos viven en la incertidumbre”, cuenta Vargas, que llegó hoy miércoles a Pensilvania donde llevó a cabo una vigilia frente a las instalaciones del centro familiar de detención de inmigrantes en el condado Berks.

Así son los 'Dreamers' que luchan por los derechos de los indocumentados (FOTOS)

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Odio y racismo

El martes el grupo se reunió frente a la Torre Trump en Nueva York donde protestaron por la retórica de odio desatada durante y después de la campaña, y “en contra de los mensajes de antiinmigrantes que se riegan por el país”, explica Yenesia Mata, del Dream Action Coalitión de Chicago.

En la caravana también viaja un inmigrante de China y otro de Pakistán, todos protegidos por la Acción Diferida de 2012 (DACA). “Estamos denunciando la proliferación de ataques de odio en escuelas y universidades”, dice Mata. “Los estudiantes extranjeros están enfrentando racismo. Hay miedo en la comunidad pero les estamos pidiendo que no se encierren, que se movilicen y demuestren que no nos estamos acobardando”.


Que paren las deportaciones

Mata también dijo que la caravana “denuncia la política de deportaciones de Obama”, que en casi ocho años ha expulsado a más de 2.7 millones de indocumentados y donde el 43% carecía de antecedentes criminales.

“Es urgente decirle al presidente que todavía tiene tiempo de hacer algo, que pare las deportaciones, cierre los centros de detención y libere a las personas, sobre todo a niños y mujeres que piden asilo en Estados Unidos”, apuntó.

Vargas dijo que faltando dos meses para dejar la Casa Blanca, “Obama todavía tiene un gran poder en sus manos y no puede quedarse de brazos cruzados. Él tiene que decir si se va como campeón de la inmigración o como deportador en jefe”.

El grupo espera llegar el jueves al frente de la Casa Blanca, en mitad de la celebración del Día de Acción de Gracias, uno de los feriados más importantes que se celebra en Estados Unidos. Allí quieren realizar a Obama cuatro peticiones:

  1. Que libere a todos los inmigrantes, niños y adultos, que llegaron al país en busca de asilo y permanecen detenidos en las cárceles de ICE;
  2. Que cierre todos los centros de detención privados de inmigrantes (incluyendo niños y familias centroamericanas) para que Donald Trump no pueda utilizarlas después del 20 de enero de 2012;
  3. Que acelere los trámites de dreamers que pidieron por primera vez el DACA o lo están renovando, y que las confirmaciones lleguen antes del 20 de enero; y,
  4. Que perdone y libere a todos los inmigrantes detenidos que no tienen crímenes sino solo violaciones a la ley de inmigración.

Acciones ejecutivas en la mira

Trump ha dicho que cancelará las acciones ejecutivas migratorias de Obama, entre ellas la Acción Diferida de 2012 que protege de la deportación a jóvenes indocumentados como Vargas y Mata.

El programa también les otorga un permiso de trabajo temporal renovable cada dos años.

De ser eliminado el DACA, poco más de 800,000 dreamers volverán a su estado inmigratorio anterior y temen que los datos almacenados por la Oficina de Ciudadanía y Servicios de inmigración (USCIS), que administra el programa, los entregue a la Oficina de Inmigración y Control Fronterizo (ICE), agencia encargada de las deportaciones.

La Casa Blanca y la La USCIS reiteran que esos datos no serán compartidos.

El presidente electo tampoco ha dicho cuándo cancelará el programa y qué hará con los miles de beneficiarios que se verán afectados.

Los dreamers son jóvenes indocumentados que entraron siendo niños (antes de cumplir los 16 años de edad) a Estados Unidos.

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