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Deportaciones

"No estuvo en todo momento, pero me vio graduada", dice la hija de un deportado que corrió con su diploma a abrazarlo en la frontera

Saraí Ruiz, una estadounidense de 18 años, se graduó de bachiller el pasado 24 de mayo, pero su padre no pudo acompañarla en la ceremonia porque fue deportado a México hace más de 10 años. Cuando recibió el título, lo primero que hizo fue ir al puente internacional entre Laredo y Nuevo Laredo a celebrar con él.
28 May 2019 – 4:08 PM EDT

El 24 de mayo pasado Saraí Ruiz se graduó de bachiller. Durante la ceremonia el director de su secundaria pidió un aplauso para todos los padres por el esfuerzo que ese día veían completado. La joven de 18 años solo pudo aplaudirle a su madre. Su padre no estaba: fue deportado a México hace más de una década. Así que a él le tocó esperar por las historias y las fotos, solo y en el otro lado de la frontera.

"Me hizo sentir triste, porque veía a los otros papás juntos, a las familias completas, con padres, madres, abuelas. Y para mí solo eran mi madre y una primas, pero no mi papá", dijo la estudiante a Univision Noticias.

Con su título en mano, esa tarde Ruiz corrió al puerto fronterizo entre Laredo, Texas, donde estudió, y Nuevo Laredo, México, donde ha vivido durante los últimos 10 años. Y el largo abrazo entre ella y su padre en esa frontera quedó grabado en un video que compartió poco después en su cuenta de Facebook.

"Hice un esfuerzo por no llorar cuando nos pidieron agradecer a nuestros padres, pues sabía que ahí solo estaba mi mamá", escribió en la publicación. "Hoy puedo decir que aunque hayamos perdido tiempo de padre e hija... siempre estaré agradecida por sus sacrificios al poner su vida en riesgo tantas veces solo para verme... gracias papá", agregó.

Abrazados, cuenta, su papá le susurró al oído: "Nadie nunca podrá separarnos, solo Dios nos podrá separar".

"No soy la única que pasa por eso"

Saraí Ruiz nació en Wisconsin y allí vivió con sus padres hasta los 4 años. A esa edad, recuerda, deportaron a su papá, que quedó además sin la más mínima esperanza de poder arreglar su estatus migratorio en Estados Unidos en un futuro. Así que la familia se tuvo que separar.

A él lo dejaron en Nuevo Laredo y ellas se quedaron en Wisconsin por unos años más. "Mi mamá me preguntó un día si quería ver a mi papá. Le dije que sí, porque quién no quiere volver a ver a su papá", cuenta.

Entonces, a tres años de aquella separación, se mudaron a Laredo y cada fin de semana cruzaban al lado mexicano para encontrarse con el padre. "Vivíamos los tres en un cuarto chiquitico", dice. Un año pasaron en ese ir y venir, hasta que la familia logró comprar una casa en México y la rutina se invirtió: de lunes a viernes, la madre y la hija vivían en Nuevo Laredo y cruzaban de madrugada al otro lado para ir al trabajo y la escuela. Así han pasado 10 años.

"Cruzábamos a las 5:00 am y llegábamos a las 6:00 am, cuando aún la escuela no estaba abierta. Mi mamá me decía que me acostara a dormir en el carro mientras tanto. Fue pesado para mí, pero yo sabía que todas esas mañanas iban a ser por algo mejor", recuerda.

Y aunque esa fue su realidad, está conciente de que esa es la rutina de muchos niños en su escuela, la Hector Garcia Early College High School. "No soy la única que pasa por eso", dice al pensar en todas las veces que ella —como tantos otros— tuvo incluso que inventar una excusa para explicar por qué su papá no podía acompañarla, por ejemplo, durante las celebraciones anuales del Día del Padre o en los actos de fin de curso.

Este 24 de mayo, su papá tampoco pudo cruzar. Ella lo hizo dos veces: una para ir a ensayar en la escuela por la mañana y otra para el reencuentro. Él no fue a trabajar ese día, la esperó: cuando ella regresó en la mañana para regalarle un ramo de flores y recordarle lo orgulloso que estaba; y en la tarde, para recibirla en la frontera y sorprenderla en México con una cena en familia.

El futuro: Austin

El video de esta joven con su padre se viralizó en las redes sociales. Ha sido visto más de dos millones de veces en Facebook y ha tenido más de 7,000 reacciones. Pero aunque esta fue la parte de la historia que se hizo más visible, ella dice que el crédito de sus logros también es de su madre.

La joven tiene ahora su futuro claro. Fue aceptada para estudiar psicología y gobierno enfocado en economía en la Universidad de Austin, en Texas, y se mudará en otoño. Será la primera de la casa en obtener un título no solo de bachiller, sino también universitario. La familia vuelve a separarse y, de nuevo, ella cree que vale la pena.

"Mis papás no pudieron estudiar en Estados Unidos, así que ahora quieren ver ese sueño cumplido en mí", asegura. Sabe que su padre tampoco podrá verla el día que le entreguen ese diploma o el de la maestría que espera conseguir.

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