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Firmó su orden de deportación para que no la separaran de su hijo, ahora ella está en Guatemala y él sigue en EEUU

Lourdes León entró ilegalmente a Estados Unidos con su hijo el pasado 10 de mayo y a los dos los separaron. Ante la posibilidad presentada por los agentes de inmigración de que le devolvieran más rápido a su pequeño de 6 años firmó su orden de deportación, pero después de un mes y seis días esta familia sigue separada.
18 Jun 2018 – 6:06 PM EDT

Esta es la historia de una madre guatemalteca que entró ilegalmente con su hijo a Estados Unidos y que al pasar por el drama de que la separaran de su pequeño decidió firmar voluntariamente su deportación para que le devolvieran a su niño. Ahora ella está en Guatemala, pero su hijo sigue en Estados Unidos y nadie le dice cuándo se lo van a devolver.

Lourdes de León y su hijo Leo Jeancarlo de León eran tan unidos que no se separaban ni siquiera cuando ella tenía que ir a trabajar. Siendo madre soltera y teniendo que cuidar del pequeño por su cuenta, Lourdes logró conseguir un trabajo de venta de ropa a préstamo yendo de casa en casa de tal forma que así pudiera llevarse a su hijito de 6 años con ella.

Unidos como siempre había estado, Lourdes decidió el 5 de mayo emprender con él un riesgoso viaje: saldrían juntos de Tapachula, luego llegarían a Caborca para tomar un autobús por tres días, luego un coyote los llevaría a San Luis, Colorado, pasarían por un río y finalmente llegarían al norte para para cruzar la frontera con Estados Unidos y pedir asilo.

“Decidí que tenía que irme de Guatemala si quería darle un mejor futuro a mi hijo, quería que tuviera educación y me hacía ilusión poder quizás comprar una casa acá en mi país”, le confesó Lourdes a Univision Noticias. Sin embargo, esta madre guatemalteca pronto se daría cuenta de que lograr su sueño era más difícil de lo que pensaba.

En un documento enviado a Univision Noticias por la oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) que aparentemente fue firmado por De León, ésta da autorización para que su hijo se quede "para que termine los proceso en la Corte de los Estados Unidos de América".

Leo en un albergue, Lourdes detenida

Lourdes de León y su hijo Leo de León llegaron después del duro viaje a Estados Unidos. “Cuando cruzamos la frontera, nos entregamos y los agentes de inmigración me hicieron preguntas y de inmediato me dijeron que el niño se iba para un albergue y que yo iba a ser detenida. Nosotros entramos al país el 10 de mayo y al niño me lo quitaron el 12 de mayo a las 7 de la mañana”, cuenta la madre quien a pesar de la instrucción les insistió a los agentes que ella no quería ser separada de su hijo.

“Una agente a la que me le acerqué a hablar me dijo que siempre tenía la opción de firmar mi deportación y pensé que haciéndolo no me lo iban a quitar, así que le dije que sí, que yo quería ser deportada con mi niño. Pero luego me di cuenta de que igual nos iban a separar. Me dieron la oportunidad de bañarlo, le dieron una ropa que llevaban ellos y la trabajadora social me dijo que yo iba a ir con un juez criminal, que me iban a llevar a Florence, Arizona, y que ahí me iba a reunir con el niño de nuevo”.


Las cosas, sin embargo, estaban lejos de ocurrir según las instrucciones que le habían dado en esa primera instancia.

Efectivamente, a Lourdes la llevaron a un centro de detención que ella y muchos inmigrantes han bautizado como la “hielera” y después de 10 días comiendo sopas crudas y durmiendo arropados con mantas térmicas de aluminio, la llevaron con un juez criminal. Sin embargo, él atendió a otras 11 mujeres que estaban en su misma situación, pero a ella no.

Luego la trasladaron a otro centro de detención en Eloy, Arizona. Para entonces, Lourdes no había sabido nada de su hijo, por lo que decidió mandarle una petición a ICE para que le reportaran algo de su paradero. “La primera vez me contestaron, me dijeron que iban a programar una llamada con el que estaba a cargo de mi hijo, pero pasaron tres días y nada pasó. Así que volví a enviar una nueva solicitud”. Pasaron 16 días desde la separación para que Lourdes por fin pudiera comunicarse con Leo.

Él le dijo que también lo habían llevado a la “hielera” y que no le habían dado ningún tipo de identificación, que estaba estudiando de 8 de la mañana a 5 de la tarde, y que su mamá de crianza, nombre que le ponen a las personas que se encargan de los niños, "lo regañaba mucho".

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Volver a Guatemala sin Leo

Ya en el nuevo centro de detención, Lourdes de León fue increpada por su agente deportador quien le preguntó si quería ser deportada junto con su hijo o que, si quería dejarlo a él con algún familiar en Estados Unidos, y De León, tan enfática como había sido desde el principio, dijo que se quería devolver con su hijo, por lo que llenó unos formularios con sus datos y los datos del niño. “Después de llenar esos papeles me dijeron que mi deportación iba a ocurrir en ocho días y yo les pregunté que si con mi hijo y me dijeron que sí”.

Pero el momento de la deportación llegó cuatro días antes de lo anunciado y los trámites de deportación del pequeño no solo no estaban listos, sino que al momento de ella negarse a irse sin su hijo le dijeron que se podía detener la deportación “pero me especificaron que eso podía hacer que la reunificación tardara entre cuatro o cinco meses, que si, por el contrario, me devolvía a Guatemala nos íbamos a ver en menos de dos meses”. Lourdes entonces firmó los papeles y volvió a su país.

“He hablado con él por teléfono y él está muy mal emocionalmente, me dice que no le mienta más que los papeles se están demorando mucho, que me quiere ver y yo me siento culpable, culpable de que él esté pasando por todo esto. Hemos tenido que mandar muchos papeles para demostrar que yo soy su madre y además me han pedido que demuestre que yo le puedo dar una buena vida al niño”, explica Lourdes que ya en este punto no sabe lo que puede pasar.

“Yo le digo a la mujer del servicio social que está a cargo de Leo que me prometa que lo voy a ver antes de Navidad y ella me dice que no me puede prometer eso”, suplica Lourdes. Han pasado un mes y seis días desde que la separaron de su hijo y nadie parece dar ninguna fecha tentaiva de que este drama pueda terminar.

El procesamiento y detención de familias migrantes y la reunificación con sus hijos puede involucrar a tres agencias de Seguridad Nacional diferentes: Aduanas y Protección Fronteriza, Inmigración y Aduanas (ICE) y Servicios de Ciudadanía e Inmigración (USCIS), así como a los departamentos de Justicia y Salud y Servicios Humanos lo que crea un laberíntico entramado que dificulta los procesos.

La historia de Lourdes y Leo no es una excepción. Según le explicó Laura Tuell abogada que presta sus servicios de asistencia a refugiados en Texas a The New York Times esto podría ser ahora una constante: “Muchas de las mujeres que hemos encontrado en detención en la frontera han reportado haber sido presionadas para firmar la deportación voluntaria con la promesa de ser reunida con sus hijos

Cronología del caso

En comunicado enviado por ICE a Univision se especifica que “el 10 de mayo, la Patrulla de Fronteras de EE. UU. arrestó a Lourdes Marianella De León López y a su hijo cerca de Yuma, Arizona, por entrar ilegalmente a EE. UU. Pasó a custodia de ICE el 19 de mayo. El 30 de mayo, la señora De León solicitó ser reunificada con su hijo para la deportación. El 5 de junio, a la señora De León se le advirtió que sus salidas se demorarían. Se le ofreció la opción de permanecer en custodia mientras se hacían los arreglos para transferir a su hijo, pero rechazó esa opción. El seis de junio, la señora De León firmó un formulario aceptando su deportación sin su hijo. El consulado guatemalteco también recibió advertencia de su decisión. La señora De León fue expulsada a Guatemala el 7 de junio”.


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